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¿Cómo diferenciar un guayacán amarillo de un chicalá? Estas son sus principales diferencias

¿Guayacán amarillo o chicalá? Aunque sus flores pueden hacer que parezcan el mismo árbol, hay detalles que permiten diferenciarlos. Aprenda a reconocerlos a simple vista.

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La  Huerta
01 de septiembre de 2026 - 09:00 p. m.
El chicalá es un árbol resistente y vistoso que embellece el paisaje, mejora el suelo y aporta beneficios ecológicos y prácticos en zonas rurales y urbanas.
El chicalá es un árbol resistente y vistoso que embellece el paisaje, mejora el suelo y aporta beneficios ecológicos y prácticos en zonas rurales y urbanas.
Foto: Pixabay
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Tal vez alguna vez ha caminado por un parque, una plaza o una carretera de Colombia y se ha encontrado con un árbol cubierto de flores amarillas. Es una imagen tan común en algunas regiones del país que quizá nunca se haya detenido a pensar qué especie está viendo.

Pero cuando llega el momento de plantar uno en el jardín, la confusión puede aparecer: ¿ese árbol amarillo es un guayacán o un chicalá? Aunque a simple vista pueden parecerse y en varias regiones reciben nombres similares, son especies diferentes. Aprenda a reconocerlas y descubra cuáles son las principales diferencias entre estas dos especies que llenan de color los paisajes colombianos.

¿En qué se diferencian cada una?

Antes de entrar en los detalles, hay una aclaración importante: aunque en algunas regiones de Colombia se utiliza el nombre “chicalá” para referirse al guayacán amarillo, botánicamente no son la misma especie. Ambos pertenecen a la familia Bignoniaceae, pero corresponden a especies diferentes: el guayacán amarillo es Handroanthus chrysanthus —antes conocido como Tabebuia chrysantha—, mientras que el chicalá corresponde a Tecoma stans, también llamado chirloblo, fresno o flor amarillo.

La confusión puede aumentar cuando ambos están en flor, pues comparten el característico color amarillo. Sin embargo, hay varias características que permiten diferenciarlos a simple vista, especialmente si se observan sus hojas, flores, frutos y el tamaño del árbol.

Hojas y flores

Una de las formas más sencillas de diferenciarlos es observar qué ocurre con sus hojas durante la floración. Si encuentra un árbol completamente cubierto de flores amarillas y prácticamente sin hojas, probablemente se trata de un guayacán amarillo. Esta especie es caducifolia, por lo que pierde su follaje antes de producir esas llamativas floraciones.

Pero hay otra pista que puede encontrar incluso en el suelo: mire las hojas que rodean el árbol. Si la copa está llena de flores amarillas y debajo encuentra una capa de hojas verdes o secas que acaban de caer, es una señal característica del guayacán amarillo. Esto ocurre porque el árbol pierde gran parte de su follaje antes o durante la floración.

El chicalá, en cambio, suele mantener sus hojas verdes mientras florece. Sus flores amarillas aparecen entre el follaje y pueden presentarse en diferentes épocas del año.

Dicho de forma sencilla: si está frente a un guayacán amarillo, verá su copa cubierta casi por completo de amarillo, porque pierde sus hojas antes de florecer. En cambio, en un chicalá verá una mezcla de amarillo y verde, ya que sus flores aparecen entre las mismas hojas en una combinación perfecta y en armonia.

Frutos

Otra diferencia aparece después de la floración. El guayacán amarillo produce frutos en forma de cápsulas alargadas y leñosas, que pueden alcanzar una longitud considerable y, al madurar, liberar numerosas semillas.

El chicalá, por su parte, desarrolla vainas alargadas, delgadas y más aplanadas, que contienen sus semillas. Observar estos frutos puede ser especialmente útil para identificar el árbol cuando ya terminó su floración.

Tamaño

El tamaño también permite distinguirlos. El guayacán amarillo es un árbol de gran porte, que puede alcanzar entre 20 a 25 metros de altura y desarrollar una copa amplia, por lo que necesita espacios suficientes para crecer.

El chicalá tiene un porte mucho más pequeño y puede presentarse como un árbol pequeño o incluso como un arbusto. Por ejemplo, puede alcanzar una altura máxima de 15 metros.

Esta característica hace que sea una especie utilizada con mayor frecuencia en jardines y espacios urbanos donde no hay lugar suficiente para un árbol de gran tamaño.

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