Las cirugías del placer

Cada vez son más la mujeres que deciden rejuvenecer sus órganos genitales para disfrutar más de su vida en pareja. Los modernos procedimientos estéticos, la mayoría con tecnología láser, cuestan entre $2 y $6 millones.

Claudia Marcela nunca se sintió a gusto con el aspecto de sus genitales. Aunque está casada y tiene un hijo, esta mujer bogotana de 37 años decidió hace más de un año y medio renovar su vida íntima a través de una intervención quirúrgica. “Hoy me siento feliz con el nuevo look de mi vagina”, reitera sin ningún reparo. Y a pesar de haber tenido una vida sexual plena y llena de satisfacciones, después de la cirugía, dice que tanto ella como su marido se han reencontrado con una sexualidad mucho más placentera.

El caso de Claudia Marcela  no es único. Un gran número de mujeres alrededor del mundo han optado por rejuvenecer y modificar la forma o el aspecto de sus órganos genitales con el fin de vivificar su vida sexual. España, por ejemplo, es el primer país de Europa y el cuarto en el mundo en realizar el mayor número de estas operaciones, con 350.000 intervenciones al año. En Colombia cada año se practican cerca de 250 mil cirugías estéticas, de las cuales más del 20% son vaginales. Estos procedimientos cuestan entre $2 y $6 millones. 

Hasta hace poco operarse el busto, realizarse una liposucción o inyectarse vitamina C en los glúteos para levantarlos y moldear su forma estaba de moda entre mujeres de todas las edades, sin embargo, ahora las cirugías estéticas que buscan renovar la sexualidad son las más solicitadas. Se trata de una serie de procedimientos mediante los cuales se rejuvenece la vagina, con láser; se pueden reducir los labios mayores y menores o hacer una lipoescultura del pubis; la mayoría han sido desarrollados y registrados por el médico estadounidense David Matlock, quien cuenta que a su consultorio llegaban frecuentemente mujeres con una misma preocupación: no se sentían satisfechas con su vida sexual.

Estas quejas constantes fueron las que lo llevaron a desarrollar técnicas quirúrgicas especiales para generar cambios en los genitales femeninos. Y aunque los resultados son principalmente estéticos, Matlock insiste en que sus intervenciones están  dirigidas a mejorar el desempeño sexual. Jorge García Pertúz, médico ginecólogo de la Universidad del Rosario en Bogotá y uno de los pocos entrenados por Matlock para la implementación de estos procedimientos fuera de los Estados Unidos, recuerda que  desde que empezó con su práctica de ginecología se dio cuenta de la gran cantidad de pacientes que consultaban por no estar satisfechas con la forma de sus genitales.

Hace algunos años, se enteró del trabajo de Matlock y viajó a conocerlo. Después de hacer un exhaustivo entrenamiento en el centro de estética en Los Angeles regresó a Bogotá, en donde realiza los mismos procedimientos de estética vaginal que le han cambiado la vida a miles de mujeres. Sandra Patricia, quien al igual que Claudia Marcela, tomó la decisión de practicarse una cirugía de diseño y rejuvenecimiento vaginal con láser, cuenta que a sus 46 años y después de dos hijos se dio cuenta de que necesitaba renovar su vida sexual.

Hace apenas tres semanas se sometió a la cirugía y comenta que durante el posoperatorio se ha recuperado mejor de lo que esperaba. El procedimiento, que duró menos de dos horas, genera muy poco sangrado y un trauma mínimo en los tejidos. Sandra Patricia debe esperar por lo menos seis semanas para reiniciar la actividad sexual, entretanto asegura que siente muchos nervios y una gran expectativa de comprobar si recuperó o no la sensibilidad vaginal, al igual que la confianza y la seguridad que había perdido para estar con su marido.

Tipos de cirugías

Labioplastia: consiste en la reducción de labios mayores o menores que se han ‘caído’ o son asimétricos.

Clitoplastia: se realiza cuando existe una hipertrofia del clítoris que produce malestar.

Liposucción del pubis: los médicos la recomiendan a las mujeres que tienen exceso de grasa en dicha zona.

Rejuvenecimiento vaginal: mejora la tonicidad de la vagina y la estética de la vulva.

Inyecciones de colágeno: algunos médicos las utilizan para mejorar la sensibilidad en el denominado punto G.

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