¿Un robot carnívoro?

Militares estadounidenses crearon un artefacto que se alimenta de material orgánico, que usa como su principal fuente de energía.

La sola idea da miedo: un robot que ingiere todo lo que encuentra a su paso como fuente de energía. Los ingenieros lo definen como un artefacto que cuenta con un “motor de biomasa”. Según la Real Academia, biomasa es la “materia total de los seres que viven en un lugar determinado…”. Entonces, la pregunta evidente, el temor primario, es: ¿podrá alimentarse de carne humana o animal?

El proyecto, denominado Robot Táctico Energéticamente Autónomo (EATR, por sus siglas en inglés) forma parte del portafolio de investigaciones que son financiadas por la Advanced Research Projects Agency (ARPA), la agencia federal de Estados Unidos que en un principio estuvo detrás de la creación de internet y que hoy en día se ocupa de presentarles a los militares estadounidenses los próximos peldaños en el largo camino de hacer la guerra.

La idea básica detrás del proyecto, dicen los creadores del EATR, era tener un robot que pudiera mantenerse a sí mismo durante meses enteros sin necesidad de ser reabastecido o reparado. El método de funcionamiento básico es la ingestión de material orgánico, consistente en ramas y pedazos de madera, que es quemado dentro del robot para proveerle de la energía suficiente para propulsarse y desarrollar sus tareas.

El EATR cuenta con un sistema de inteligencia artificial que le permite planear sus misiones, en lapsos desde una hora hasta un día, de acuerdo con la cantidad de energía que logra recolectar, de la misma manera que un humano organiza sus comidas según las actividades que tenga pendientes. Y es en este punto donde surgen los mayores problemas. Un bloguero se preguntaba: “Si el robot está programado para cumplir a toda costa una misión, ¿qué hará cuando necesite energía y no haya pasto o plantas cercanas, pero sí un soldado?”. Otro comentarista en línea anotó: “Estas cosas van a ser desplegadas en el campo de batalla. ¿De verdad creen que se van a alimentar de ramas? No, lo harán de cadáveres”.

La controversia comenzó a crecer lo suficiente como para que los constructores del EATR emitieran comunicados y concedieran entrevistas en las que aseguraron que los temores, aunque entendibles, eran infundados. El doctor Bob Finkelstein, presidente de Robotic Technology Inc. (una de las empresas responsables del diseño del polémico robot), le dijo a Fox News que “el motor que ha sido desarrollado para el EATR consume el combustible disponible en ramas y material vegetal, porque para eso fue hecho. Hay ciertos signos que distinguen la biomasa vegetal de cualquier otro material”. Y añadió que la Convención de Ginebra, en su artículo 15, sanciona la profanación de los cadáveres como un crimen de guerra.

El proyecto de EATR comenzó a ser desarrollado en 2003 y los posibles usos o aplicaciones de este tipo de artefactos van desde evacuación de heridos, pasando por misiones de vigilancia continua, hasta torretas de ataque. Algunos reportes señalan que el modelo de robot energéticamente autónomo también ha sido usado para construir una especie de helicóptero francotirador, que podría instalarse en posiciones en las que sería imposible el acceso para un humano, o demasiado riesgoso, para ejecutar su misión.

El motor de biomasa del EATR fue diseñado por la empresa norteamericana Cyclone Power Technologies y éste cuenta con una cámara externa de combustión, que a su vez calienta agua en un circuito cerrado para producir la cantidad suficiente de vapor para alimentar energéticamente al robot.

A pesar de los llamados a la calma de los ingenieros, en el aire queda un ligero miedo por los alcances que este tipo de tecnología pueda tener y las implicaciones de diseñar máquinas cada vez más autónomas, menos dependientes del control y la supervisión humana.

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