4 Sep 2020 - 12:00 p. m.

El viacrucis judicial de una víctima de trata de personas

La Corte Constitucional ordenó recientemente proteger a esta mujer venezolana, quien se vino para tratar de sostener a su familia vendiendo tintos y terminó en una red de prostitución. Su historia muestra, además, lo difícil que es aún para las autoridades judiciales del país abordar este complejo delito.

La protagonista de esta historia se llamará Yolanda*. Es venezolana y su verdadera identidad está protegida por orden de la Corte Constitucional, que le exigió a las entidades que están involucradas en su caso reservar cualquier información que pueda ponerla en riesgo a ella y a su familia. No es para menos: Yolanda denunció haber sido víctima de trata de personas. Llegó a Colombia supuestamente a vender tintos y, recién arribó al país, le informaron que su trabajo era prostituirse. Escapó de sus verdugos y, desde entonces, atraviesa una situación económica precaria que no le permite vivir dignamente con su familia.

Lo que vivió Yolanda obedece a un delito de tal gravedad que las víctimas, en teoría, tienen acceso inmediato a una ruta de atención integral. Que la justicia le abra sus puertas, sin embargo, no ha sido fácil para ella. Le tocó acudir a la Corte Constitucional para que se protejan sus derechos fundamentales, y la Corte tomó una primera decisión en su favor el pasado 11 de agosto: le ordenó a la Alcaldía de la ciudad donde reside que se encargue de activar la ruta de atención a víctimas de trata de personas, mientras resuelve de fondo su tutela.

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