22 Oct 2020 - 10:09 p. m.

“Pido la inhabilidad más alta para los patrulleros": abogado de la familia de Javier Ordóñez

El proceso disciplinario contra los patrulleros Harby Rodríguez y Juan Camilo Lloreda Cubillos, investigados por la muerte violenta del estudiante de derecho Javier Ordóñez, en Bogotá, está a un paso de terminar. La próxima semana el procurador que lleva el caso anunciará su decisión.
Javier Ordóñez murió el pasado 9 de septiembre en Bogotá como resultado, al parecer, de la tortura y abuso de autoridad por parte de los patrulleros Harby Rodríguez y Juan Camilo Lloreda. El proceso disciplinario contra los uniformados está a punto de culminar.
Javier Ordóñez murió el pasado 9 de septiembre en Bogotá como resultado, al parecer, de la tortura y abuso de autoridad por parte de los patrulleros Harby Rodríguez y Juan Camilo Lloreda. El proceso disciplinario contra los uniformados está a punto de culminar.
Foto: Óscar Pérez

En la recta final está el proceso disciplinario exprés en contra de los patrulleros Harby Damián Rodríguez y Juan Camilo Lloreda Cubillos por la muerte violenta Javier Ordóñez el pasado 9 de septiembre, en Bogotá, la cual habría sido el resultado de la tortura y el abuso de autoridad por parte de los uniformados. Este jueves 22 de octubre el procurador Hernán Cuellar, quien lleva el caso, escuchó los alegatos de conclusión de las partes que intervienen en el proceso y el próximo martes 27 de octubre anunciará su decisión.

En esta oportunidad, el patrullero Juan Camilo Cubillos; el abogado Jorge Páramo, defensor de Harby Rodríguez; y el abogado de la familia de Javier Ordóñez, Yeison Cárdenas, expusieron las conclusiones a las que llegaron luego de haber escuchado a diferentes testigos y de hacer una detallada revisión de las pruebas. El abogado Cárdenas le solicitó a la Procuraduría imponer la sanción más alta posible que revindique los derechos de las víctimas y del sentir social.

El patrullero Juan Camilo Cubillos, quien en audiencias pasadas decidió revocarle el poder al abogado que lo representaba y asumió su propia defensa, consideró que a lo largo del proceso se le han vulnerado sus derechos fundamentales. Explicó que no hubo una indagación preliminar a fin de individualizar a los responsables para determinar si había lugar a un proceso disciplinario, sino que esa etapa se omitió para, de una vez, formular cargos.

Además, manifestó que cuando se les notificó la citación a la primera audiencia ya se habían realizado varias pruebas a sus espaldas que no pudieron ser conocidas ni refutadas por su defensa y que, aun cuando ya estaba vinculado al proceso, los investigadores continuaron practicando pruebas sin notificarle. Por otro lado, señaló que la versión de su compañero, Harby Rodríguez, - en la que dijo que lo había visto golpeando a Javier Ordóñez dentro del CAI Villa Luz - no podía ser utilizado como prueba en su contra toda vez que se trató de un relato que no estaba bajo juramento y que proviene de una persona que ha sido remitida a psiquiatría por padecimientos mentales.

Finalmente, reconoció que fue él quien utilizó la pistola taser, pero aseguró que lo hizo en defensa propia. “El taser lo utilicé para contrarrestar la agresión de la que era víctima y mientras el occiso me golpeaba, mi compañero pedía apoyo por radio. La necropsia de Javier Ordóñez documenta lesiones que pueden producir intenso dolor, pero no explican la muerte, no fue la taser la que produjo la muerte, no se me puede atribuir un hecho que fue desvirtuado. Él se encontraba en un alto grado de exaltación, lo que lo llevó a agredirnos y a que se utilizara ese procedimiento para reducirlo”, explicó Lloreda afirmando que los traumatismos que tenía Javier Ordóñez eran producto de una riña en la que había participado, antes de la llegada de los patrulleros al lugar.

Finalmente, le “tiró la pelota” a su compañero Rodríguez y se alejó de toda culpa. “Frente a mi responsabilidad en estos hechos, es contundente el testimonio que dice que ‘quien mató a mi amigo fue el patrullero Damián’ (...) y quedo demostrado que quien accionó un arma de fuego fue mi compañero. También, está probado que a nuestra llegada, fui agredido por el occiso y sus compañeros y lo que hice fue tratar de reducir a una persona exaltada que nos agredió”, concluyó Juan Camilo Lloreda. (Lea también: “Me indican que atacó al patrullero Lloreda”: testigo del caso Javier Ordóñez)

A su turno, Jorge Alberto Páramo, abogado defensor de Harby Damián Rodríguez, hizo lo propio. En su discurso se dedicó a desvirtuar que el patrullero hubiera participado o efectuado acciones violentas y agresivas en contra de Javier Ordóñez. Explicó que su defendido tuvo conocimiento de la investigación en su contra después de que se había elevado el pliego de cargos, el cual se basó en un video publicado por la W Radio que no registra los hechos desde el minuto cero y que le mostró a la opinión pública una unos hechos parcializados.

En ese sentido, consideró que si se hubiera hecho un estudio cuidadoso y juicioso de otros registros audiovisuales que dan cuenta de los hechos de forma integral, hubieran podido concluir que en ningún momento el patrullero Rodríguez actuó con fuerza indebida. Manifestó entonces que los cargos que se le endilgan a su defendido y la apertura de investigación están “viciados" porque tales conductas no corresponden a la realidad. ”Si hubo agresiones a Javier Ordóñez, las mismas no fueron propinadas por mi prohijado, a pesar de algunas declaraciones, lo cierto es que los videos en el interior del CAI y exterior dan cuenta del buen proceder del patrullero Harby Rodríguez", dijo.

Agregó el abogado Páramo que “Si bien el documento fílmico hay un aparente uso exagerado de la fuerza, Harby Rodríguez no operó dicho dispositivo (el taser), no empleó violencia exagerada y desproporcionada contra una persona. Testimonios amañados no han dicho que mi defendido operó el taser cuando ello nunca ocurrió. Las piernas de mi defendido están rodilla en tierra y no sobre la humanidad de Javier Ordóñez. El patrullero (Rodríguez) está tratando de colaborar con su compañero para reducir a Ordóñez, con una mano sostiene el radio y con la otra uno de los brazos del occiso”.

Continuó explicando que, aunque en los videos se escucha la voz de Javier Ordóñez pidiéndole a los Policías que “no más”, también se escucha la voz de quien opera la pistola taser (Juan Camilo Cubillos) diciéndole a Ordóñez que se deje esposar. Indicó que como esta persona no obedecía la orden, el uniformado tuvo que accionar la taser en varias oportunidades y que tal era el grado de exaltación de Javier Ordóñez que ni la taser pudo inmovilizarlo. "En cualquier otro humano habría generado una parálisis transitoria”, dijo. (Le puede interesar: El caso Javier Ordóñez lo investigará la justicia ordinaria)

Finalmente, concluyó que “no existe evidencia, ni prueba directa que indique colaboración o participación de Rodríguez en los hechos que conducen a la muerte de Ordóñez. A pesar del mal comportamiento del ciudadano, mi defendido no se excedió en sus funciones, obrando con decoro y respetando los derechos fundamentales. No hay camino distinto a exonerar de toda responsabilidad disciplinaria a Harby Rodríguez por hechos corresponden a acciones adelantadas. No hay en el material probatorio un indicio que indique que la muerte de Javier Ordóñez se dio a causa de un hecho atribuible a Harby Rodríguez. Si no hay dolo no existe responsabilidad frente al proceso sancionatorio".

“Fue una paliza miserable y brutal”: abogado de la familia Ordóñez

El abogado de la familia de Javier Ordóñez, Yeison Cárdenas, concentró su intervención en exponer las crudezas a las que fue sometido el estudiante de derecho por parte de los uniformados y pidió de forma tajante que estos dos patrulleros fueran sancionados con la inhabilidad más alta posible que revindique los derechos de las víctimas y el sentir de una sociedad que el mismo día de los hechos (9 de septiembre) expresó su indignación.

“Por medio de provocaciones le manifiestan (los patrulleros) a Javier de que de esta no se salva y no se salvó, porque lo asesinaron, lo mataron. El patrullero Lloreda accionó de forma indiscriminada su pistola mientras Harby Damián le ponía la rodilla en el cuello y lo golpeaba a pesar de haber estado reducido. No les importó las suplicas de la víctima. De forma despiadada seguían infringiendo un dolor irracional sobre Javier. A pesar de que los estaban filmando y lo sabían, poco les importó”, expresó el abogado. (Noticia relacionada: “Tuve que sacar fuerzas de donde no tenía para leer la necropsia”: hermano de Javier Ordóñez)

Señaló que el empujaron al ciudadano hacia una patrulla, lo llevaron a un CAI, lo insultaron, lo golpearon y le violaron su dignidad humana y su autonomía. “Mostraron desinterés por el respeto de los derechos humanos de esta persona, no les importó, le hacen descargas eléctricas en la cabeza y producto de estos actos irracionales, Javier Ordóñez sufre un estallido del riñón derecho (...) fue una paliza miserable y brutal (...) Javier, producto de los golpes, sufrió un hematoma y tenía más del 50% de su sangre acumulada en la cavidad abdominal", explicó Cárdenas con base en las declaraciones del perito de Medicinal Legal que se presentó como testigo en el caso.

El abogado aseguró que Javier Ordóñez fue torturado y asesinado al interior de las instalaciones de la Policía Nacional. Además, que los patrulleros ignoraron las repetidas solicitudes que les hizo Wilder Salazar (amigo de Javier y testigo presencial de los hechos) para que llamaran a una ambulancia y tuvo que llegar Juan David (otro amigo de Ordóñez) para que, entre los dos (Wilder y Juan David) lograran trasladar a Javier Ordóñez a una clínica. Finalmente, Cárdenas pidió que se haga justicia y se sancione a Juan Camilo Lloreda y a Harby Rodríguez por falta gravísima, la más alta que contempla el código disciplinario.

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