La Alejandría de la era internet

La Biblioteca Digital Mundial agrupa material de 32 instituciones y su consulta será gratuita.

Todo comenzó el 6 de junio de 2005, cuando James Billington, director de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, dijo en voz alta algo en lo que venía trabajando mentalmente desde hacía un tiempo: la creación de una biblioteca mundial en línea. La idea salió en forma de elocuente discurso ante los integrantes de la comisión norteamericana de la Unesco, quienes aplaudieron la iniciativa de Billington de crear el mayor repositorio del mundo  de documentos digitales disponibles a través de internet.

Desde entonces, varias instituciones públicas y privadas, entre ellas Google, han puesto de su parte para construir una gran biblioteca sin nacionalidad, sin un idioma oficial: conocimiento para todos. El próximo 21 de abril, la Unesco inaugurará este portal de internet que servirá como puerta de acceso a documentos (mapas, libros raros, fotografías, audios y películas, entre otras piezas) de 32 de las más importantes bibliotecas del planeta. La consulta del material será gratis y las funciones del sitio web estarán habilitadas en árabe, chino, inglés, francés, portugués, ruso y español.

Como todas las grandes empresas culturales, los esfuerzos que hacen los hombres en pro de las ideas, el sueño de la Biblioteca Digital Mundial es unir más a los pueblos, traer un poco de paz a un planeta largamente convulsionado por conflictos en donde la razón más poderosa para hacer la guerra ha sido la diferencia.

“Estamos descubriendo, dolorosa y lentamente, que los grandes conflictos entre las culturas son, en muchos sentidos, encendidos, en vez de aplacados, por la revolución en las comunicaciones. Sin embargo, el proyecto de la Biblioteca Digital Mundial guarda la promesa de acercar a la gente mediante la celebración de la profundidad e individualidad de diferentes culturas que se unen en un proyecto global”, dijo Billington en su discurso.

El 10 de octubre de 2007, durante la Conferencia General de la Unesco, fue presentado un prototipo de la Biblioteca. En ese entonces, Koïchiro Matsuura, director general del organismo multilateral, enfatizó en la importancia del proyecto al afirmar que “las bibliotecas son factores claves para asegurar el acceso universal a la información, así como para la construcción de sociedades del conocimiento”.

Asimismo, los gestores del proyecto han afirmado que otro de sus propósitos es aumentar la presencia de material disponible en línea que no sea en inglés. Por esto, la iniciativa cuenta con el apoyo de diferentes organizaciones culturales que han entregado para catalogación y digitalización no sólo libros, sino telas e incluso huesos, como lo hizo la Biblioteca Nacional de China. 

En la construcción de la Biblioteca Digital Mundial han contribuido personas y entidades de más de 40 países. Los principales socios del proyecto son las bibliotecas del Congreso de Estados Unidos, la de Alexandrina, la Nacional de Brasil, el Archivo Nacional de Egipto y las nacionales y estatales de Rusia.

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