El coctel de la muerte

La repentina muerte del ‘Rey del pop’, Michael Jackson, alertó al mundo sobre el abuso de medicamentos .

Esta semana, ante la mirada incrédula de sus fans y el desconcierto de su familia, el abogado y portavoz de los Jackson, Brian Oxman, se atrevió a decir en el programa The Early Show, de la cadena CBS, que estaba preocupado por los fármacos que le había prescrito a Michael su doctor para manejar el dolor de una lesión que sufrió en la pierna y la espalda por una caída en el escenario y que incluso había tratado de alertar a sus familiares diciéndoles que un día “Michael iba a despertar muerto”.

Los resultados de la autopsia que solicitaron los padres del cantante confirmaron los temores de Oxman y los de algunos amigos cercanos a la estrella del pop, como la actriz Liza Minnelli, quien dijo a los medios estadounidenses: “Es mejor que estemos celebrando ahora su recuerdo, porque una vez se conozcan las causas de su muerte se armará troya”.

Extremadamente delgado, con poco pelo y el estómago lleno de pastillas fueron algunos de los apartes del informe médico contratado por la familia Jackson, que dio a conocer el diario británico The Sun. Sin embargo, decenas de seguidores prefieren esperar a que en seis semanas se conozcan los resultados de la autopsia que realizan las autoridades de Los Ángeles. Entre tanto, familiares, amigos y personas que estuvieron cerca a Jackson comenzaron a revelar estremecedores detalles que corroborarían su adicción a los fármacos. Su ex esposa, Lisa Marie Presley, por ejemplo, confesó en un blog que Michael le había dicho que temía morirse como Elvis, quien falleció por una sobredosis de fármacos.

Asimismo, su ex mánager Tarak Ben Ammar acusó a los médicos que atendían a Jackson de lucrarse de su carácter hipocondríaco. Y como si fuera poco, Grace Rwaramba, quien trabajo a su lado como niñera durante 17 años, admitió que en varias ocasiones tuvo que hacerle lavados de estómago. Ante estas  declaraciones, el padre del cantante, Joseph Jackson, aceptó que quería llevar a su hijo a un centro de desintoxicación, pero que nunca tuvo su consentimiento.

Por su parte, Brian Oxman insiste en que el ‘Rey del pop’ estuvo sus últimos días rodeado por personas que influyeron negativamente en su conducta adictiva, posiblemente porque lo presionaron para que tuviera una presentación memorable en la gira de conciertos que había anunciado para el mes de julio. Lo cierto es que la muerte prematura y “accidental” de este ídolo musical no es un caso aislado. Hace un año y medio el actor Heath Ledger —famoso por su papel de Guasón en la última película de Batman, El caballero de la noche—, fue encontrado muerto en su apartamento de Nueva York.

El impacto de la noticia de su fallecimiento, con tan sólo 28 años de edad y una prometedora carrera por delante, fue mayor al conocerse que el fatal suceso ocurrió debido a una sobredosis de medicamentos, entre ellos oxycontin (recetado para la neumonía que padecía), valium y xanax (para la ansiedad), restoril y unisom (para ayudarlo a conciliar el sueño) e ibuprofeno. “Una combinación mortal”, reportó la oficina forense de Nueva York.

El 8 de febrero de 2007, un año antes de la muerte de Ledger, el abuso de medicamentos también cobró la vida de la modelo y conejita de Playboy, Anna Nicole Smith, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida por su guardaespaldas en la habitación de un hotel en la Florida. Joshua Perper, el médico forense que realizó la autopsia, reveló que en su organismo se encontraron fármacos contra la ansiedad, la depresión y el insomnio, así como pastillas para adelgazar, metadona (se toma para calmar algún tipo de dolor) y antibióticos. “Un coctel fatal que le causó una intoxicación que la llevó a la tumba”, advirtió Perper.

La muerte de Smith se convirtió en una tragedia para su familia, que hacía cinco meses tuvo que enterrar a Daniel Smith, el hijo mayor de la modelo, quien también falleció debido a una sobredosis de medicamentos como metadona, zolof y lexapro.


Una sociedad enferma

El abuso de sustancias dejó de ser un comportamiento exclusivo de los drogadictos. Cada día las exigencias personales y laborales se multiplican en un mundo donde las jornadas de trabajo se extienden más allá de las ocho horas. Para cumplir con un ambiente que demanda la capacidad de dos personas cuando en la mayoría de los casos sólo hay una, están los medicamentos: la salvación en forma de pastillas se convirtió en el mejor aliado de las noches interminables en la oficina, los minutos intensos del intercambio financiero de la bolsa o el combustible extra para poder bailar después de una semana en la que la razón y el sentido común dictan una jornada generosa de descanso.

Para Miguel Cote, psiquiatra de la Universidad Nacional y quien lleva más de 15 años de experiencia en el campo de la farmacodependencia, desafortunadamente la gente toma medicamentos como si fueran dulces. “La mayoría de las veces lo hace sin supervisión médica, porque alguien se los recomendó, por escasez de dinero para la consulta, etc”. Cote también advierte que uno de los aspectos más riesgosos es que este tipo de personas suelen ser padres o madres de familia con un trabajo regular. Un perfil que no despierta sospechas y que contribuye a que su adicción dure años sin ser descubierta.

Los daños para el organismo por cuenta del abuso de fármacos dependen de la sustancia, pero van desde el desgaste físico y el envejecimiento prematuro del cerebro, pasando por fallas cardíacas y respiratorias, hasta problemas de riñones y muerte súbita. Algunos medicamentos (especialmente los ansiolíticos, empleados para trastornos nerviosos) también pueden destapar enfermedades mentales.

“Todos los medicamentos, explica Cote, tienen una dosis terapéutica. Pero también hay algo llamado dosis letal 50, que significa que en esa cantidad la mitad de las ratas en las que se probó la sustancia murió. Cuando se supera esta dosis, la persona puede enloquecerse”. Y Michael Jackson pudo haber estado al borde de la locura, del descontrol por cuenta de los fármacos que creía necesitar para vivir y recuperar sus años de gloria en los escenarios, durante la gira de conciertos que estaba preparando. Los cálculos fallaron y la muerte fue la que se encargó de inmortalizarlo.

El peligro de los medicamentos ansiolíticos

El consumo no supervisado de medicamentos ansiolíticos, una gama de sustancias diseñadas para controlar trastornos nerviosos, ataques de pánico o dificultades con el sueño, puede tener consecuencias fatales, tanto físicas, como mentales, de acuerdo con el psiquiatra de la U. Nacional Miguel Cote, experto en farmacodependencia, quien no duda en calificarlos como los más adictivos y peligrosos.

De acuerdo con Cote, estas sustancias suelen generar en quienes abusan de ellas un efecto paradójico: en vez de calmar a la persona la vuelve agresiva. Además de esto, su tratamiento es complejo, ya que una vez el paciente ha consumido durante años dosis muy altas de la sustancia, si ésta llega a ser suspendida de repente, la persona puede sufrir ataques de pánico o convulsiones. Esto es debido a la dependencia física que el organismo genera cuando el consumo es frecuente y en cantidades más altas de lo indicado.

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