Cuando Dios es un problema

Los matrimonios interreligiosos.

Ángela García soñó toda la vida con su matrimonio. Se imaginaba caminando hacia el altar vestida de blanco y luciendo un velo que se arrastrara varios metros por el suelo. Pero sus anhelos tuvieron que transformarse para ajustarse al protocolo de la ceremonia judía. El hombre del que se había enamorado pertenecía a una religión distinta a la suya.

Planear dos bodas en las que ambas familias se sintieran a gusto no fue la tarea más difícil, ni tampoco el tener que ajustar su calendario de acuerdo con las festividades religiosas que conmemoraba cada uno. Lo peor llegó con el nacimiento de su primer hijo. “No sabíamos si hablarle del judaísmo o del catolicismo o si mejor no decirle nada de ninguna religión y esperar a que creciera para que tomara su propia decisión”, cuenta García.

Situaciones como ésta son cada vez más comunes entre las familias. En Francia, por ejemplo, la revista Actualité des religions publicó un informe sobre el aumento de matrimonios interreligiosos que ya superan los 15.000. Y en Estados Unidos una encuesta sobre el panorama religioso reveló que el 27% de los matrimonios del país son entre personas de religiones distintas. La razón, según los análisis de este sondeo, es que la gente considera que la mayoría de credos prometen una vida eterna.

Sin embargo, para que estas uniones funcionen y pensando en el bienestar de los hijos, lo aconsejable es promover el respeto por las creencias del otro, asistir a sus rituales religiosos y en el hogar hablar de ambos credos para darles la posibilidad a los niños de inclinarse por alguno. “A los hijos hay que generarles autonomía e independencia. Es bueno darles herramientas para que tengan posiciones críticas y ésto se logra mediante el diálogo y fortaleciendo su inteligencia emocional”, asegura la psicóloga Sandra Beltrán.

Un planteamiento con el que concuerda Susan Etkind, terapista de la Iglesia Unitaria, quien habla desde su experiencia, pues contrajo matrimonio con un judío y confiesa que le ayudó mucho asistir a un grupo de apoyo para parejas de religiones distintas. Actualmente, su hijo mayor practica el judaísmo y el menor se considera mitad judío y mitad cristiano. “Creo que la familia funciona porque aceptamos la religión del otro y celebramos todas las festividades, aunque no siempre armamos el árbol de Navidad”.

Creencias budistas

Los inconvenientes para que un budista y un católico contraigan matrimonio son mínimos, pues en esta religión no se le da una gran importancia al casamiento, contrario a lo que sucede con la celebración de los funerales. De hecho, cuando se presentan estos casos los maestros le piden a la pareja que trabajen en la aceptación, el respeto y el apoyo que cada uno le da a su cónyuge para que siga practicando su religión y se comprometa cada vez más con su fe.

Los musulmanes

La aprobación o no de un matrimonio mixto depende del género. Un hombre musulmán que desea casarse con una mujer de otra religión, siempre obtiene el permiso para hacerlo, pero si es la mujer la que quiere unirse a un hombre no musulmán, está impedida por las normas que rigen su religión. Dalil Boubaker, rector de la gran mezquita de París, explica que los hijos de un matrimonio mixto con un musulmán se convierten automáticamente en musulmanes, porque según sus creencias es el padre quien transmite la religión.

Libertad protestante

Los protestantes han declarado abiertamente su consentimiento para la celebración de matrimonios mixtos e incluso están dispuestos a permitir que el ministro de otro culto celebre junto con ellos la ceremonia religiosa para consagrar la unión de esa pareja. La única condición que el pastor les pone a quienes quieren casarse con alguien de otra religión es que se comprometa a que su cónyuge no cristiano no se oponga a la posibilidad de que sus hijos oigan hablar de Cristo.

La postura judía

En el caso del matrimonio entre judíos y católicos, la postura oficial es bastante rígida, pues ni los judíos ortodoxos ni los más liberales están muy de acuerdo con esta unión. Sin embargo, en caso de que esto suceda, los hijos de este matrimonio sólo podrán ingresar al judaísmo si es la madre la que pertenece a esta religión. Aunque hay algunos casos en los que el rabino acepta la solicitud de los hijos nacidos de uniones mixtas para celebrar su bar mitsvah o ceremonia de iniciación.

 

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