En cuanto a las plagas, insectos como pulgones, cochinillas, caracoles o ácaros afectan a la planta al alimentarse de su savia, hojas o tallos, lo que debilita sus tejidos, frena su crecimiento y puede facilitar la transmisión de enfermedades. Por eso, es clave revisar con frecuencia el envés de las hojas, donde suelen ocultarse; la presencia de manchas blancas, negras o rojizas puede ser una señal de infestación. Para prevenir y controlar estos problemas, se recomienda aplicar periódicamente productos fitosanitarios o recurrir a alternativas como el jabón potásico, el aceite de neem y mantener una buena higiene vegetal.
Pixabay