23 May 2022 - 12:40 p. m.

Integrantes de Causa Justa, entre las 100 personas más influyentes de la revista Time

Este lunes se conoció que Cristina Villarreal y Ana Cristina González fueron incluidas en el prestigioso ranking del medio estadounidense. El trabajo de ambas durante décadas en favor de los derechos de las mujeres, fue clave para que la Corte Constitucional despenalizara el aborto en Colombia hasta la semana 24 de gestación. El Espectador conversó con ellas tras el trascendental anuncio de la revista.
Ana Cristina Villamizar (izquierda) y Ana Cristina González (derecha).
Ana Cristina Villamizar (izquierda) y Ana Cristina González (derecha).
Foto: Trineo Comunicaciones por Alejandra Quintero

La revista Time publicó este lunes su tradicional listado de las 100 personas más influyentes del mundo, en la que han figurado personalidades como el presidente de Estados Unidos Joe Biden, la chilena Elisa Loncon Antileo, Elon Musk, la abogada y activista estadounidense Sherrilyn Ifill, entre otros. Para esta versión, el medio de comunicación incluyó a las cabezas de Causa Justa, el movimiento ciudadano colombiano que fue clave para que en febrero pasado la Corte Constitucional despenalizara el aborto hasta la semana 24.

Se trata de Ana Cristina González y Cristina Villarreal, quienes han estado al frente de las acciones del movimiento para garantizar a las mujeres colombianas sus derechos sexuales y reproductivos. Ellas y otro grupo de mujeres como Laura Gil, del Grupo Médico por el Derecho a Decidir; las abogadas Mariana Ardila y Catalina Martínez y la politóloga Sandra Mazo, presentaron en septiembre de 2020 una demanda ante el alto tribunal y el pasado 21 de febrero, en una decisión histórica, despenalizó el aborto hasta la semana 24 de gestación.

Además, el alto tribunal declaró que, después de ese tiempo, si una mujer quiere abortar, puede hacerlo sin incurrir en un delito, siempre y cuando esté bajo las tres causales permitidas desde 2006 (violencia sexual, riesgo para la salud de la madre o malformación fetal incompatible con la vida). El Espectador conversó con ellas sobre el reciente anuncio de la revista y dieron sus impresiones sobre lo que significa este reconocimiento para el movimiento feminista y lo que viene para que la decisión de la Corte se haga efectiva.

Podría interesarle: ¿Y por qué Colombia se unió a otros países en la despenalización del aborto?

¿Cómo se sienten al estar dentro de las 100 personas más influyentes en el mundo, según la revista Time?

Ana Cristina González (ACG): No lo había mirado así, pero yo si estoy bastante sorprendida en un sentido incluso positivo, pues me parece algo como inesperado y también inimaginable. O sea, no es el tipo de cosas que yo hubiera pensado como objetivo a perseguir en la vida. A veces uno persigue objetivos en la vida, incluso políticos o qué tipo de reconocimiento quiere tener, pero algo así estuvo siempre fuera de mí de mi imaginación y de las cosas a las que yo de alguna manera, digamos hubiera aspirado. Entonces es muy sorprendente, pero al mismo tiempo me parece que es muy significativo, como del lugar que hoy ocupan luchas como las que hacemos desde el feminismo para avanzar la agenda de igualdad y, en particular, la lucha por la libertad reproductiva de las mujeres, que creo que este reconocimiento reafirma algo que nosotras hemos dicho en muchos momentos y es que es un aspecto central como del tipo democracias que uno quisiera tener. También central para el reconocimiento de las mujeres como ciudadanas. Entonces estar a ese nivel para mí simplemente significa que estas luchas también valen la pena, son importantes y son reconocidas de esa manera por otros que en cierta forma no son las personas con las que nosotras dialogamos todos los días

Cristina Villarreal (CV): Obviamente, uno nunca trabaja en estas causas por un reconocimiento ni por una inclusión en una lista como esta, que claro que sorprende, pero pues también produce un honor inmenso, o sea, esa visibilidad de unos años de trabajo, que esto no son dos, tres o cinco; son más de treinta años trabajando desde diferentes orillas por la libertad de las mujeres, porque básicamente esa ha sido nuestra lucha. Personalmente, he trabajado desde la prestación de los servicios, liderando la prestación de los servicios de aborto en Colombia por muchos años y desde el activismo también. Siente uno que es realmente un reconocimiento muy importante que le da visibilidad junto a personajes y eso pues emociona.

¿Cómo se enteraron de la inclusión en la lista?

C.V: Nos enteramos hace una semana, un poco menos, y pues con ese mensaje lo primero que tuvimos que hacer fue tratar de confirmar si era real y no una noticia falsa como las que abundan en las redes sociales. Eso fue como lo primero porque, como dice Ana, no nos lo esperábamos de ninguna manera. A mí este tipo de noticias me paralizan. Nunca había tenido una noticia de este calibre. Yo había tenido por otros reconocimientos, pero en general los reconocimientos a mí me paralizan. Me produce en una sensación como de sorpresa, demasiado grande que me supera. Es como un poco eso, la sensación y poco a poco, pues durante esta semana he ido asimilando la idea de que estamos ahí y que estamos personificando de alguna manera una lucha de tantas personas, de tantas mujeres. Una historia de tantas mujeres que han tenido que morir, sufrir, tener enfermedad por culpa de abortos inseguros y mal practicados. Pues que ahora, gracias a la decisión de la Corte Constitucional de este año, esperamos que cambie la historia realmente en este país.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

A.C.G: Yo no recibí el correo sobre la inclusión en el listado de la revista. De hecho, ese correo llegó a la Mesa por la Vida y Salud de las Mujeres, porque nosotros tenemos la cuenta de Causa Justa, donde nos habían preguntado sí podríamos mandar un perfil de nosotras, pero nadie nos explicó para que y entre tantas cosas, la verdad es que a mí se me había olvidado. Yo estaba en una reunión en México con la coordinadora de la Mesa, que es una mujer joven, que se para en un lugar muy distinto al mío para recibir estas noticias. Y ella me mandó por el chat interno el mensaje cuando estábamos en una mesa como con treinta y cinco personas. A ella los ojos le bailaban realmente de emoción era como: “Ana Cristina, mira lo que está pasando. Yo No puedo creer esto. Esto es una cosa increíble. Esto es impresionante. Hay que avisarle a Cristina”.

Yo le escribía Cristina por el chat. Ella reaccionó así como está contando, como un poco contenida. Yo también estaba aterrada, justamente hablé con una amiga que hace realiza seguridad digital para verificar que esto no fuera falso. Además, no podíamos decir nada porque el correo decía no se le revelara a nadie la noticia entonces era como atragantadas. La persona que me informó estaba absolutamente desbordada de alegría y me decía: “Esto es increíble para el Movimiento, para la Mesa, para ti. Estoy muy orgullosa. Se paró y me dio un abrazo. La gente nos miró como estas dos están locas. Nadie entendía que estaba pasando. Por supuesto que le conté a mi pareja y a alguien cercano a mí, porque si no me iba como a atragantar con la información.

En un punto me empezó a dar mareo. Era como si esto es cierto, ¿esto qué significa? ¿Cuáles son las implicaciones? Y sobre todo, empecé a pensar que reconocimiento es hecho en un contexto muy particular. Esto es una esperanza para las mujeres del mundo que ven amenazadas sus derechos o para nosotras. Y esto pone en otro lugar la conversación sobre aborto y libertad reproductiva como parte de la democracia y en la ciudadanía de las mujeres. También empecé a dimensionar eso.

¿Cómo leen ese contexto ustedes?

A.C.G: Tanto Cristina como yo tenemos pues unas trayectorias y unas carreras distintas, pero que se han tocado en muchos momentos en la vida, por lo menos desde el año noventa y ocho. Personalmente, he dedicado mi vida, pese a que yo he trabajado en otras cosas y yo realmente mi fuente laboral viene de trabajos que he hecho en el Gobierno o con Naciones Unidas. Sin embargo, esto ha estado como en el centro de mi activismo y de lo que al final me permitió alcanzar un lugar en la conversación pública que ha sido la lucha por esta libertad reproductiva, encarnada hoy en la eliminación del delito aborto del Código Penal.

Sin embargo, cuando yo escuché la noticia no tuve ninguna duda en sentir, bueno, tal como yo concibo Causa, estas transformaciones no pasan de la noche a la mañana y son el resultado de una acumulación política. En el caso personal, he alimentado este trabajo político de mi relación con América Latina. Trabajo en toda la región y más o menos he acompañado procesos en todos los países para atrás, para adelante y nosotras en América Latina tenemos una tradición de compartir estrategias, de discutir ideas, de pensar por dónde le podemos hacer, no solo en el tema del aborto. América Latina es una región de tradición, como de ese tipo espacios de intercambio, pero sin duda en el movimiento feminista. Y lo mismo en Colombia. Yo creo que visto en retrospectiva, yo llevo exactamente veinticinco añosdando esta pelea, desde que en 1998, el aborto siendo totalmente ilegal, nosotras creamos la Mesa por la Vida. Creo que lo que está pasando en Estados Unidos y la amenaza contra Roe vs. Wade y esta idea casi de película de ficción de que un día te levantes y te digan: “Te quitamos el derecho de los últimos cincuenta años”, que es completamente inexplicable.

Esto tiene mucho que ver con la atención que seguramente Time le puso a los temas de aborto, de transformación en materia libertades. Y creo que el hecho de que fuera hacia nosotras, desde mi perspectiva, tiene que ver con que nosotras nos preocupamos en construir esto como un esfuerzo colectivo. Si a ti te preguntan qué es Causa Justa, tú puedes decir que son un grupo de organizaciones son muchas en todo el país, pero mire, puede hablar con cualquiera de estas y, además, con estas personas que son las que aparecen como pioneras. Entonces, creo que nosotras también construimos ese referente movimiento que le permite, me imagino, a un medio como Time también decir bueno, acá hay una gente, unos personajes, una acción, un trabajo que son identificables porque a veces estos esfuerzos colectivos se diluye mucho entre todo lo que todas hacemos.

Y no es que nosotros no lo reconozcamos, pero también hicimos un esfuerzo para que pudiéramos ser como identificables. Entonces sí lo veo como un reconocimiento absolutamente contextual y por eso empecé diciendo que creo que es una manera de mandar una señal de esperanza que estas luchas son importantes, de qué hacer esas transformaciones supone mucho poder. Ni Cristina ni yo somos herederas de una fortuna ni de un clan político. Somos constructoras y herederas del movimiento feminista y de lo que ese movimiento ha hecho desde el voto, la educación hasta hoy.

C.V: nosotros durante todos estos años hemos aprendido de la historia de América Latina. Por muchos años, antes que Colombia, tuvo causales. Hubo varios países de América Latina que tenían las mismas causales que tuvo Colombia desde el 2006 hasta 2022. Y desafortunadamente, por muchísimos de esos años, pues no se usaron esas causales. Estaban escritas en el papel, pero nadie se atrevía a decir, “un momento, si hay un riesgo para la vida o para la salud, pues yo puedo pedir una interrupción del embarazo”. Entonces también desde que Orientame hicimos este trabajo con América Latina. Nosotros estamos también muy conectados con ese trabajo y hemos estado capacitando prestadores, tratando de que los prestadores de servicios entiendan que hay unas causales que se pueden usar y que respetan los derechos de las mujeres.

Esta situación tan aparentemente contradictoria, con todo ese movimiento antiderechos que se está dando en el mundo, y pues para nosotros Estados Unidos porque mucho se orientó en el trabajo que se empezó a ver allá tras Roe vs. Wade. Es paradójico que hoy terminamos nosotros siendo la inspiración para las mujeres y para los movimientos que en Estados Unidos están viendo semejante amenaza y viendo como van a resolver el tema de las mujeres que necesitan los servicios, independientemente de la Ley que haya.

Durante más de cuarenta años, porque eso es la historia de Orientame, estuvimos como en una posición siempre de buscarle las posibilidades a la leyes que había en el momento para ir abriendo y para ir moviendo los mojones. Es la manera como yo expresó lo que ha hecho, Orientame. Si había alguna posibilidad de ofrecer servicios de alguna manera, ese mojón lo movíamos y prestábamos los servicios. Y fuimos aprendiendo y prestando servicios durante muchos años. Servicios para mujeres que ya venían con un aborto incompleto. Después llegaron las causales y al otro día ya estábamos prestando servicios, pero pues nos tocaba dentro del marco de la ley, entonces pidiéndole a las mujeres que nos dijeran cuál era su causal, cuál era la razón por la cual están interrumpiendo el embarazo, certificando esa causal.

Cuando llega esta decisión (la de la Corte Constitucional), pues evidentemente es como la libertad completa que hemos buscado desde el día cero. Es como la posibilidad de que una mujer no tenga que dar explicaciones, no tenga que decir por qué, no tenga que adherirse a una causal, básicamente solamente con que ella nos diga yo vengo a interrumpir mi embarazo, eso es suficiente. No necesitamos más historias ni más explicaciones. Eso para nosotros fue como realmente llegarán al momento más importante de la vida institucional en estos más de cuarenta años, sin decir con esto que ya terminó la lucha.

¿Qué quedó faltando?

C.V: la Corte no tomó la decisión de eliminar el delito de aborto del Código Penal y eso quedó faltando. Simbólicamente eso es importante. Después de la semana veinticuatro siguen aplicando las causales y eso no nos deja en la felicidad completa que nos hubiera dejado si hubiera tomado esa decisión valiente. El trabajo que la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres antes del Movimiento Causa Justa es lograr que lo que queda escrito en la ley se vuelva una realidad. Es ha sido la lucha de la Mesa desde el día que la creamos y hoy el movimiento Causa Justa ha asumido esa responsabilidad.

A.C.G: Nosotros en la mesa hemos hecho todos estos años acompañamiento de mujeres que enfrentan barreras de acceso. Ese acompañamiento fue fundamental para la demanda y la decisión de la Corte, porque nosotros teníamos datos de primera mano de qué es lo que pasa con las mujeres y porque estamos afirmando que el modelo de causales es un modelo injusto que agrava las desigualdades entre grupos de mujeres. Hemos hecho También trabajó en las regiones. Creo que la Mesa ha ido ganando una presencia en distintas ciudades del país. Acabo de venir de Cali y quedé muy conmovida al escuchar a las mujeres decir que Causa Justa y la Mesa les han dado la posibilidad de hablar en voz alta, de tener una esperanza, de poder hablar de cosas que no sean la Paz y el Conflicto, sino también en estos temas como parte de una sociedad en paz. En fin, creo que la Mesa va a seguir contribuyendo a la implementación de la sentencia, como hicimos hace 16 años con la sentencia de 2006 que, entre otras fue una decisión crucial para haber salido con Causa Justa, con legitimidad y credibilidad.

Éramos uno de los actores que había jugado las reglas del juego que nos propuso la Corte y teníamos información. Nosotras como Mesa/ Causa Justa hemos identificado unos frentes de trabajo que se vienen que son: avanzar la implementación, es decir, profundizar la prestación de servicios porque en Colombia no arranca la prestación de servicios ni con esta decisión ni con la del 2006. Y también de poder generar esa política pública que la Corte exhorta al Congreso y a la autoridad sanitaria a producir. Incluso, por ejemplo, todos los que son los las acciones de acoso frente a las instituciones y las personas que prestan servicios de aborto. Tenemos otro frente que nosotros llamamos como de protección de la de la sentencia. Hay que cuidarla, ya que tiene amenazas políticas y legales, como amenazas de nulidades.

El tercer frente de trabajo es lo que nosotros llamamos como la despenalización social, que no es otra cosa que la construcción de entornos de legitimidad para las decisiones de las mujeres. Podemos tener la sentencia de la Corte, saber que no tienes que justificar la razón por la que vas de interrumpir, pero llegas a un hospital y te encuentras a alguien que te dice asesina o que te maltrata, incluso en tu propia familia o en tu trabajo. Entonces crear esos entornos de legitimidad para que, entre otras algún día, es delito del aborto se caiga porque es ineficaz, injusto y contraproducente. Ahora es obsoleto, puesto que no existe hasta la semana 24. Tampoco existe bajo o las tres causales. Es decir, hasta que sea natural. Pero lo que tiene que ser natural en esta sociedad es aceptar que las mujeres son sujetos morales plenos, con capacidad para tomar decisiones sobre su vida reproductiva y nadie te cuestione eso. Este reconocimiento, digamos entra como a mostrar y resaltar toda esta lucha.

Síguenos en Google Noticias