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7 Feb 2021 - 2:00 a. m.

Exjefe paramilitar “Cuco” Vanoy ruega en EE.UU. que lo dejen libre “por compasión”

El temido exjefe paramilitar y narcotraficante Ramiro Cuco Vanoy está postrado en silla de ruedas, tiene diabetes y le suplica a la Corte Federal que lo condenó a 24 años de prisión que lo deje libre por su estado de salud. Los fiscales de ese país se oponen a toda costa a su solicitud y dejaron al descubierto que Vanoy habría mentido bajo juramento en un asunto que involucra a José Bayron Piedrahíta.

Felipe Morales Sierra

Periodista Judicial
Ramiro “Cuco” Vanoy fue extraditado en 2008. Tiene 73 años y sufre de hipertensión, diabetes y glaucoma. / EFE
Ramiro “Cuco” Vanoy fue extraditado en 2008. Tiene 73 años y sufre de hipertensión, diabetes y glaucoma. / EFE
Foto: Luis Benavides/POOL

Postrado en una silla de ruedas, resaltando que tiene un problema de circulación de la sangre tan grave que podrían amputarle ambas piernas, el temido excomandante paramilitar Ramiro Cuco Vanoy está por cumplir un año desde que empezó su última cruzada ante el sistema judicial estadounidense: la de recuperar su libertad. En varios documentos enviados a la Corte del Distrito Sur de Florida, conocidos por El Espectador, quien alguna vez fue el patrón y el terror del Bajo Cauca antioqueño le ha pedido a su juez que tenga piedad de su edad, de su salud, de los riesgos que corre en medio de la pandemia por el COVID-19, que considere sus aportes a la justicia estadounidense y los años ya pagados en prisión y que le permita volver a ser hombre libre.

Condenado a 24 años y 5 meses en prisión, el 24 de febrero del año pasado, Vanoy hizo por primera vez ante la Corte del Distrito Sur de Florida una solicitud de “libertad por compasión”, un mecanismo que contemplan las normas estadounidenses y que se reforzó con la sanción de la ley First Step (Primer paso) en 2018 para, entre otros, reducir la población carcelaria en prisiones federales. “La salud del señor Vanoy ha venido decayendo continuamente, al punto de que está atado a una silla de ruedas”, le dijeron a la Corte los abogados del exjefe paramilitar, del bufete Markos/Moss en Miami. Añadieron el concepto de un médico, de nombre Raúl Tano, quien dictaminó que Vanoy corre un riesgo alto de un accidente cardiovascular.

“El señor Vanoy realmente espera evadir el destino de morir en la cárcel”, insistieron los abogados, quienes pusieron de presente a la Corte múltiples ejemplos de presos como Kevin Zeich, quien, según ellos, aunque consiguió la libertad por compasión, murió antes de ser puesto en libertad; o de Steven Cheathamon, el primer hombre en conseguir su libertad por la vía de la ley First Step, cuya historia encierra la tragedia de que falleció horas después de que un juez ordenara su salida de prisión. “Aunque el señor Vanoy no posee un diagnóstico de enfermedad terminal con una expectativa de muerte inminente”, admitieron sus representantes, “él sigue flaqueando”, pues tiene 73 años y sufre de hipertensión, diabetes y glaucoma.

El plan de Vanoy, según le explicó a la Corte de Florida, es regresar a Colombia, a donde han retornado en los dos últimos años otros grandes exjefes paramilitares que fueron extraditados junto con él hacia Estados Unidos en 2008. En esa lista figuran Carlos Mario Naranjo, alias Macaco; Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, y Hernán Giraldo, alias el Patrón de la Sierra. Todos están detenidos por pendientes con la justicia colombiana, especialmente con las víctimas. Vanoy aún forma parte del programa de Justicia y Paz, por medio del cual ya ha sido sentenciado a ocho años de prisión en al menos dos ocasiones por la estela de crímenes que cometió el bloque Mineros -que él comandó hasta 2006- en el Bajo Cauca antioqueño y que dejó no menos de 7.000 víctimas.

La violencia que promovieron los hombres de Vanoy no fue un asunto menor: homicidios selectivos, masacres, desapariciones, violaciones. En Justicia y Paz quedó registrado que alguna vez, cuando funcionarios judiciales colombianos le preguntaron por las acciones de “limpieza social” de su grupo, contestó: “Eso son personas desechables, viciosos, ladrones que ya no se los aguanta nadie, que son un peligro, que pueden violar niños y niñas, que ya no sirven para nada”. Sus abogados, sin embargo, insistieron ante la Corte que Vanoy ha proveído una “cooperación exitosa”, recordando, además, que él también ha perdido en la guerra: uno de sus hijos fue asesinado apenas se entregó a las autoridades y un hermano fue ejecutado en Medellín en 2008.

Para los abogados de Vanoy, su edad y sus condiciones de salud, además de su remordimiento y de que ya ha afrontado la mitad de su pena, son garantía suficiente de que el excomandante paramilitar no representa ningún riesgo para la sociedad. Sus hijos le enviaron también una carta a la Corte, diciendo que Vanoy pagaba “por los errores que cometió en razón a su condición humana y de los que se encuentra inmensamente arrepentido”, pero que él “se ha caracterizado siempre por su innegable amor y entrega a su familia como padre, abuelo, hermano y tío”. “Seguimos rogando a la Corte por la libertad por compasión de Ramiro Vanoy”, le dijeron sus abogados a la Corte hace apenas unos días. (La sangrienta venganza de ‘Cuco Vanoy’)

Los representantes de la Fiscalía estadounidense, sin embargo, no se tragan el cuento de que Vanoy, a descripción de sus abogados, es un hombre incapaz de hacer daño. En enero de este año, al expresarle a la Corte del Distrito Sur de Florida su postura ante la solicitud de Vanoy, dijeron simple y claro: “La moción del procesado debe rechazarse”. Explicaron que, mientras Vanoy fue jefe del bloque Mineros, nunca participó directamente de la barbarie: solo tenía que dar la instrucción. “Su argumento de que está demasiado viejo y enfermo para ser peligroso ignora la realidad de su vida, que él ordenaba a otros que mataran y destruyeran. No tenía necesidad de hacerlo él mismo”.

Vanoy, señalaron los fiscales, “fue líder de una de las bandas de crimen organizado más despiadadas que haya asolado al pueblo colombiano”. Y, en su respuesta, revelan además un hecho que en el sistema judicial estadounidense puede acarrear muchos problemas: “Mintió bajo juramento”. Los documentos sobre esta solicitud de Cuco Vanoy dejan saber que este firmó una declaración jurada a favor de José Bayron Piedrahíta, un antiguo aliado del cartel de Cali a quien Estados Unidos comenzó a buscar hacia 1996. Sobornando a un agente federal con dinero, comidas caras y trabajadoras sexuales, entre otras movidas, Piedrahíta logró hacerle el quite a su orden de captura y, al final, fue detenido en 2017, solo por el cargo de soborno.

Piedrahíta ya está libre, pues en noviembre de 2019 fue deportado a Colombia. Pero, mientras trataba de arreglar su situación legal, recurrió a Cuco Vanoy, un viejo socio suyo de negocios en el Bajo Cauca antioqueño. Los abogados del exjefe “para” le aseguraron a la Corte que Vanoy firmó ese documento sin contar con asesoría legal y engañado por el abogado de Piedrahíta. Los fiscales estadounidenses, sin embargo, expusieron otra versión: que Vanoy describió a Piedrahíta como un “próspero ganadero que empleaba legítimamente a muchos habitantes locales”. El documento era parte del proceso de extinción de dominio de los bienes de Piedrahíta y, para los fiscales estadounidenses, lo que Vanoy hizo fue decir mentiras para ayudarlo. (El narco que sedujo a un agente federal)

Los fiscales aceptaron que en los últimos diez años Cuco Vanoy ha entregado colaboración valiosa sobre narcotráfico a la DEA, pero refutaron que esos aportes hicieran de él un preso ejemplar, como alegan sus defensores. “Los argumentos del procesado no deberían cualificarlo para ponerlo en libertad”, reiteraron, sacando a relucir además su pasado narcotraficante. En ese aspecto, el panorama de Vanoy en Estados Unidos desde el principio fue mucho más complicado que el de otros jefes “paras” extraditados, pues a él lo quería Estados Unidos desde 1999 por formar parte de un cartel de narcotráfico que lideraban el mexicano Alejandro Bernal y Fabio Ochoa Vásquez, uno de los líderes del cartel de Medellín.

El propio Vanoy fue funcional al cartel de Medellín, pues mientras vivía en el Magdalena Medio ayudó a proteger sus laboratorios de cocaína junto con Gonzalo y Henry de Jesús Pérez, promotores del paramilitarismo en esa zona del país. Por orden de Henry Pérez fue que terminó en el Bajo Cauca antioqueño, donde consiguió hacerse socio de Fidel Castaño. Tiempo después se sumaría a Los Pepes, los enemigos a muerte de Escobar. Vanoy fue uno de los sobrevivientes de esa guerra y con Macaco y Julián Bolívar hizo del Bajo Cauca su imperio. El proceso de desmovilización de las Auc fue el camino hacia su condena en EE. UU., de la cual ahora busca librarse alegando que solo quiere vivir sus últimos días en paz. La Corte de Florida tendrá que decidir si le cree -o no-.

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