Casas que enferman

Después de la extraña muerte de su esposa, Raúl Echeverry se dedica a visitar hogares afectados por los campos electromagnéticos y las energías que emanan de la Tierra.

Después de que su esposa murió en tan sólo 43 días a causa de un extraño cáncer en el cerebro, que le apareció repentinamente y la mató sin que los médicos pudieran hacer algo para ayudarla, Raúl Echeverry viajó a Europa en busca de alguna respuesta que le permitiera entender lo que le había sucedido a la madre de sus hijas.

En su paso por Alemania y España descubrió la geobiología, conocida por algunos como la medicina del hábitat, una ciencia que se encarga de estudiar la relación entre los seres vivos y las energías que emanan de la Tierra, que provienen de las radiaciones cósmicas y las que genera la actividad humana.

Echeverry regresó a Colombia convencido de que en su casa había algo extraño que incidió en la aparición de la enfermedad de su esposa. Cargado de instrumentos que miden las fuerzas electromagnéticas, de medios radioestésicos que detectan los lugares en los que se concentra la energía, recorrió su antiguo hogar y descubrió que en el cuarto de costura en donde permanecía la mayor parte del tiempo su mujer y en el lado de la cama en el que dormía pasaba una red de Hartmann, es decir que había una pared de energía muy fuerte que al ser recibida constantemente por el organismo afecta la salud.

A partir de ese momento, y consternado por su hallazgo, Echeverry dejó a un lado su profesión como ingeniero electrónico y se dedicó a visitar casas y apartamentos cuyos habitantes inexplicablemente se sintieran enfermos, agotados, irritables o estresados. Como si fuera una especie de médico, siempre llega con un maletín de metal cargado de instrumentos para medir las energías.

Generalmente, explica, el problema siempre está en las habitaciones y es necesario reacomodar la posición de la cama o de la cuna para que aquel campo de energía, que aumenta cuando hay cerca un transformador o una antena de telefonía celular, una falla geológica o un nacimiento de agua en el subsuelo, no afecte directamente a la persona y le cause dolores de cabeza, alergias y otra serie de enfermedades o sintomatologías (ver recuadro).

“Hace tiempo estuve en una casa en la que una pareja de esposos y su hijo murieron en un año de un cáncer muy raro de estómago y justo donde dormían encontré que pasaba una falla geológica muy grande”, recuerda Echeverry, quien cuenta que los perros y los bebés son especialmente sensibles a estos campos magnéticos. Por eso, asegura, “cuando un niño trata de salirse de su cuna o duerme con los brazos y piernas por fuera es porque justo debajo del suelo hay un campo electromagnético”.

En los rincones de las casas en donde permanecen los gatos también es probable que se concentre la energía, al igual que en los sitios en los que los perros no pueden dormir y por eso se la pasan aullando o ladrando constantemente. También recomienda evitar tener en la mesita de noche un despertador eléctrico, que también son objetos, que al igual que el celular o el televisor, emiten radiaciones que a largo plazo perjudican la salud.

Aunque la geobiología ha sido cuestionada por muchos científicos que la consideran un área más relacionada con la cosmología, desde los años 50 en Europa se están realizando estudios muy serios que demuestran la relación que hay entre las radiaciones procedentes del subsuelo o de las torres de telefonía y los transformadores con la aparición de enfermedades como el cáncer.

Uno de los líderes de estas investigaciones es el alemán Von Pohl, quien en 1992 publicó un estudio en el que demostró que en la población Bávara de Vilsbiburg murieron varias personas de cáncer provocado por las fuertes cargas de energía que emanaba de la Tierra. “No hay que entrar en pánico ni apresurarse a buscar una nueva casa, pues a lo largo y ancho de toda la Tierra existen concentraciones de energía y redes de Hartmann”, advierte Echeverry.

Simplemente, concluye, hay que ser cuidadosos y caer en cuenta de si aquellos lugares del hogar en los que más tiempo pasamos nos hacen sentir inexplicablemente de mal humor, cansados, con dolores o simplemente nos producen una sensación extraña. De ser así, probablemente es momento de hacer una readecuación de los espacios, buscar si hay instalaciones eléctricas mal hechas o fallas en algunos de los electrodomésticos que puedan estar atentando contra nuestro bienestar y salud.

Efectos dañinos de la energía

La lista de enfermedades que se pueden desarrollar por causa de la contaminación electromagnética o de la radiación es bastante extensa. Sin embargo, los males más comunes son:

Estrés.

Insomnio o anomalías del sueño.

Agotamiento.

Alteraciones en la temperatura corporal.

Alergias.

Dolores musculares.

Problemas gastrointestinales.

Cáncer.

Deficiencias renales.

Artrosis.

Enfermedades autoinmunes.

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