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Arracacha, el tubérculo andino por excelencia: cómo sembrarla, técnicas y cuidados

Cultivar arracacha es más sencillo de lo que parece si conoce los cuidados que requiere desde la siembra hasta la cosecha.

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La  Huerta
17 de julio de 2026 - 09:00 p. m.
La arracacha es un tuberculo andino
La arracacha es un tuberculo andino
Foto: pexels
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Presente en sopas, sancochos y otros platos tradicionales, la arracacha es uno de esos ingredientes que nunca faltan en muchas cocinas colombianas. Su sabor suave, su textura cremosa y su fácil digestión la han convertido en un tubérculo muy apreciado. Sin embargo, fuera de la cocina, este tubérculo sigue siendo un desconocido para muchos, por lo que muchos se preguntan: ¿Cómo se cultiva? ¿Qué necesita para crecer? ¿Cuándo está lista para cosecharse?

Por eso, en La Huerta preparamos una guía sencilla para que conozca, paso a paso, cómo cultivar arracacha, qué cuidados requiere y cómo lograr una buena cosecha.

¿Qué es la arracacha?

Antes de sembrarla, vale la pena conocer un poco más sobre esta planta. La arracacha (Arracacia xanthorrhiza) es un tubérculo andino de la misma familia del apio, el perejil y la zanahoria. Aunque suele asociarse con sopas y sancochos, su historia en el continente es mucho más antigua: se cree que fue domesticada hace cerca de 3.000 años por comunidades de los Andes y, desde entonces, ha sido un alimento fundamental en la región.

La planta tiene un tallo corto y redondeado del que brotan hojas con pecíolos largos y flores de tonos morados. Sin embargo, la parte más apreciada es su raíz, que puede ser blanca, amarilla o morada, según la variedad.

Su sabor suave, su textura cremosa y su fácil digestión, gracias a que contiene un almidón de grano muy fino, la han convertido en un ingrediente tradicional de la cocina colombiana. Además, aporta vitamina A, calcio, hierro, carbohidratos y proteínas, especialmente en la variedad amarilla.

No solo la raíz tiene utilidad. Los tallos jóvenes pueden consumirse en ensaladas o cocidos, mientras que las hojas suelen emplearse como alimento para el ganado. Su versatilidad y valor nutricional explican por qué, después de siglos de cultivo, la arracacha continúa ocupando un lugar especial tanto en las huertas como en la gastronomía colombiana.

Aunque es originaria de los Andes del norte de Sudamérica y hoy se cultiva desde Venezuela hasta Bolivia, además de países como Brasil, Estados Unidos y Australia, en Colombia encuentra uno de sus principales centros de producción en Cajamarca (Tolima). Allí, instituciones trabajan en el mejoramiento de nuevas variedades para fortalecer un cultivo que sigue siendo clave para miles de agricultores.

¿Cómo sembrarla?

La arracacha no se cultiva a partir de semillas, sino de hijuelos o colinos, pequeños brotes que nacen alrededor de la planta madre.

De acuerdo con la DIAN, en el documento Insumos y factores asociados a la producción agropecuaria del año 2015, estos son los pasos para establecer un cultivo de arracacha:

  • Elija los hijuelos: seleccione brotes sanos y vigorosos de entre 6 y 15 centímetros de largo.
  • Desinféctelo: para evitar la aparición de hongos y enfermedades, sumérjalos durante 10 minutos en una solución de hipoclorito de sodio al 10 %. Después, déjelos secar durante 24 horas.
  • Realice la siembra: abra un hoyo y entierre la base del hijuelo a unos 10 centímetros de profundidad, presionando suavemente la tierra. Deje una distancia de 50 centímetros entre plantas y 1 metro entre surcos para que cada una tenga suficiente espacio para desarrollarse.

La arracacha puede sembrarse durante todo el año, aunque las temporadas de lluvia favorecen el establecimiento de las plantas. Si recibe los cuidados adecuados, estará lista para la cosecha entre ocho y doce meses, cuando las hojas comiencen a tornarse amarillas.

¿Cómo cuidar la arracacha?

Una vez sembrada, la arracacha requiere algunos cuidados para que sus raíces crezcan sanas y alcancen un buen tamaño. Factores como el tipo de suelo, el riego y el control de plagas influyen directamente en la calidad de la cosecha.

El primer cuidado es escoger el lugar adecuado para sembrarla, y es que esta planta crece mejor en terrenos con tierra suelta, profunda y que drene bien el agua. También prefiere climas templados, con temperaturas entre los 15 °C y 25 °C, y un espacio donde reciba luz solar directa durante buena parte del día para desarrollarse correctamente.

El riego también juega un papel clave en el desarrollo. Lo ideal es mantener el suelo húmedo, pero nunca encharcado, pues el exceso de agua puede favorecer enfermedades y afectar las raíces. Ojo, en épocas secas conviene aumentar la frecuencia de riego, ya que la falta de humedad hace que las raíces se vuelvan más fibrosas y disminuya su calidad.

El abonado también es fundamental para obtener una buena cosecha. Si tiene una huerta o un cultivo pequeño, lo más recomendable es utilizar abonos orgánicos, como compost o humus de lombriz, que aportan los nutrientes necesarios y mejoran la calidad del suelo. Pero, si tiene un cultivo más grande, puede complementar la fertilización con productos ricos en fósforo y potasio, ya que estos favorecen el desarrollo de las raíces.

Sin embargo, en el último caso, la cantidad a aplicar dependerá de las condiciones del terreno y, de ser posible, de un análisis previo del suelo.

Finalmente, revise el cultivo de forma periódica para detectar cualquier problema antes de que afecte la cosecha. Una de las principales amenazas para la arracacha es la chisa, la larva de un escarabajo que se alimenta de las raíces y puede reducir la producción. Además, en las hojas pueden aparecer ácaros y hongos, por lo que conviene mantener el terreno limpio y, si es necesario, recurrir a controles biológicos o productos autorizados para su manejo.

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