Líderes religiosos hablan de VIH

Lo hacen en encuentro promovido por Onusida.

Más de 40 líderes budistas, cristianos, hinduistas, sintoístas, judíos, musulmanes, sijs y bahaíes se reunieron tres días en los Países Bajos para presidir un encuentro bastante peculiar en el que, por primera vez, estos representantes de la espiritualidad discutieron los mecanismos de control y prevención contra una de las enfermedades que más víctimas cobra en el mundo: el sida.

Durante esta reunión, que finaliza hoy, cada uno de los asistentes expuso sus ideas y propuestas sobre cómo evitar la transmisión de este virus entre los miembros de su comunidad. El reverendo Richard Fee, de la Ecumenican Advocacy Alliance, aseguró a la Agencia EFE al respecto: “Los religiosos tenemos la capacidad de inspirar a quienes nos escuchan. Por eso, en estos momentos que parece que existe una cierta fatiga y cansancio hacia los temas relacionados con el sida, tenemos el deber de actuar”.

Precisamente, la motivación para organizar este encuentro fue el hecho de que el 70% de la población mundial pertenece a una comunidad religiosa y por lo tanto sus líderes pueden incidir en que los fieles sean más disciplinados con el cuidado de su salud sexual y reproductiva.

Michel Sidibé, director ejecutivo de Onusida, explicó que independientemente de la fe que profesen, este grupo de religiosos están de acuerdo en alzar su voz y reforzar su papel como mediadores de la comunidad para enviar mensajes que inviten a la prevención y que critiquen el rechazo y la discriminación que sufren muchas personas infectadas de VIH.

El directivo agregó que “los líderes religiosos pueden desempeñar una función crucial en la respuesta al sida, promoviendo valores como la solidaridad y el respeto. Además, de lograr que los seropositivos sean tratados con dignidad”. A raíz de esta expectativa que se generó por lo que desde la religión se pueda hacer para combatir la propagación del sida, una de las conclusiones del encuentro fue que la atención de los religiosos se había concentrado especialmente en África y debían prestar ayuda en otros países.

“Hemos podido hacer mucho más para evitar que tanta gente se contagiara de sida”, declaró la mayoría. Sin embargo, todos se comprometieron a trabajar fuertemente en sus comunidades para educar a sus miembros en materia de salud sexual y evitar así que más de tres millones de personas sigan muriendo cada año por esta enfermedad.

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