Lluvia artificial contra la sequía

Los problemas de sequía y desertificación que afectan a la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, encendieron las alarmas entre las autoridades locales y los organismos internacionales que luchan por la defensa del medio ambiente.

Por ello, a finales de este año se lanzará en esta ciudad del estado de California un controvertido programa, mediante el cual se va a provocar la lluvia en las zonas más secas.

Las autoridades destinarán cerca de 800.000 dólares para bombardear las nubes con yoduro de plata. Esa es una fórmula química que cristaliza el agua en forma de nieve o de granizo, para que en su descenso se funda y se convierta en lluvia.

Este novedoso sistema ya se había utilizado en Los Ángeles en 1957. Pero en 1978 se responsabilizó a este programa  de provocar una terrible inundación en el Cañón Big Tujunga, que dejó un saldo de 11 personas muertas.

Debido a lo anterior y a la polémica que causaba entre los ambientalistas este sistema para contrarrestar la sequía, los bombardeos con yoduro de plata se suspendieron durante unos años. Sin embargo, entre 1991 y 2002 volvieron a realizarse, pues era la única forma de controlar los incendios que se generaban durante el verano por las altas temperaturas.

Actualmente, esta técnica se utiliza en condados próximos a Los Ángeles como Santa Bárbara o Monterrey y es el mismo método que aplican las empresas eléctricas en la zona de Sierra Nevada, en California, para fomentar las lluvias.

A pesar de ser una práctica común en algunos estados norteamericanos, la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU. publicó un informe en 2003 en el que afirmaba que no se había probado que el proceso de fabricación de lluvia fuese efectivo, si bien quienes lo apoyan aseguran que se consigue un incremento del 15% de las precipitaciones.

Contra todos los pronósticos, el programa para hacer llover salió adelante este 4 de junio, el mismo día que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, declaró oficialmente en sequía a este estado. Por el momento, está previsto que el proyecto empiece a funcionar formalmente para este invierno en las montañas de San Gabriel, al norte de Los Ángeles.

En cifras

70%

de las tierras productivas del mundo se encuentra amenazada por la sequía y la desertificación.

 

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