Sin reglas de juego

Es muy poca la información para elegir un programa universitario.

Colombia es uno de los países que más legislación sobre educación superior tiene y, proporcionalmente, más instituciones de este nivel. A pesar de contar con un Sistema Nacional de Información –Snies–, con procesos de inspección de condiciones mínimas de calidad y de un Sistema Nacional de Acreditación de Alta Calidad, la información que requieren los ciudadanos para elegir objetivamente la institución y programa que mejor se acomode a las expectativas, es muy poca y desactualizada.

Esto es, los estudiantes y padres de familia sólo cuentan con ferias universitarias y charlas promocionales organizadas por los departamentos de admisiones y mercadeo de algunas instituciones, millonarios avisos de prensa que recurren a ideas muy creativas para atraer la atención y la opinión de egresados y amigos que consideran que una universidad “es buena” o “barata” o “un garaje” o “cara”. Nada más.

La única información oficial que sirve como referencia es la del Snies (http://snies.mineducacion.gov.co/men/), que presenta características generales, estadísticas de las instituciones y programas, aunque los datos consolidados que figuran ahora corresponden a cifras de 2006, y más allá de saber si un programa o una institución realmente están registrados y conocer qué otras instituciones ofrecen programas similares, el usuario no encuentra más criterios que lo orienten.

De forma aislada, y aunque es pública en internet, pero que desconoce la mayoría de usuarios, también se halla información de los programas e instituciones acreditados en alta calidad (www.cna.gov.co/) y de los mejores alumnos en los Exámenes de Calidad de la Educación Superior –Ecaes–.

Pero incluso esta información debe analizarse con cuidado, pues la acreditación es voluntaria y temporal, es decir, que muy buenos programas académicos no pueden estar en el listado, en tanto que la información de los Ecaes sólo muestra el top de los mejores estudiantes, pero no son públicos los resultados por institución. Además, algunas instituciones sólo inscriben en estos exámenes a sus mejores estudiantes, para no bajar su promedio, lo cual representa una práctica antiética. Esta situación se espera ser remediada con el proyecto de ley que, al respecto, presentó al Congreso el Ministerio de Educación.


Fuera de lo anterior, no existe información precisa. El usuario debe, por su cuenta, averiguar cuáles son las opciones que mejor se acomodan, por ejemplo, a su presupuesto, intereses profesionales, opciones como egresado en el mercado laboral, pensamiento y entorno universitario.

En río revuelto…

Pese a que tanto la educación superior como la información de las instituciones encargadas de ofrecerla es un bien público que debe ser protegido por el Estado, para el libre acceso de todos los ciudadanos, en Colombia el Ministerio de Educación Nacional no brinda información completa que permita a los colombianos tener elementos de juicio para seleccionar su educación.

El actuar de la educación superior está avalado en la autonomía universitaria. Esto explica la cantidad de variables que son de difícil asimilación por los ciudadanos. También justifica la posición de directivos a los que no les gustan las comparaciones; para ellos, como las instituciones son autónomas, no hay forma de tener criterios estándar que permitan su comparación.

Sin medios de información que orienten, estudiantes y ciudadanos fácilmente se confunden entre tipologías universitarias, fuentes de financiación, enfoques en planes de estudios, utilidad de los convenios internacionales, doble titulación, sistema de créditos, currículos flexibles, ciclos propedéuticos. La insatisfacción estudiantil y la deserción son algunas de sus consecuencias.

La elección de universidad y programa se convierte en una apuesta publicitaria, en un ambicioso mercado (333 instituciones de educación y cerca de 1.5 millones de estudiantes) asimétrico en cuanto a la información que rige las reglas de juego; es decir, un espacio en donde miles de estudiantes ingresan a la primera institución que más maravillas (no comprobadas) les ofrece y les asegura un cupo, pero no necesariamente la mejor.

* Director del Observatorio de la Universidad Colombiana. www.universidad.edu.co

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