Una mezcla peligrosa

<p>El debate mundial por los alarmantes niveles de consumo de bebidas energizantes entre los adolescentes volvió a ocupar las primeras planas de los periódicos norteamericanos, a raíz de un estudio realizado por la Universidad de Buffalo, Nueva York, que reveló un aumento significativo de casos de taquicardia e infartos en las salas de emergencia del país.</p>

Tan sólo el mes pasado, cuatro estudiantes de un colegio en la Florida tuvieron que acudir de emergencia al hospital por arritmia y sudor excesivo. Entre tanto, en un centro educativo de la ciudad de Tigar, Oregon, un grupo de maestros envió una circular a los padres alertándolos por el consumo exagerado de bebidas energéticas por parte de los estudiantes, quienes “literalmente se están emborrachando a punta de cafeína”, concluyó el comunicado.

El estudio dirigido por Kathleen Miller, investigadora de adicciones de la Universidad de Buffalo, también evidenció que el consumo de estas bebidas está asociado a comportamientos agresivos y conductas de riesgo, como tener relaciones sexuales sin protección y abuso de sustancias psicoactivas. “Los adolescentes que toman regularmente energizantes son más propensos a asumir actitudes peligrosas”, explicó Miller en una entrevista al periódico New York Times.

Sin embargo, ni las nuevas evidencias encontradas por esta investigación, ni los informes presentados por la OMS —en donde se alerta a los consumidores sobre los riesgos de este tipo de bebidas, que en exceso o mezcladas con alcohol pueden generar insomnio, hiperexcitabilidad, hipertensión arterial, hipoglicemia, arritmias y convulsiones, entre otras— han sido suficientes para contrarrestar el problema.

Por el contrario, las ventas han aumentado y los gobiernos de diferentes países se han visto a gatas para regular su comercialización y consumo. En Francia, Dinamarca y Noruega, por ejemplo, se ha logrado que éstas bebidas sólo puedan ser adquiridas en farmacias. Pero en Inglaterra, Alemania, España y Austria, los mayores consumidores a nivel mundial, no se ha hecho nada.

Lo mismo sucede en Colombia. Mientras el Invima sostuvo en varios comunicados que “no existe estudio que concluya efectos nocivos a la salud por el consumo habitual de este tipo de bebidas” y que es suficiente con que en la lata se advierta que contiene altos niveles de cafeína, un grupo de concejales de Bogotá presentó un Proyecto de Acuerdo para regular su venta entre los menores de 14 años.


Riesgos ocultos

Cada vez que sale de rumba, Camilo Piñeres se toma varias latas de Red Bull mezcladas con vodka. Dice que así aguanta más tiempo de fiesta y puede emborracharse rápido y sin sentir el sabor del licor. Ángela Rodríguez, estudiante de Economía, cuenta que comenzó a tomar energizantes porque el tinto dejó de mantenerla despierta y necesitaba estudiar toda la noche.

Al igual que Camilo y Ángela, cientos de jóvenes en Colombia y el mundo consumen energizantes sin conocer los riesgos. Según informes de la OMS, “tomar licor con tres o cuatro latas de estas bebidas en una noche es una carga de cafeína tan alta, que se aumenta la frecuencia cardíaca y se genera una irritación que puede producir un coágulo que tape la arteria y cause un infarto”. A estos casos hay que sumarles los de los adolescentes que tienen patologías cardíacas y no lo saben.

Lo cierto es que mientras las empresas que fabrican estas bebidas se defienden argumentando que es un producto para adultos y que nunca sugieren en su publicidad que debe mezclarse con alcohol, diferentes países intentan establecer medidas estrictas para regular su consumo y en Bogotá, un grupo de concejales busca proteger a los menores de 14 años de los efectos nocivos de los energizantes, que se han convertido en los protagonistas de la rumba en la ciudad.

Advertencias

La Organización Mundial de la Salud estableció una serie de recomendaciones que se deben tener en cuenta a la hora de consumir una bebida energética.

* No se debe ingerir antes de acostarse a dormir.

* Su consumo no se recomienda en menores de 15 años.

* Las personas sensibles a la cafeína deben abstenerse de tomar este tipo de bebida.

* Está contraindicada en las  mujeres embarazadas o en período de lactancia. También en personas con presión arterial alta, problemas cardíacos, renales, diabetes o trastornos de ansiedad.

* No es conveniente tomar más de dos latas al día.