Nanomedicina contra el cáncer

La Universidad El Bosque y la U. de Stanford adelantan una investigación que busca usar esta técnica para prevenir la enfermedad.

El mundo está a tan sólo tres años de comenzar a utilizar robots microscópicos que serán introducidos en el organismo de las personas para detectar a tiempo enfermedades mortales. La medicina del futuro pronto se convertirá en realidad. Así lo reconoce Hernando Ramírez Llinás, director de inteligencia artificial y nanotecnología de la Universidad El Bosque y artífice de un innovador estudio que pretende crear una fórmula para curar el cáncer.

Durante dos años un equipo de médicos, biólogos y expertos en nanotecnología se han dedicado a estudiar en uno de los laboratorios de la U. El Bosque, al norte de Bogotá, el comportamiento de un grupo de ratones blancos a los que les fueron inoculados por vía intravenosa millones de nanotubos en su torrente sanguíneo, que tenían como misión recorrer el organismo.Un nano equivale a la milmillonésima parte de un átomo.

Con este experimento se comprobó que estos pequeños dispositivos  no son tóxicos para los seres vivos. Un resultado prometedor que permite dar el segundo paso de esta investigación, que también están adelantando expertos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos.

La magia de la nanotecnología

La nanotecnología consiste en la manipulación de la materia a escala molecular y atómica. Un avance de la ciencia que ha permitido crear y comercializar en varios países telas que no se humedecen con el agua, pinturas para los carros que nunca se rayan o descascaran, lentes transition (cambian de color según la luz) y raquetas y palos de golf que cuentan con la dureza y flexibilidad necesaria para el buen desempeño del deportista. La acogida que ha tenido este tipo de productos llevó a un grupo de científicos y expertos en nanotecnología de Estados Unidos y Colombia a estudiar la forma de implementar esta técnica en la medicina, especialmente para crear un mecanismo que permita detectar y tratar el cáncer.

La idea es que a través de una píldora o por vía intravenosa los nanorrobots o nanotubos (dispositivos diminutos hechos de carbono que el cuerpo no es capaz de detectar) ingresen al torrente sanguíneo de las personas, para revisar cada una de las células que componen nuestro organismo; incluso, serían capaces de atravesar la membrana celular y de detectar si las células se están reproduciendo de manera anómala, si hay mutaciones o presencia de células cancerígenas.


Una vez los nanorrobots finalicen este chequeo, envían ondas de radio con el diagnóstico a un monitor que tendrá el médico en su consultorio o que incluso podrá adquirir el paciente y llevar consigo a todas partes.

“Antes de ser introducidos en el organismo, estos dispositivos diminutos se recubren de una composición molecular que atrae a las células cancerígenas y que por lo tanto permite su identificación y posteriormente su destrucción”, explica Ramírez Llinás.

Primeros resultados

La primera fase de esta investigación liderada por la Universidad El Bosque y el Centro de Ciencias y Tecnología a Nanoescala consistió en establecer qué efecto generan los nanorrobots en los seres vivos, si son tóxicos, si pueden adherirse al pulmón, a los tejidos, al riñón o si el organismo se encarga de eliminarlos.

Para su alivio nada de esto sucedió. A pesar de que los nanorrobots pueden presentar incompatibilidad biológica con los tejidos de los seres vivos, no los afectan, es decir, que no son perjudiciales para el organismo.

Aunque esta primera parte de la investigación que se realizó con ratones fue exitosa, Ramírez Llinás reconoce que todavía faltan por los menos tres años de estudios para que el Comité de Ética para la Investigación de los Seres Vivos apruebe finalmente en el mundo el uso de la nanomedicina.

Sin embargo, los expertos que han participado en este proyecto se sienten satisfechos con los resultados. Por ello, comenzarán en los próximos días la segunda fase del experimento, que consiste en la detección y destrucción de las células cancerígenas. Estas pruebas también las realizarán con ratones.

Si todo sale como está previsto, Ramírez asegura que antes de 2012 existirán pastillas que en tan sólo unos días permitan establecer si una persona sufre o no de cáncer, aun si no se ha presentado ningún síntoma y tratamientos que sin los efectos secundarios que hoy en día produce la quimioterapia, destruyan las células cancerígenas del cuerpo y garanticen un recuperación satisfactoria de los pacientes.

Por ahora, concluye el director de inteligencia artificial y nanotecnología de la Universidad El Bosque, estamos ante un gran avance médico y científico. “Contrario a lo que creíamos, la medicina del futuro está a tan sólo 36 meses de convertirse en realidad y los robots miniatura serán su principal aliado”.