La educación en 2030

Un grupo de académicos colombianos se dio a la tarea de investigar el futuro de la enseñanza.

Colombia comenzó a prepararse para los cambios más grandes, de los últimos 300 años, en la forma como se enseña a los estudiantes de los colegios y universidades. Llegó el momento de que los educadores se atrevan a hacer innovaciones en sus currículos, clases y maneras de evaluar con miras a formar personas que no memoricen información, sino que la argumenten o la deduzcan. Seres humanos capaces de tolerar las frustraciones y de sortear problemas de la vida cotidiana.

Así lo reconoció un grupo de académicos y educadores que se dedicó a investigar cómo será la educación en nuestro país dentro de 22 años. Aunque todos reconocen que aún estamos lejos de alcanzar a los pioneros en el mundo, Canadá y los países del norte de Europa son optimistas en pronosticar que el papel del maestro y de los estudiantes cambiará significativamente.

Al igual que la metodología de las clases, el uso de la tecnología y la manera de evaluar. La composición familiar, un mayor número de madres solteras y de padres divorciados, influirá según Julián de Zubiría, director del Instituto Merani, en el tipo de asignaturas que se dictarán, la mayoría relacionadas con el mundo afectivo de los estudiantes.

Por su parte, Germán Pilonieta, de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación, sostiene que habrá un avance en el manejo de la información y que la conectividad obligará a los niños y adolescentes a trabajar en grupo.

Los pupitres y el tablero serán cosa del pasado, los computadores se convertirán en escenarios de aprendizaje, aulas amplias con sillas organizadas en círculo o adaptadas como si fueran salas de cine, serán los nuevos espacios en donde se discutirá mas no se impartirá el conocimiento.

La educación colombiana en 22 años será interactiva y visual. El discurso del maestro casi que desaparecerá, pues los alumnos serán quienes lleven la batuta de lo que se aprende y lo que no. Los docentes serán sólo sus guías en la ruta del conocimiento.

Maestros que guían

Los docentes dejarán de asumir el rol de transmisores del conocimiento. Es decir, que ya no existirá la concepción de que los alumnos llegan a clase sin saber nada y es el maestro quien los instruye y posteriormente evalúa para comprobar qué aprendieron. Los profesores dejarán de ser los controladores del saber para convertirse en mediadores que plantean dilemas, generan preguntas y reflexiones.


También tendrán la misión de volver a los estudiantes más analíticos, críticos, intérpretes y mejores lectores. Así lo pronostica Julián de Zubiría, director del Instituto Alberto Merani, quien además resalta que este nuevo rol del maestro ya comenzó a gestarse en países como Finlandia y Noruega.

Por su parte, Esperanza Ramírez, coordinadora de programas regionales de la Fundación Empresarios por la Educación, cree que aunque la educación será más visual y virtual, el docente nunca va a ser reemplazado, pues es indispensable que oriente los conocimientos que adquieren los estudiantes.

Según María Teresa Velasco, gerente de Educación y Relaciones Institucionales de Discovery Networks para Latinoamérica, los profesores serán facilitadores del conocimiento y asumirán el papel de guías de sus alumnos, para que sean ellos quienes descubran la información.

No se enseñarán conocimientos

Las memorias USB se convertirán en las herramientas de los estudiantes. Ya no será necesario aprenderse nada de memoria, lo importante va a ser saber leer, argumentar e interpretar.

Así como en otra época los alumnos tuvieron que memorizarse las reglas de ortografía o de urbanidad, dentro de 22 años aprenderán contenidos ligados a la parte afectiva, por ejemplo, la forma de relacionarse con los demás y consigo mismo, de tolerar las frustraciones y sortear problemas cotidianos como la manera de manejar el dinero. Para ello se crearán materias específicas, en donde se abordará este tipo de temas.

Expertos de la Academia Colombiana de Pedagogía, de la Fundación Empresarios por la Educación, del programa Discovery en la Escuela y del Instituto Alberto Merani, coinciden en que en los colegios aparecerán materias destinadas a enseñar cómo leer imágenes publicitarias, del cine, la televisión y la internet. Incluso, en muchas clases sólo se utilizarán herramientas visuales para aprender.

Exámenes de afecto

En las entregas de notas  ya no se verán números, ni tampoco se escucharán las palabras aprobado o reprobado. A los padres se les contará si sus hijos saben cómo argumentar o interpretar, si tienen buenas relaciones con sus compañeros o están aislados, si sufren o no de soledad y en qué estado se encuentra su mundo emocional.

Los exámenes dejarán de ser una tortura para los estudiantes, un motivo de castigo o sinónimo de fracaso. Según Germán Pilonieta, de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación, lo que evaluarán los profesores es si sus alumnos cuentan o no con las herramientas necesarias para desarrollar competencias y formarse como personas capaces de tomar decisiones acertadas.

Por ejemplo, Pilonieta explica que hay muchas empresas colombianas que se han quebrado por cuenta de las determinaciones de profesionales en administración de empresas, de reconocidas universidades, que saben información de memoria pero ni siquiera interpretar un texto.


Estudiantes autónomos

Ya no llegarán a clase desprevenidos, simplemente con la actitud de escuchar lo que ese día el maestro va a enseñarles. Asumirán un rol muchísimo más activo. Es decir, que entrarán a clase con preguntas escritas, reflexiones sobre lo que han leído e investigado por su propia cuenta, pero con el direccionamiento de sus profesores.

Ese nuevo papel que los estudiantes van a asumir dentro del proceso de aprendizaje también incluye uno más protagónico dentro del salón de clase, por eso tendrán que realizar frecuentemente exposiciones que permitan que sean ellos quienes dirijan la dinámica de la clase.

Esperanza Ramírez, de la Fundación Empresarios por la Educación, cree que los jóvenes tendrán ciclos de formación cortos, pero con mayor incidencia en la educación continuada. “Permanentemente deberán estar actualizándose, sobre todo en lo que tiene que ver con la parte tecnológica, por eso no podrán quedarse estudiando carreras que duren muchos años”.

Aprender en imágenes

Nunca llegará el día en que la tecnología reemplace al aula o al maestro, sino que va a ser una herramienta para adquirir conocimientos. María Teresa Velasco, de Discovery Networks, advierte que los estudiantes utilizarán iPods, iPhones o celulares para leer enciclopedias y recibir o consultar información.

La televisión y los medios audiovisuales serán los protagonistas. Por un lado, se usarán las imágenes para enseñar, incluso desde preescolar, pero además la oferta educativa de algunos canales permitirá que los docentes programen clases entretenidas con sus contenidos.

En Colombia se está llevando a cabo un proyecto liderado por Discovery Channel, en el que varios colegios reciben DVD para usar el contenido tecnológico y científico de Discovery en la escuela.

Finalmente, los estudiantes dejarán de memorizar información y responderán exámenes con ayuda de internet.

Los mejores del mundo

Los países del norte de Europa, como Noruega y Finlandia, al igual que Canadá, son pioneros en educación. No sólo obtienen los primeros puestos en las pruebas internacionales, sino que ya comenzaron a adoptar un modelo distinto al del resto del mundo.

En sus aulas hay un perfecto equilibrio entre la disciplina y la permisividad. Los estudiantes son autónomos, llegan al salón con lecturas preparadas sobre los temas que quieren aprender, el nivel de comprensión de lectura es tan alto que pueden aprender hasta tres idiomas.

Contrario a lo que sucede en España, cuyas corrientes y métodos educativos influyen directamente sobre los países latinoamericanos, que ocupa el último lugar de la Unión Europea en los resultados de las pruebas mundiales. Reconocidos académicos explican que esto se debe a que los docentes son demasiado permisivos.

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