Gran benefactor de los jóvenes

Con una donación de 24.000 millones de pesos se constituyó un fondo para brindar educación superior a jóvenes de bajos recursos.

“La educación en tiempos de prosperidad es un gran tesoro para la vida, y en la adversidad es el único refugio”. Con estas palabras finalizó Julio Mario Santo Domingo su intervención, durante el acto en el cual formalizó la donación de 24.000 millones de pesos al programa Quiero Estudiar de la Universidad de los Andes, en enero de 2007.

Bien sabía él, como visionario que era, el impacto que tiene la educación en el desarrollo de las personas, de su núcleo familiar, de su comunidad y de su país. También tenía clara la importancia de la educación de calidad en una sociedad como la nuestra, que debe resolver a diario problemas de toda índole.

Dejando a un lado su habitual discreción, él y su familia decidieron hacer público ese generoso acto de filantropía para que, como afirmó, “ojalá esta actitud contagie a quienes puedan hacerlo, para que el modelo se replique en todo el país”. Más allá de mostrar su compromiso con el desarrollo de Colombia, a través del apoyo a la educación de excelencia, Julio Mario quiso mostrar la necesidad urgente que tiene nuestra nación de invertir en sus mejores talentos, de tal manera que ellos contribuyan a corto, mediano y largo plazo a solucionar sus problemas.

Con su aporte se constituyó el Fondo Quiero Estudiar Julio Mario Santo Domingo, que, junto con otros fondos, conforma el programa Quiero Estudiar, en funcionamiento desde 2006.

Con ocasión de su visita a la Universidad de los Andes, estudiantes beneficiarios del apoyo financiero se acercaron a saludarlo y a agradecerle su confianza en el talento y en la educación como vía para el desarrollo. Gracias a su aporte el programa Quiero Estudiar se fortaleció de manera importante. Además, decenas de sueños de jóvenes de excelencia académica y de recursos económicos limitados se han vuelto realidad. Provenientes de Bogotá, Yopal, Tocancipá, Cali, Duitama, Ibagué y Bucaramanga, los 35 estudiantes beneficiados por el Fondo Quiero Estudiar Julio Mario Santo Domingo cursan diferentes carreras y han mostrado ya su fuerte compromiso con la excelencia. En agosto pasado, se graduaron los primeros cuatro estudiantes beneficiarios de este Fondo y otros 31 siguen sus pasos. Estas historias se repetirán continuamente, pues el Fondo sigue fortaleciéndose.

A julio de 2011, el programa Quiero Estudiar, en su totalidad, había beneficiado a 834 jóvenes colombianos de excelencia académica y recursos económicos limitados, que han visto cómo la educación transforma sus vidas. Los aportes de Julio Mario Santo Domingo al país dejarán huellas en muchos sectores y en muchas vidas. En la educación serán huellas trascendentes, pues al otorgar oportunidades de acceso a educación de calidad transformó el futuro de varias generaciones de colombianos.

* Rector saliente de la Universidad de los Andes.

El legado de la Fundación Mario Santo Domingo en Colombia

Desde que se llamaba Fundación Barranquilla, comenzando la década del sesenta, esta organización sin ánimo de lucro nació de la mano de un grupo de empresarios liderados por Mario Santo Domingo, padre de Julio Mario Santo Domingo. En ese momento, el objetivo fue la educación.

En ese entonces se dio origen a instituciones de educación formal como la Escuela Técnica Colombo Alemana.

Adicional a esto, a mediados de la década del ochenta se dio apoyo al nacimiento de las microempresas en Barranquilla, el cual se extendió en el decenio siguiente a Cartagena y también a la Isla de Barú.

Dentro de las gestiones emprendidas por la Fundación, en 1985 se dio inicio al programa Sueños y Oportunidades en Barranquilla, para construir 4.300 viviendas de interés social para beneficio de más de 70.000 personas. Muestra de ello fue el macroproyecto de vivienda Villas de San Pablo, que comenzó a ejecutarse en 2007 en Barranquilla para la construcción de 20.000 unidades de vivienda.

Otro de los proyectos destacados de la Fundación es el área de Macrofinanzas, que se creó en 1984 para el beneficio de las poblaciones vulnerables. Desde que está vigente el programa se han desembolsado 293.487 créditos hasta la fecha.

Con recursos de la Fundación Mario Santo Domingo, también se han apoyado iniciativas como Profamilia, la Fundación Pro-Sierra Nevada de Santa Marta, la fundación del padre Javier de Nicoló, la Escuela de Artes y Oficios de Santo Domingo de Bogotá, el Parque Cultural del Caribe, la Fundación Valle del Lili (en Cali).

Otro de los logros en la historia de la Fundación, fue la construcción de la clínica Julio Mario Santo Domingo en el corregimiento de Santa Ana (isla de Barú). Allí se atienden 10.000 consultas anuales.

Reacciones de la dirigencia

‘‘Fue un gran creador de prosperidad empresarial, de empleo y de riqueza, pero al mismo tiempo un formidable propulsor de las artes”.

Belisario Betancur, expresidente.

‘‘Fue un gran colombiano, un gran costeño, un gran empresario y un gran liberal, pero sobre todo fue un gran amigo”.

Ernesto Samper, expresidente.

‘‘Don Julio creó muchas empresas a lo largo de su vida. Le sirvió mucho al país, que pierde a una personade las más altas calidades”.

César Gaviria Trujillo, expresidente.

‘‘Es un momento muy triste para Bavaria y SABMiller. Colombia ha perdido un gran hombre que trabajó incansablemente por el país”.

Richard Rushton, presidente de Bavaria.

‘‘Nos deja un legado de visión, audacia, perseverancia y compromiso con la Colombia grande y globalizada que queremos para el nuevo siglo”.

Juan Carlos Echeverry, ministro de Hacienda.

‘‘A pesar de haber nacido al lado del mar, Julio Mario Santo Domingo ya se había metido en el corazón de Bogotá”.

Catalina Ramírez Vallejo, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.

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