“Nos convertiremos en multihumanos”

Entrevista con el neurólogo colombiano Rodolfo Llinás quien habla sobre la evolución.

“Las girafas son inevitables”, apuntó el neurólogo colombiano Rodolfo Llinás al comenzar su charla ante más de 600 alumnos e invitados a la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Intentaba explicar con esa frase que la aparición de cualquier ser vivo en la Tierra depende de la selección natural, un ambiente particular y suficiente tiempo. Con desparpajo, inteligencia y buen humor hipnotizó al auditorio.

En términos de evolución, ¿cuándo aparece la conciencia?

Posiblemente a nivel unicelular. Pero definamos la conciencia. Es la capacidad de tener una activación global de un sistema ante un estímulo.

¿Pero cuándo surge la conciencia humana?

La conciencia existe en otros animales. La diferencia es el grado de detalle y la especialización. Una libélula ve un insecto chiquito. Yo no. Y se lo come. Yo no. Es la especialidad.

¿Pero la conciencia de uno mismo cuándo aparece?

Buena pregunta. Voy a narrar un cuento. Tengo un perro que habla. Yo le digo: usted no tiene conciencia. Y por qué, pregunta el perro. Porque yo me miro en el espejo y me reconozco, le digo, mientras usted se mira y ladra. El perro me dice luego: y si usted va a un hidrante es capaz de reconocer que hizo pipí ahí. Respondo que no. Y dice: entonces usted tampoco tiene conciencia. Definimos la conciencia a la humana. Somos egocéntricos. Simplemente son grados de complejidad, pero es la misma vaina.

¿Hacia dónde cree que evolucionará el cerebro?

Qué tan tenebrosa quiere la respuesta.

Bastante tenebrosa.

Como los organismos unicelulares se convirtieron en multicelulares, asimismo los humanos nos convertiremos en multihumanos, con una conciencia más grande que una persona. Todo eso ya está escrito. A mí se me ocurrió una metodología para cablear el cerebro con nanotecnología, que son pequeños cables. Se puede poner miles para hacer estimulación o registros y después se podría conectar su cerebro con el mío.

¿Cuándo podría suceder?

La cantidad de carajazos que me han dado por decir estas cosas es espantosa. Me escriben diciendo que estoy terminando con la individualidad. Pero es inevitable.

Usted ha dicho que el cerebro humano está bastante determinado y no se puede aprender mayor cosa. ¿Qué tanto puede modificar la cultura y la educación?

Casi nada. Nos seguimos echando bala. Para que yo crea en aprender tendría que ver lo siguiente: que una persona se bote por una ventana y aprenda a volar. ¿Qué carajos vamos a aprender? A hablar, si ya sabemos hablar. El área de Broca (sección del cerebro encargada del habla) ya está cuando nacemos. Todos los lenguajes son iguales, aunque los sonidos son distintos. Estoy dando unas respuestas locas, pero reales.

¿Por qué tituló su charla ‘El darwinismo, más que una idea biológica’?

Me invitaron a dar una conferencia sobre evolución biológica y dije que le jalaba si podía hablar de la evolución real. La evolución real es el universo, el big bang. Somos hijos del big bang, somos hechos de cosas muertas.

Dice el doctor Emilio Yunis que usted es un evolucionista duro. ¿Puede un científico no serlo?

Los científicos pueden ser de todo tipo, son personas como todas las demás, pero no creo que haya nadie en ciencia que no crea en la evolución.

Después de 150 años de la teoría de la evolución, ¿dónde podría haber un debate abierto?

La estructura general de la teoría no es accesible a preguntas profundas. Es como cuestionar la ley de la gravedad. Las preguntas serían más cuantitativas. Soy posdarwinista. Darwin y Wallace lo hicieron bien. Pero luego lo que ha pasado es el desarrollo de la genética. Son conceptos pasados.