Nutrición divertida

Una técnica de nutricionistas y pediatras busca acabar el sufrimiento de los padres cada vez que llega la hora de alimentar a sus hijos pequeños.

¡No quiero!, ¡esto no me gusta!, ¡qué asco!, son sólo algunas de las expresiones con las que los padres de familia deben lidiar tres veces al día, cuando llega el momento de alimentar a sus hijos. Ni el juego del avioncito, ni contarles un cuento o imitar ruidos de animales son a veces suficientes para convencer a los niños de que abran la boca y coman las verduras y sopas que tanto odian, pero que son indispensables para su crecimiento y desarrollo.

Sentimientos de angustia e impaciencia se apoderan de la mayoría de mamás cada vez que ven cómo sus hijos escupen la comida, juegan con ella, la arrojan al suelo o simplemente lloran desesperados porque no quieren recibir ni un sólo bocado. Una situación a la que un grupo de pediatras y nutricionistas lograron encontrarle solución.

Se trata de una técnica para hacer de la alimentación un momento divertido en la vida de los niños y lograr que quieran comer platos saludables. Juan Fernando Gómez, pediatra y ex presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, explica que es muy importante que la lúdica acompañe la alimentación.

Para ello, asegura, se pueden combinar los colores y formas de los alimentos y hacer platos que resulten apetecibles para los pequeños. Por ejemplo, cortar la carne en forma de mariposa y decorar las alas con pedacitos de tomate, hacer del huevo frito una carita de payaso o dibujar con crema de leche en una taza de sopa el rostro de un marcianito.

Vicky Motta, nutricionista, y miembro de la Sociedad Peruana de Endocrinología, sostiene que los padres deben ser creativos y cambiar la preparación y presentación de los platos. Además, asegura que se pueden combinar otras estrategias como llevar a los niños al mercado para que puedan ver las formas y colores de las frutas y verduras o jugar con el abecedario para la preparación de la comida. Es decir, que cada día se cocine un plato que empiece con una letra diferente.

A pesar de la efectividad de estas técnicas, Carlos Velasco, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Gastroenterología Infantil, recuerda a los padres que el juego en la comida nunca debe ser premiado ni castigado, para que los niños no asocien comer con jugar. Finalmente, el doctor Gómez recomienda que cuando los niños estén jugando y llegue la hora de comer, no les interrumpan esta actividad abruptamente, sino que les avisen que en unos minutos la mesa estará servida. “Sólo si los padres logran que la hora de comer sea placentera, dejarán de sufrir por la alimentación de sus niños”.

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