“Colombia no está sacando provecho de su biodiversidad”

El director del Museo de Historia Natural del Instituto Smithsonian, Cristian Samper, explicó a un grupo de empresarios por qué la mayor ventaja competitiva de Colombia es su diversidad biológica.

Cristian Samper no pierde oportunidad para visitar Colombia, aunque eso signifique bajarse del avión, dictar una o dos conferencias, como lo hizo la semana pasada, y regresar a Washington para cumplir con sus tareas como director del Museo de Historia Natural del Instituto Smithsonian.

Esta vez su visita coincidió con una serie de actividades para conmemorar el Año Internacional de la Diversidad Biológica, pero también con los eventos preliminares al Día Mundial del Agua, que se celebra mañana. Samper recalcó, ante un grupo de empresarios, por qué vale la pena apostar por la biodiversidad.

¿Qué proyectos está realizando en Colombia?

Hay un botánico español que hizo un gran trabajo en los páramos andinos de Colombia. Se llamaba José Cuatrecasas. Estamos rescatando parte de su archivo. Como sucedió con el botánico Richard Evan Schultes, mucha de la biodiversidad a veces la conocen mejor los extranjeros que los propios colombianos.

Todo el mundo habla de preservar la biodiversidad, pero lo que pocos explican es cómo sacar provecho de esa riqueza.

Sabemos en buena medida qué hacer, pero no lo hacemos. Colombia no está sacando provecho de ella. Pero es claro que hay una serie de oportunidades que van desde el aprovechamiento de recursos genéticos, hasta temas ligados a servicios ambientales como regulación de agua y mercados de carbono. En algunos casos estamos comenzando a dar pasitos.

¿En cuáles?

En temas de agua se avanzó algo con las tasas retributivas como las que pagan los bogotanos para conservar el parque de Chingaza. Es un esquema muy interesante. En otros estamos en pañales, como en los mercados de carbono. El último estudio en el orden mundial sugiere que el 17% de las emisiones de CO2 se deben a deforestación de bosques tropicales, cifra superior a todo el transporte global. Es cuestión de tiempo para que se creen esos mercados y la pregunta es cómo se prepara Colombia. A nivel genético está el tema de cómo usar esa biodiversidad. La biotecnología está abriendo puertas increíbles, para todo tipo de aplicaciones en salud, agricultura y farmacología. Es un potencial gigantesco y Colombia no ha invertido lo que debería en desarrollo y tecnología.

Si tuviera que enumerar cinco áreas estratégicas, ¿cuáles serían?

Serían temas de biotecnología y agricultura. Necesitamos incrementar la productividad de muchos cultivos utilizando tecnologías que permiten incorporar genes para evitar el uso de químicos. La población mundial crecerá en 3.000 millones de personas y la presión de alimentos será gigantesca. Esos alimentos se van a tener que producir en países como Colombia. Otro muy claro es biotecnología y salud. Estamos hablando de cómo usar esos elementos que puedan tener propiedades farmacéuticas. Otra área en la que tenemos ventajas competitivas es ecoturismo. La imagen de Colombia nos ha perjudicado, pero a mediano y largo plazos es muy grande. El ecoturismo es el renglón de ingreso más importante para países como Costa Rica.

Al leer el último libro de Wade Davis, sobre la travesía del gran botánico Richard Evan Schultes en Colombia, uno tiene la impresión de que los colombianos vivimos de espaldas a un país que en su ecología esconde riquezas enormes. ¿Cómo hacer para integrar ese otro país?

Debemos fortalecer procesos de investigación para documentar la biodiversidad, pero también los conocimientos tradicionales asociados. Y el segundo es el tema de divulgación y educación. Hay tanta gente que no conoce ese país que me asombra. Eso les corresponde, por un lado, a los medios, y por el otro a los museos y entidades como Maloka o el Parque Explora.

Fracasaron las conversaciones de Copenhague (Dinamarca). ¿Le asusta lo que pueda pasar con el planeta por cuenta del cambio climático?

Sí me preocupa. Para mí es claro que hay consenso en la comunidad científica sobre cómo los seres humanos estamos teniendo un impacto sobre el clima. Pero también es claro que el cambio ambiental ha ocurrido a lo largo de la historia de este planeta. Sabemos que ha habido períodos de calentamiento y enfriamiento durante millones de años. El problema principal, más que la magnitud del cambio, es la velocidad. Muchas especies no podrán adaptarse.


¿Se definiría como un pesimista o un optimista sobre la manera como resolveremos este problema?

Realista en términos de lo que está pasando, pero optimista porque hay soluciones al alcance. Creo que sabemos qué es lo que hay que hacer, el tema es la voluntad política y la conciencia ciudadana.

¿Hay algún candidato a la Presidencia pensando en políticas verdes, que tenga una propuesta ambiental seria?

La verdad es que viviendo en Estados Unidos no he seguido de cerca los planteamientos de las campañas. No lo tengo realmente claro. 

¿Pero ya sabe por quién votará?

Sí, ya tengo claro por quién. Es un tema muy personal.

¿Cómo se imagina el mundo en unos 50 años?

Sin duda que mucho del futuro de este planeta va a estar ligado a lo que pase en las ciudades. En 2007 se cruzó el punto en que la  población en ciudades excedió a la del campo. La ventaja es que las ciudades concentran a la gente y hemos visto que alivian la presión sobre zonas rurales. Pero las ciudades también tienen gran demanda de recursos y cómo proveer esos recursos será importante. Por ejemplo, el tema del agua es fundamental y hay que hacer inversiones para conservarla. Creo que también estamos al comienzo de una época en la cual los sistemas de producción de alimentos cambiará de manera radical.

¿Qué le aconsejaría al próximo presidente de Colombia en materia ambiental?

El concepto central es el que expliqué en Cali y la Fundación Corazón Verde. Al final de la conferencia les planteaba tres temas. Primero, que Colombia es uno de los países de mayor riqueza biológica en el mundo. Tiene menos del 1% de superficie terrestre y representa 10% de biodiversidad mundial. Dos, que esa biodiversidad provee servicios ambientales fundamentales para bienestar de población, que va desde provisión de alimentos, hasta servicios de regulación como agua y servicios culturales. Como les decía a los empresarios: “Ustedes están tomando y comiendo biodiversidad”. El tercer punto, que hay que ver la biodiversidad como la principal ventaja competitiva para este siglo. Tenemos que buscar estrategias para usar y conservar esa biodiversidad.

¿Qué está leyendo?

Ahora estaba leyendo un libro muy interesante de Oliver Sacks, Oaxaca Journal, que es un diario que escribió en Oaxaca, México, y está ligado a la importancia de la naturaleza y los helechos. También estaba leyendo, de un científico y cura, Francisco Ayala. El libro se llama El regalo de Darwin. Lo interesante es que es escrito por alguien que ganó la medalla nacional de ciencias y, además, es sacerdote. Uno de sus argumentos centrales es que no debe haber conflicto entre religión y evolución.

 

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