La sociedad de los ‘tecnoadictos’

La tecnología se ha convertido en una fuente de adicción para muchas personas.

“El vientre de mi mamá venía con Windows”, dice Hackman, quien de día se camufla detrás de la cédula de David Bautista, un estudiante de ingeniería de sistemas de 25 años, pero que de noche es uno más de los participantes de una partida en línea de Call of Duty, un videojuego de guerra, en el que también juegan Powerful, Guiltyx, Carlo, entre otros. Todos forman parte del clan Ortonators, una pequeña logia de amantes de la tecnología, expertos en sistemas y, sobre todo, jugadores, que se dedican a entrenar varias horas en las noches, como si se tratara de un equipo de natación. Al amanecer, mal dormidos la mayoría de las veces, reasumen sus vidas, van a clase, al trabajo, a donde sea, pero como si esa parte de su día fuera apenas el intermedio entre una partida y la siguiente.

Al unísono todos responden que el amor por la tecnología, la gran afición, nació con las primeras consolas de video, los antepasados casi monolíticos del Wii o el Xbox. Desde ahí comenzó el interés y con él las horas leyendo sobre el tema, las observaciones atentas al técnico que reparó el computador de la casa una vez y que jamás volvió porque aprendieron cómo hacerlo solos, y de pronto mejor. Después vinieron los amigos que también tenían código binario fluyendo por las venas, los entrenamientos para mejorar el nivel de juego, las reuniones caseras con los computadores (llamadas LAN) los fines de semana y los festivos, las compras de partes para PC cada tres meses.

Jaime Cuéllar, sociólogo de la Universidad Nacional y consultor en TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), afirma que una adicción nace cuando hay una compulsión que genera la reiteración de varios comportamientos. Y se pregunta: “¿Cuándo usted ha estado conectado a un aparato, un computador, por poner el ejemplo más simple, durante 12 ó 15 horas, cuántos patrones cree que ha ingerido sin ser muy consciente de esto?”.

En el mundo de hoy, en donde casi cualquier oficio se realiza con la ayuda de una máquina, en el que Facebook tiene en usuarios el equivalente al sexto país más grande del mundo, la adicción a la tecnología dejó de ser un asunto reservado para tímidos genios y pasó a convertirse en una condición real que gente común y corriente, conectada a un celular o un computador, puede tener sin darse mayor cuenta de ello. “Cuando se escucha el sonido de inicio de Windows todo el mundo sabe que se prendió un PC”, anota Cuéllar.

Los avances en las comunicaciones y el desarrollo exponencial de internet han hecho de cada uno de nosotros un pequeño experto en tecnología, ya no sólo un usuario, sino un verdadero conocedor; lo que en el lenguaje corporativo se conoce con el eufemismo de “consumidor informado”. Y, si bien la técnica soluciona problemas, también genera necesidades, las ganas de más y más. Un profesor de la Universidad Javeriana alguna vez le preguntó a sus alumnos: “¿Alguien se ha puesto a pensar que los computadores que llevaron al hombre a la luna son menos poderosos que la mayoría de los celulares que llevan en sus bolsillos?”.


De acuerdo con los doctores Álvaro Navarro Mancilla y Germán Rueda Jaimes, médico y psiquiatra, respectivamente, de la Universidad Autónoma de Bucaramanga: “La Adicción a Internet (AI) es una dependencia psicológica caracterizada por un incremento en las actividades que se realizan por este medio, con malestar cuando la persona no está en línea, tolerancia y negación de su problemática”. ¿Qué pasa cuando el celular se descarga, la llamada no entra o el Black Berry parece perder contacto con el servidor de correo? ¿Cuál es la reacción del usuario?.

“El problema con la tecnología es que cuando todo se vuelve tan inmediato, aquello que no está al lado de la pantalla desaparece: usted puede prescindir de su vida entera”, afirma Cuéllar y concluye: “Toda la avalancha de información que hay ahora lo amarra más tiempo a la silla del PC, entonces ¿qué tiempo queda para usted?”.

Adicción a la tecnología: un mal que avanza

La adicción a la tecnología es un comportamiento relativamente nuevo, que aún sorprende a psiquiatras e investigadores no sólo por el vacío de conocimiento que hay alrededor del fenómeno, sino por la rapidez con que cada día aparecen más casos de personas, en su mayoría jóvenes, que pueden pasar semanas enteras frente a la pantalla de su computador.

“En unos años tendremos parejas que ingresen a terapia porque internet se habrá convertido en su mayor ocupación”, afirma Louise Nadeau, profesor del departamento de psicología de la Universidad de Montreal.

La expansión de la red, que a su vez ha desatado una revolución en las comunicaciones de todo el mundo, ha permitido que, de la mano de los productores de videojuegos, se haya podido crear una sociedad internacional dedicada al juego, un planeta en donde todos interactúan con todos.

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