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15 Jul 2022 - 7:02 p. m.

Así cayó “Iván Mordisco”, el primer jefe disidente de las Farc

El ministro de Defensa y la cúpula militar indicaron que hay una “alta probabilidad” de que el jefe criminal murió en un reciente bombardeo en San Vicente del Caguán, Caquetá. La Policía dice que su cuerpo pudo ser escondido por las disidencias o desintegrado durante la acción militar. La Fuerza Pública le hizo cacería durante dos meses.
Alias Iván Mordisco murió en un bombardeó de las Fuerzas Militares en Caquetá el pasado 8 de julio.
Alias Iván Mordisco murió en un bombardeó de las Fuerzas Militares en Caquetá el pasado 8 de julio.
Foto: Alias Iván Mordisco

“Es una estocada final a las disidencias de las Farc. Se evitó la refundación de la guerrilla de las Farc”. Fue así como el ministro de Defensa, Diego Molano, catalogó la muerte en un operativo militar de Iván Mordisco, jefe de las disidencias de las Farc, ocurrido el pasado 8 de julio de 2022 junto a otros nueve miembros de su anillo de seguridad. El anuncio del ministro se da un día después de que hombres armados del frente 33 de las disidencias de las Farc hicieran presencia en el casco urbano del municipio de Tibú (Norte de Santander) y dos días después de que la Defensoría del Pueblo alertara sobre el reinicio de acciones armadas por parte de este grupo en Tame, Arauca, donde se enfrentan por el narcotráfico con el Eln.

Molano, rodeado por la cúpula militar y de Policía, entregó detalles de la operación militar, que llevaba más de 60 días cercando al disidente en el departamento de Caquetá. Según información de inteligencia, habría una “alta probabilidad” de que Néstor Gregorio Mena, como se llama realmente Iván Mordisco, haya muerto en un bombardeo a orillas del río Caguán en la verdad Santa Rita, en el municipio de San Vicente del Caguán. Para sostener que el jefe criminal en efecto murió, el director de la Policía, general Jorge Luis Vargas, mostró fotos de lo que se encontró en el lugar del bombardeo, en el que también murió su pareja y su primer anillo de seguridad.

El alto oficial expuso imágenes de lo que sería su celular, una de sus célebres boinas y un GPS que coincide con los movimientos que hizo semanas antes de su muerte. “En 2010, cuando muere el jefe guerrillero alias el Mono Jojoy, Iván Mordisco empieza a usar boinas (...) también tenemos comunicaciones entre miembros de las disidencias en las que se pregunta por el paradero de Mordisco, al que se refieren como ‘Papá‘ o ‘Abuelo’ y hablan de que descansó en paz (...) Tenemos dos teorías: que su cuerpo se desintegró durante el bombardeo o que su cuerpo fue escondido por miembros de las disidencias, como lo han hecho con otros cabecillas”, aseguró el general Vargas.

Tanto el general Vargas como el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares, insistieron en que durante las acciones operativas (16 en total) siempre se tuvo pleno conocimiento de que iban tras Iván Mordisco. Además, indicaron que llegaron al lugar del bombardeo dos horas después por las difíciles condiciones del clima. “Cuando llegamos al lugar de los hechos nos encontramos con todas estas evidencias que apuntan a que este criminal murió durante el bombardeo (...) encontramos una lancha que habíamos identificado como una de las que se movía por el río Caquetá”, indicó el director de la Policía, mientras mostraba la imagen de la lancha destruida a orillas del río Caguán.

Iván Mordisco, era un hombre de guerra. Llevaba alrededor de una década comandando el Frente Primero “Armando Ríos” de la Farc y de las disidencias de las Farc, una facción criminal que jamás contempló la paz como opción. El general Vargas señaló en su declaración que, desde 2016, el proyecto criminal de Mordisco era reunir 8.000 hombres armados y que, en algún punto del proceso de paz, convenció a Gentil Duarte para que no continuara negociando con el Estado colombiano y se dedicaran a reunir a la guerrilla, financiándose a través del narcotráfico, del cual hoy se sigue

Los movimientos de “Iván Mordisco”

El general Navarro, además, señaló que la Fuerza Pública sabía que, desde 2019, el jefe criminal se movió de Guaviare a Caquetá. A partir de allí, miembros de inteligencia policial y militar iniciaron acciones para intentar ubicarlo. “A partir de allí se realizaron varias operaciones que terminaron cercándolo a orillas del río Caquetá, donde el pasado 8 de julio, murió. La operación que terminó dando con su muerte empezó hace 60 días por informaciones de inteligencia de Policía y militar. Se hicieron 16 movimientos operacionales, pero Mordisco lograba escabullir. Se movía fácilmente en lanchas por el río Caquetá. Luego tomó el río Caguán y en ese municipio fue donde terminó cayendo”, señaló Navarro.

Según información de inteligencia policial, uno de los hombres que estaría llamado a tomar el poder del grupo criminal es alias Calarcá. Al parecer, este sujeto estaría tratando de desmentir dentro de las disidencias que Iván Mordisco está muerto, pues se trata de otro gran golpe a estas disidencias tras la muerte de alias Gentil Duarte, en mayo de 2022, en hechos que aún no son claros. Este par de criminales eran los encargados de expandir la presencia del grupo criminal por los departamentos de Caquetá, Guaviare, Guainía, Vaupés, Putumayo. De estas acciones criminales expansivas también participaban alias Jhonier y Mayimbú, quienes también murieron en operaciones militares en enero y junio de 2022, respectivamente.

Con la muerte de Iván Mordisco, los organigramas de la Fuerza Pública dejan a Iván Márquez como el único jefe de las disidencias de las Farc vivo. Sin embargo, estuvo a punto de morir la semana pasada. Fuentes de inteligencia han dicho que ese líder criminal, que encabeza la disidencia de la Segunda Marquetalia y que estaba enfrentada a la de Iván Mordisco, fue atacado en la frontera en Venezuela, en medio de las disputas por el narcotráfico y otras rentas ilegales. Vargas señaló que en la zona se siguen adelantando acciones de inteligencia para determinar qué movimientos realizan las disidencias tras la muerte de su principal jefe.

El ministro Molano fue cuestionado por un periodista porque en el pasado ya había vaticinado el final de dos grupos armados tras las capturas de sus máximos líderes: Otoniel del Clan del Golfo y Flechas de los Caparros. Él contestó que esta era la estocada final, pero organizaciones de derechos humanos han documentado cómo estas estructuras criminales permanecen en los territorios atemorizando a la población civil. Es decir, ante la posibilidad de que las disidencias se reconfiguren luego de estos golpes, para el gobierno electo de Gustavo Petro, seguirán estando en la agenda una nueva política de seguridad, tan criticada durante este gobierno, y de protección de la población civil, la más afectada en la guerra.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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