"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 9 horas

Locura y arte en Colombia

Poetas, músicos y pintores han batallado contra la depresión, pero también han encontrado en ella el motor de su arte.

“Soy tan lúcido que hasta loco soy” dijo en alguna ocasión el poeta cartagenero Raúl Gómez Jattin, uno de los tantos artistas que transitó sin pudor entre los terrenos del arte y la locura.

Algunos de sus poemas fueron escogidos por Hugo Sotomayor, médico pediatra e historiador de la medicina, para acompañar la exposición que inauguró el Museo de la Sociedad de Cirugía de Bogotá: ‘Locura, enfermedad mental y arte en Colombia’.

Desde hace tres años, cuando se fundó este museo que tiene su sede en el Hospital San José, en Bogotá, quedó claro que su misión estaría orientada a explorar las relaciones entre arte y medicina. Medicina en el arte prehispánico, Enanismo y arte en Colombia, Bocio endémico (popularmente conocido como coto), Parto y lactancia, son algunas de las exposiciones temporales que ha albergado el museo.

Esta vez, con la asesoría de los docentes del departamento de psiquiatría de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, Sotomayor se dio a la tarea de reunir obras de pintores que plasmaron en sus lienzos la locura de otros, así como versos y cuadros de artistas que enfrentaron en carne propia los rigores de algún trastorno mental.

Otra mirada

“A la ciencia, a la academia, le ha costado años enunciar lo que los escritores y poetas han plasmado anticipadamente con la eficacia irrepetible de un verso o una frase: el mundo de las emociones, imágenes y símbolos”, anuncian los curadores en la presentación de la nueva exposición que estará abierta para el público hasta el próximo 19 de agosto.

Los visitantes podrán apreciar una muestra de cuadros de José María Espinosa, pintor del siglo XIX que retrató a célebres locos bogotanos. Y el trabajo de artistas más contemporáneos, como Leonel Góngora, pintor de Cartago, y de Fídolo González, pintor bogotano obligado a recluirse en sus aposentos a causa de una progresiva parálisis cerebral.

Pero quizá lo más llamativo sean los cuadros de artistas colombianos actuales que sufren de depresión y han intentado plasmar sus estados mentales en los lienzos. Sus pinturas se suman a un largo catálogo en el que figuran Durero, Goya, Van Gogh Munch y Edward Hopper. Todos perseguidos por la melancolía.

Para Sotomayor, “la idea de la exposición es mostrar esa otra mirada que tienen estos artistas sobre la enfermedad mental. Una mirada distinta a la que tienen los médicos. Es una manera de enriquecer nuestra concepción de los pacientes y quitarle ciertos estigmas”.


Arte y locura

Esta exposición revive una pregunta que filósofos, artistas y médicos han compartido por siglos: ¿cuáles son los límites entre locura y arte?

Una relación que ya había advertido Aristóteles desde el siglo IV a.C.: “No sé por qué todos aquellos que han sido personas de excepción, sea en la filosofía, en la política, en la poesía o en las artes, son manifiestamente melancólicos”.

La melancolía de la que hablaba Aristóteles ha mutado de nombre y ahora la conocemos como depresión, y aunque se considera como un cuadro clínico susceptible de tratarse con fármacos, como el prozac, su relación con el arte sigue siendo un misterio para los científicos.

Arte como tratamiento

El psiquiatra Roberto Chaskel, de la Universidad del Bosque, recuerda que incluso las artes se han transformado en una valiosa herramienta terapéutica para tratar pacientes con ciertas enfermedades mentales. No sólo la pintura, también la música. Explica Chaskel que la “razón por la cual funciona la musicoterapia quizá sea porque el cerebro de las personas se ritmifica con la música. En la gente que está deprimida, desenergizada, la música puede llegar a energizarla”.

La muestra también quiere servir de excusa para recordar que no todos se benefician de estos y otros avances de la psiquiatría moderna, y como lo señalan los curadores de la exposición: “Los locos en Colombia nunca han dejado de deambular por las calles en virtud de la ausencia de suficientes sanatorios mentales y adecuada atención médica”.