Estereotipos reales

Los jóvenes que se aproximan a enfrentar la vida universitaria casi siempre tienen dos caminos: las ciencias o las humanidades. Sin embargo, algo que toma importancia a esas alturas son los populares vínculos que ligan a las primeras con los intelectuales aburridos y a las segundas con los vagos divertidos y populares.

Los estereotipos, esta vez, parecen ejercer un verdadero efecto en los estudiantes. En una investigación realizada por la universidad madrileña UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), basada en opiniones de los propios alumnos, se concluyó que la forma en la que ellos entienden las carreras (para vagos o para aplicados), marcan un patrón de entrada a las facultades.

Lo paradójico de la cuestión es que la comparación entre vagos y aplicados data de mucho tiempo atrás, lo cual no concuerda con las tendencias juveniles que promueven una vida de mente abierta con nuevas alternativas en educación, sin prejuicios ni estereotipos. Ante esto, Mercedes López, la socióloga encargada del estudio añade una explicación: “A pesar de que la adolescencia es una etapa de rechazo al mundo adulto, los jóvenes son el producto de una educación y de una sociedad y eso es lo que reproducen”.

La idea del estereotipo ha sido reforzada por padres de familia y profesores. Los padres tienden  a creer que los estudios en letras y humanidades son fáciles y carecen de rigor y gustan de ver a sus hijos en carreras ¨exigentes¨. El caso de los profesores es diferente, porque los exponentes de cada uno de los dos bandos optan por justificar el suyo por encima del otro.

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