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Cáscaras de papa: para qué sirven, usos comunes y beneficios

Antes de tirar las cáscaras de papa a la basura, conozca por qué pueden ser útiles tanto en la cocina como en el jardín.

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La  Huerta
12 de julio de 2026 - 09:00 p. m.
La papa es un alimento tradicional que tiene su origen en el altiplano andino desde hace 9.000 años aproximadamente.
La papa es un alimento tradicional que tiene su origen en el altiplano andino desde hace 9.000 años aproximadamente.
Foto: Polina Tankilevitch / Pexels
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Hay ingredientes que nunca faltan en la cocina, y la papa es, sin duda, uno de ellos. Está presente en sopas, guisos, purés, fritos y decenas de preparaciones del día a día. Sin embargo, mientras la mayoría disfruta de su sabor, casi todos cometen el mismo error: tirar las cáscaras a la basura sin pensar dos veces.

Lo que pocos saben es que ese “desecho” puede tener una segunda vida. Y es que lo que pocos saben es que las cáscaras de papa contienen nutrientes y propiedades que pueden ser útiles tanto para el cuidado de las plantas como para algunos usos cotidianos en el hogar y en usted mismo.

Es por eso que, si siempre las ha desechado, quizá después de conocer estos beneficios empiece a verlas con otros ojos.

Conozcamos la papa

La papa es uno de los cultivos más antiguos e importantes de la humanidad. Aunque hoy hace parte de la alimentación diaria en casi todos los continentes, su historia comenzó en Sudamérica, específicamente en la cordillera de los Andes, donde las comunidades indígenas empezaron a cultivarla hace aproximadamente 9.000 años.

Aunque muchas personas la consideran una raíz, en realidad es un tubérculo, es decir, un tallo subterráneo especializado en almacenar agua y nutrientes, principalmente almidón. Gracias a esta reserva de energía, la planta puede sobrevivir en condiciones adversas y producir nuevos brotes cuando el ambiente vuelve a ser favorable.

Su nombre científico es Solanum tuberosum y pertenece a la familia de las solanáceas, la misma del tomate, el ají, la berenjena y el tabaco. Es una planta herbácea que puede alcanzar entre 60 centímetros y un metro de altura, con tallos verdes que nacen a partir del tubérculo utilizado como semilla.

La parte más valiosa de la planta se desarrolla bajo la superficie del suelo. Allí forma tallos subterráneos, conocidos como estolones, cuyos extremos se engrosan hasta convertirse en los tubérculos que finalmente se cosechan. En la superficie de cada papa se observan los conocidos “ojos”, que en realidad son yemas capaces de dar origen a una nueva planta, razón por la cual este cultivo también puede reproducirse de manera vegetativa.

La diversidad de este cultivo también es sorprendente. El Centro Internacional de la Papa (CIP) conserva y estudia más de 4.000 variedades nativas, la mayoría originarias de los Andes, además de 151 especies silvestres.

Los tubérculos pueden ser redondos, ovalados o alargados, mientras que la cáscara presenta una amplia gama de colores, desde amarillo y café hasta rojo, morado e incluso casi negro. La pulpa también varía entre tonos blancos, amarillos, rosados o violáceos, diferencias que influyen en su textura, sabor y en los múltiples usos culinarios que tiene alrededor del mundo.

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¿Para qué sirven las cáscaras de la papa?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la papa es uno de los alimentos más importantes del mundo por su aporte nutricional. Es rica en vitamina C y potasio, un mineral esencial para el buen funcionamiento del corazón, los músculos y el sistema nervioso.

Sin embargo, una parte importante de esos beneficios también se encuentra en la cáscara. Allí se concentra una buena cantidad de fibra dietética, que favorece la digestión, además de antioxidantes que ayudan a mantener niveles saludables de colesterol.

De hecho, la piel del tubérculo también actúa como una barrera natural que protege vitaminas, minerales y otros compuestos que en general tiene la planta, por lo que retirarla antes de cocinar puede disminuir parte de su valor nutricional.

Pero las cáscaras no solo pueden aprovecharse en la cocina. Una vez terminan su vida útil, también pueden convertirse en un recurso para el jardín o la huerta. Al descomponerse, aportan materia orgánica que mejora la estructura del suelo, favorece la retención de agua y la aireación, además de pequeñas cantidades de minerales como potasio, fósforo y calcio, así como micronutrientes como hierro, zinc y manganeso.

Eso sí, es importante tener expectativas realistas. Según el Jardín Botánico de Bogotá, las cáscaras de papa, por sí solas, no aportan suficientes nutrientes para sustituir un fertilizante o un compost bien elaborado. Su mayor beneficio se obtiene cuando se incorporan a una compostera junto con otros residuos orgánicos, donde contribuyen a producir un abono mucho más completo y equilibrado.

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