Lectores en pañales

En las bebetecas los niños aprenden a relacionarse con el libro de una forma espontánea. Ejercicio que les permitirá desarrollar sus habilidades comunicativas y el proceso de lectoescritura con más facilidad.

En una sala con estanterías de libros que no superan el metro de altura se reúnen quince bebés que acuden, cada ocho días, a una biblioteca especializada para sus gustos. Como no pueden llegar solos los acompañan sus madres, padres y hasta nanas, logrando consolidar un cuadro que se parece más una fiesta que a las usuales salas de libros en las que no se puede emitir ninguna clase de ruido.

La sesión comienza con los acordes de una guitarra acompañados del saludo a cada uno de los bebés presentes. Muchos de ellos al oír su nombre se paran pues, de una y otra forma, entienden que comienzan a formar parte de un rito. Mientras tanto hay algunos que, gateando, salen del regazo de sus madres en dirección hacia su libro favorito para, literalmente, comérselo. Otros, en cambio, lloran.

Los niños, que oscilan entre los ocho meses y los dos años, se reúnen en la bebeteca de Espantapájaros Taller y disfrutan de la sesión llamada “Cuentos en pañales”. Yolanda Reyes, directora de la institución, explica que la idea de la bebeteca se creó hace más de diez años cuando en Espantapájaros se comenzaron a preguntar por el origen de la lectura en los niños. La respuesta: cuando el bebé está en el útero y escucha a su madre narrándole una historia, ya está leyendo.

Por lo tanto, la relación entre el pequeño y el mundo del lenguaje, que no se reduce a las letras sino que se amplía a la música, el arte o el cine, se realiza de forma natural y espontánea. Por eso, en la primera parte de “Cuentos en pañales” los bebés tienen la posibilidad de llegar a la bebeteca y acercarse al libro que quieran en la forma como se les antoje. Su lectura puede ser de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, sentarse sobre el libro, comérselo. Todo vale.

De hecho, mientras los niños oyen la música, cantan, se empapan de pintura, hablan con sus padres, ya están leyendo, asegura Yolanda Reyes. “Sus primeros cuentos son narraciones como Este dedito compró un huevito, que va acompañada de una historia relatada a través del cuerpo”.

“Gracias a varios estudios que se han hecho en distintos países, se ha demostrado el beneficio que trae la lectura para los bebés que han sido estimulados desde el vientre materno. Son niños que desarrollan el lenguaje con facilidad y cuyo proceso de lectoescritura se da de forma mucho más natural porque han tenido contacto con las letras y con el objeto libro”, explica Marcela Rey, promotora de lectura de la sala infantil de la Biblioteca Virgilio Barco y quien dirige el programa “Leo con mi bebé”, en el cual se orienta a los padres para que acompañen a sus hijos en el proceso de lectura.


Bebetecas por toda Colombia

Siguiendo la hipótesis de que el proceso de lectura y el aprendizaje de los menores se desarrolla con facilidad cuando los niños se acercan a los libros desde muy pequeños, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), junto con Fundalectura, han llevado a cabo el proyecto (diseñado por Espantapájaros Taller) “La fiesta de la lectura”, que ha buscado enriquecer las herramientas pedagógicas a través de las bebetecas.

En este caso, las bebetecas se han dirigido a los centros educativos y se ha creado un vínculo estrecho entre el aprendizaje y el gusto por la lectura, a pesar de que se pretende que el niño vea a la lectura y al libro “como un juego, más que como una herramienta netamente académica”, explica Gloria Bernal, asistente en procesos de formación de Fundalectura.

El programa “La fiesta de la lectura” ha dotado más de 1130 jardines, hogares infantiles y comunitarios del ICBF (que se encuentran a lo largo y ancho de todo el país) con bebetecas, así como ha capacitado a los profesores para que abran un espacio a la lectura dentro de la rutina académica. “Hemos logrado cambiar la idea de que la lectura sólo se hace desde que el niño está en primero de primaria”, asegura Andrea Victorino, coordinadora de comunicaciones de Fundalectura.

Entre tanto, en Espantapájaros Taller, al finalizar la sesión de “Cuentos en pañales” los bebés se dirigen hacia su libro predilecto y “firman” (léase garabatean) un papel para registrar el préstamo de un libro (que puede ser el mismo título durante un mes) y se comprometen a devolverlo ocho días después.

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Libros recomendados para bebés

El baño de Elmer, David McKee. Fondo de Cultura Económica

La familia, Helen Oxenbury. Juventud

Los sueños, Anne Gutman. Juventud

Perro tiene sed, Satoshi Kitamura. Fondo de Cultura Económica

Chigüiro y el baño. Ivar Da Coll. Norma

Cosas que me gustan, Anthony Brown. Fondo de Cultura Económica

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