“No podemos separar el arte y la ciencia”

Aunque se formó bajo la tutela de artistas como Beatriz González y Luis Caballero, Carmen Helena Carvajal se ha dedicado a promover el conocimiento científico entre jóvenes y niños.

Carmen Helena Carvajal pertenece a una privilegiada generación de artistas nacionales que se formó bajo la tutela de Beatriz González y maestros como Luis Caballero o Manuel Hernández.

Siendo estudiante de Bellas Artes en la Universidad Nacional se enroló en la escuela de guías del Museo de Arte Moderno de Bogotá. Inquietos y talentosos estudiantes tocaban la puerta de la escuela en busca de trabajo, pero también atraídos por la oportunidad de escuchar, en boca de los mejores artistas del país, la historia del arte y sus secretos.

Entre aquel grupo de jóvenes “guías” del Museo, que todos los viernes en la tarde se encerraban a descubrir la historia de movimientos y escuelas artísticas, estaban Daniel Castro, hoy director del Museo de la    Quinta de Bolívar; Doris Salcedo, la escultora que hace apenas unos meses acaparó la atención del mundo con su obra en la Tate Modern Gallery en Londres; también Carolina Ponce, reconocida crítica de arte radicada en Nueva York; Carolina Franco, directora de la carrera de artes en la Universidad de los Andes y José Ignacio Roca, curador de la Biblioteca Luis Ángel Arango, entre muchos otros.

“Beatriz no sólo nos involucraba con el arte, también con la política y los desarrollos tecnológicos”, cuenta con nostalgia Carmen Helena, “mi gran maestra es Beatriz González. Ella hizo que me interesara por la educación, por romper con la pedagogía tradicional y formal”.

Del arte a la ciencia

Luego de graduarse, Carmen Helena trabajó un tiempo con la Fundación Rafael Pombo como jefe de programa. Allí comenzó a involucrarse con las ciencias humanas. Más tarde estuvo al frente de la edición de la revista Cuclí-cuclí, una publicación financiada por Colciencias y que marcó una época en la divulgación de ciencia para niños en Colombia.

“La revista fue la clave para descubrir que no podía separar el arte y la ciencia”, dice Carmen Helena para luego aclarar con un ejemplo lo que acaba de plantear: “El reloj de arena es un instrumento para medir el tiempo, pero tiene una forma, exige un diseño y eso depende de una mente creativa”.

Esa experiencia editorial le abrió las puertas de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), una institución dedicada a promover las ciencias en el país desde hace casi cuatro décadas, y a la que ha estado vinculada los últimos 14 años.

Al lado de Eduardo Posada Flórez, físico y presidente de la ACAC, esta artista y pedagoga ha estado detrás de proyectos tan importantes como la creación de Maloka, una red nacional de clubes de ciencias en los colegios, Expociencia y Expotecnología (dos de las más importantes ferias nacionales en esta materia) y la edición de la revista Innovación y Ciencia, una de las pocas publicaciones de divulgación científica para adultos en Colombia.

“Lo que más me gusta es trabajar con los pelaos”, dice Carmen Helena, quien dedica buena parte de sus creatividad a encontrar la manera en que la ciencia se convierta en una pasión para las nuevas generaciones. Este año está al frente de la XVII Convención Científica Nacional, dedicada a discutir y analizar la transferencia de conocimiento y tecnología. Evento que se llevará a cabo entre el 24 y el 26 de septiembre.

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