La vida en suspenso

Si alguien cae en coma es imposible predecir cuándo va a despertar. Entre tanto, sus familiares saben que su regreso depende de los cuidados que les prodiguen.

Durante tres meses Michael, de 18 años, entró en un coma profundo. Había sufrido un trauma craneoencefálico a causa de un accidente de tránsito. El pronóstico de los médicos no era alentador y sus familiares — era huérfano— creyeron que nunca despertaría, así que tomaron la decisión de regresar a su casa en Estados Unidos y dejarlo en Bogotá internado en la Unidad de Cuidado Intermedio San Luis. Esta es una clínica especializada en pacientes neurológicos, la mayoría discapacitados, en estado de coma o con un nivel mínimo de conciencia.

La primera reacción que tuvo Michael el día en que despertó fue arrancarse los tubos que le permitían respirar. Poco a poco comenzó a recuperar el movimiento en el resto de los músculos de su cuerpo. El proceso duró dos semanas. Al principio gateaba y pronunciaba algunas palabras, luego fue aprendiendo a caminar, a bañarse los dientes, a comer y a vestirse solo. Pero el trauma que sufrió fue tan severo que no volvió a ser el mismo de antes.

Flor Daisy Rodríguez, una enfermera de 55 años que en 1995 creó la Unidad de Cuidado Intermedio San Luis, fue quien acompañó a Michael en su recuperación. Durante 26 años como enfermera jefe de la Clínica Marly en Bogotá cuidó cientos de pacientes en graves condiciones. Sin embargo, esta fue la primera y única vez que tuvo la oportunidad de asistir a una persona que despertó de un coma.

Aunque Flor Daisy sabe que lo que sucedió con Michael fue un milagro, no pierde la esperanza de que se repita con alguno de los 22 pacientes que se encuentran internados en su clínica desde hace varios meses.

Por eso, de la mano de un equipo médico integrado por dos enfermeras jefes, 12 auxiliares de enfermería, un neurólogo, una nutricionista y varios psicólogos y terapistas, intenta “brindarles a los pacientes calidad de vida dentro de la vida que les queda”, explica al tiempo que confiesa su devoción por la Virgen y su fe en Dios: “Solo Él sabe si estas personas realmente nos escuchan o sienten a sus seres queridos cuando les besan la frente o les acarician la mano. Yo, por ejemplo, creo que ellos nos oyen”.

Precisamente esta es una de las razones por las cuales en la Unidad de Cuidado Intermedio San Luis a todos los pacientes en estado de coma se les trata como si estuvieran despiertos. Aunque el silencio sea la única respuesta que obtengan las enfermeras, cada vez que alguna ingresa a una habitación los saluda y les pregunta cómo se sienten, para luego bañarlos en la ducha, darles un pequeño masaje en el cuerpo con crema humectante, cambiarlos de posición y de pañal. Eso sí, antes de moverlos siempre les cuenta qué es lo que les va a hacer.

Flor Daisy advierte que las personas que están en coma no pueden tener una rutina establecida. “Son como nosotros. A veces orinan más, a veces menos. Se les debe cambiar seguido de posición para que no les salgan escaras y hay días en que necesitan más o menos comida de lo usual”. Esta situación, sostiene ella, hace que las enfermeras tengan que conocer muy bien a sus pacientes, descifrarlos y comprenderlos, “casi que meternos dentro de sus cuerpos para saber qué darles y a qué hora”.

Esta misma sensación la comparten los familiares de los pacientes, quienes no saben realmente si sus cuidados y palabras logran ser percibidos por sus seres queridos mientras se encuentran sumidos en un sueño largo y profundo. La mayoría nunca pierde la esperanza de ser escuchados. Así lo creyó María durante el año y medio que su hermana Ana permaneció en coma en la Unidad de Cuidado Intermedio San Luis.

A sus 64 años Ana sufrió una hemorragia cerebral mientras se estaba bañando. El pronóstico de los médicos era reservado y su familia decidió internarla en una clínica especializada en tratar este tipo de pacientes. Al llegar decoraron el cuarto con algunos de sus objetos preferidos, incluso le llevaron su cubrelecho para que no extrañara la casa. Aunque parezca extraño, Flor Daisy explica que este tipo de comportamientos ayuda a la familia a manejar el duelo.

De acuerdo con su peso y contextura, Ana recibía todos los días varios centímetros cúbicos de comida a través de una sonda conectada a su sistema digestivo. También necesitaba terapia respiratoria y física, pues la inmovilidad hace que los músculos se atrofien y esta era la única forma de evitar que con el tiempo se deformaran, en especial los de su cara.

Sin embargo, sus brazos y sus piernas se encogían rápidamente, se iban secando sin que nadie pudiera detener ese doloroso proceso. Algunos días su hermana María la maquillaba un poquito para que no se viera tan demacrada y a veces hasta le echaba el perfume que tanto le gustaba.

A pesar de la condición en la que se encontraba Ana, su muerte tomó por sorpresa a su esposo, su hijo y sus hermanos, quienes siempre la encomendaron a Dios y albergaron la esperanza de que algún día abriera los ojos y las cosas volvieran a ser como antes.


Un estado de inconsciencia

Despertar de un coma es catalogado por los médicos como un auténtico milagro. Aunque hay diferentes tipos: coma profundo, diabético, urémico (causado por enfermedades renales) y superficial, entre otros, generalmente es un estado irreversible. Por ejemplo, en la Unidad de Cuidado Intermedio San Luis ha habido pacientes que han permanecido dormidos durante más de cinco años hasta que finalmente mueren.

A veces el proceso es tan angustiante y largo que muchas noches Flor Daisy se encierra en su cuarto y con los ojos cerrados le pide a Dios que los ayude a descansar en paz. De hecho, en Colombia hay una fuerte polémica entre los médicos que trabajan en cuidados intensivos, por permitir que sus pacientes tengan una muerte digna y no se les prolongue la vida si se tiene la certeza de que no van a mejorar.

Luis Hernán Erazo, médico neurólogo y ex director del Hospital Departamental de Pasto, sostiene que si se presentan casos en los que se confirma que las lesiones neurológicas de la persona que se encuentra en estado de coma son irreversibles, “es mejor que muera en paz, con Dios y con los hombres. A veces es innecesario prolongarles la vida”.

Luz Yanet Bran, técnica en auxiliar de enfermería, trabajó durante seis meses en la Unidad de Cuidado Intermedio y aunque coincide con la opinión del doctor Erazo, confiesa que siempre albergó la ilusión de que alguno de sus pacientes despertara en cualquier momento.

Luz Yanet se considera una mujer de carácter fuerte, capaz de lidiar con cualquier tipo de paciente. Sin embargo, asegura que tratar a los que se encuentran en estado de coma no es una tarea fácil. “Se les pueden realizar los procedimientos sin


que protesten como lo hacen los que están conscientes. Pero precisamente esto es lo que lo hace más difícil, pues uno tiene que saber exactamente qué es lo que necesitan”.

Por su parte, Flor Daisy comenta que estos son pacientes que no se quejan, que no piden nada. “Sólo hay que darles amor. Por eso le pedimos mucho a Dios que bendiga nuestras manos para que puedan descansar con los cuidados que podemos brindarles de acuerdo con su condición”.

Aunque enfermeras como Yanet y Flor Daisy creen ciegamente que sus pacientes tienen activa la parte auditiva, la ciencia aún no ha podido establecer qué pasa con las personas mientras se encuentran en ese estado de inconsciencia. El doctor Erazo asegura que algunas responden a estímulos de dolor. Por ejemplo, se les da un golpecito en un brazo o una pierna y reaccionan. También explica que hay otras personas a las que se les salen las lágrimas. “Pero no se puede asegurar que estén llorando, puede ser simplemente un reflejo por medio del cual relajan los conductos lagrimales o manifiestan el dolor que sienten por estar entubados”.

Lo cierto, reconoce el doctor Erazo, es que quienes logran despertar de un coma no recuerdan lo que sucedió y aseguran no haber sentido nada mientras estuvieron inconscientes. “El cerebro es un órgano demasiado complejo y aún la medicina no ha conseguido establecer qué pasa mientras la persona duerme. Hay pulso y frecuencia cardiaca, incluso reflejos musculares, pero ni una palabra ni señal de que escuchan o entienden lo que les está sucediendo”.

El estado de coma es un misterio médico que todos los días se intenta descifrar. Pero Flor Daisy Rodríguez está convencida de que durante los últimos 18 años el cariño y los cuidados que han recibido los pacientes en su unidad han sido suficientes para que puedan sobrellevar una vida en suspenso.

Los estados de coma

• Coma diabético: se produce debido a que el nivel de glucosa en la sangre es demasiado alto o bajo.

• Coma urémico: causado por enfermedades renales.

• Coma inducido: el paciente es sedado para proteger el cerebro y darle tiempo al cuerpo de recuperarse.

• Coma anestésico: es utilizado para realizar algunos procedimientos médicos. La persona dura inconsciente un tiempo determinado, pero es un estado reversible.


Despertó después de 19 años en coma

Después de sufrir un accidente en 1988, el polaco Jan Grzebski recuperó la conciencia a finales de 2007. Aunque los doctores sólo le dieron tres años de vida después de que cayó en coma, su esposa Gertruda siempre albergó la esperanza de que algún día despertaría y por eso optó por prolongar su vida a través de medios artificiales.

Grzebski aseguró que recordaba vagamente las reuniones familiares a las cuales se le llevaba mientras estaba en coma, así como los intentos de su esposa e hijos por comunicarse con él. Sin embargo, no pudo ocultar su sorpresa al conocer a sus 11 nietos, fruto de los matrimonios de sus cuatro hijos.

Durante todos estos años Gertrudano sólo trataba a su marido como si estuviera consciente y lo llevaba con ella a todas partes, sino que constantemente lo cambiaba de posición para prevenir que sufriera infecciones por el contacto con la cama o de la silla de ruedas.

Por qué se entra en estado de coma

Lesiones cerebrales

El coma no es una enfermedad, sino un estado grave que amerita que la persona esté en cuidados intensivos. Puede producirse por lesiones cerebrales causadas por la meningitis (inflamación de las membranas que recubren el cerebro) o la encefalitis (inflamación del cerebro).

Sobredosis

La sobredosis de heroína, cocaína o cualquier otra droga, pueden conducir a una persona a entrar en estado de coma. Un riesgo que también corren quienes intenten suicidarse con  barbitúricos.

Hemorragias

Es posible que una persona quede inconsciente si pierde una cantidad muy elevada de sangre, pues el cerebro necesita oxígeno y glucosa para poder funcionar de manera adecuada y controlar el sistema endocrino, muscular, los sentidos y las sensaciones.

Accidentes

Los accidentes de tránsito, especialmente los que sufren los motociclistas, pueden hacer que una persona entre en estado de coma si el golpe en la cabeza fue demasiado fuerte. Ni siquiera el casco resulta ser un mecanismo de protección en muchos casos.

Anemia

Una anemia (falta de glóbulos rojos en la sangre) severa es una de las posibles causas por las cuales un paciente puede quedar en coma. Por esta razón, los médicos recomiendan a quienes sufren esta condición asistir a controles periódicos, tomarse los medicamentos indicados y comer saludable.

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