Genialidad árabe

Los lectores de dos de las revistas más influyentes de Estados Unidos e Inglaterra votaron para elegir 100 personalidades destacadas por su labor en economía, ciencia, política y literatura.

Los resultados de la convocatoria de la revista estadounidense Foreign Policy y de la inglesa Prospect para que sus lectores conformaran el ranking de los 100 intelectuales más influyentes del mundo, causaron gran sorpresa porque posicionaron en los diez primeros lugares líderes políticos y religiosos, filósofos y escritores vinculados con el mundo islámico.

Durante un mes votaron en la página web de estas reconocidas publicaciones cerca de 500.000 personas. Carolyn O'Hara, editora jefe de Foreign Policy, reconoce que no esperaban tanta participación y que cree que esto se debe a que los personajes, escogidos previamente por ellos para integrar este listado, tienen un poder único sobre la gente.

Pero ¿por qué el ranking lo encabecen los árabes? Hugo Fazio, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Los Andes, piensa que es fruto de la desoccidentalización que vive el mundo “en el sentido de que todo el pensamiento social surgió en unos ambientes muy particulares, que tomaron la experiencia europea como lo natural. Europa era lo más evolucionado”.

Estos planteamientos, sin embargo, han ido cambiando. Por ejemplo, hace un tiempo nadie dudaba de que a comienzos del siglo XIX el país más desarrollado era Inglaterra, pero ahora se sabe que se trataba de China. Además, advierte que, poco a poco, se han recuperado esas voces que han sido silenciadas o menospreciadas. A esto se suma el hecho de que las voces más provocadoras generalmente provienen de Asia y del Medio Oriente en particular.

Al igual que sucede con todos los escalafones, este listado generó una fuerte polémica entre intelectuales, filósofos, politólogos y lectores de diferentes países del mundo.

Muchos creen que el privilegiado lugar que ocupan este grupo de árabes se debe a que hicieron propaganda por internet, otros sostienen que son personas desconocidas que realmente no influyen en la opinión pública y que no pueden ser catalogados como intelectuales. Lo cierto es que la publicación de esta lista abrió un debate interesante alrededor de una cultura que para Occidente se había restringido al tema religioso.