Manejar con los ojos cerrados

Ingenieros de una universidad en EE.UU. están probando el primer carro que permitirá a la población invidente conducir a través de sensores y comandos de voz.

Cuando Wesley Majerus, un experto en tecnología de la Federación Nacional de Ciegos del Instituto Jernigan, en Estados Unidos, apagó el motor del carro no pudo más que sonreír. Era la primera vez que manejaba sin la ayuda de nadie a pesar de no haber visto jamás una calle o una señal de tránsito, pues desde que nació sus ojos nunca le permitieron ver el mundo a su alrededor.

A su lado estaba Greg Jannaman, un estudiante de ingeniería mecánica recién graduado de la Universidad Tecnológica de Virginia, en Estados Unidos, quien es el líder de un equipo de ingenieros que se embarcaron en la tarea de diseñar un vehículo para que las personas impedidas visualmente manejen por su cuenta.

El “Reto del conductor ciego” es una iniciativa creada en 2004 por el Instituto Jernigan, un centro de investigación dedicado a desarrollar tecnologías que les permitan a los ciegos tener una mayor independencia y a incentivar a las universidades para que creen proyectos que cierren la brecha entre la invidencia y el resto del mundo. Sólo hasta 2006 la Universidad Tecnológica se convirtió en la única institución de educación superior en aceptar el proyecto.

Desde entonces, el grupo de Jannaman, que está bajo la supervisión del director del Laboratorio de Robótica y Mecanismos, el doctor Dennis Hong’s, se puso manos a la obra para crear un vehículo con tecnologías sensoriales capaces de traducir el entorno que rodea al vehículo en una serie de instrucciones simples para que el conductor invidente pueda desplazarse con seguridad.

Los ingenieros equiparon el vehículo de prueba, un buggy, con sensores láser que se encargan de analizar variables como las distancias y las condiciones del terreno. El siguiente paso fue crear una interfaz, que no dependiera de la vista, para que el conductor interactuara con el buggy. El resultado: varios adelantos que aún están en etapa de prueba, como comandos de voz, un timón con indicaciones sonoras y un chaleco que vibra para indicar la aceleración que debe mantener el conductor.

Majerus, el primer piloto ciego del buggy, aseguró, luego de salir de su asombro, que las instrucciones del carro son muy precisas, no como las de un acompañante: “La persona te dice que gires a la izquierda y tú te quedas pensando, ¿cuánto debo girar? Los comandos de voz te dicen exactamente cuándo y cómo tomar la curva”.

El proyecto está enfocado en entregar total control del carro a los ciegos, de la misma forma que sucede con un conductor vidente. Para lograr esto, el mayor reto de los ingenieros era crear una forma de manejar los datos que proveían los sensores de tal forma que pudieran ser transmitidos en tiempo real al conductor en una forma simple y precisa, de la misma manera que los ojos se comunican con el cerebro para indicarle la distancia que hay entre los objetos y el carro, la aceleración que se debe llevar y las características del terreno por el que se está transitando.

Los resultados han sido tan positivos que en una reciente prueba de campo en un circuito cerrado, el director ejecutivo del Instituto Jernigan, Mark Riccobono, denominó su experiencia de manejo como algo histórico: “Esto es como ir a la Luna para nosotros los invidentes”.

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