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¿Cómo transformas botellas pláticas en macetas?: paso a paso para hacer una huerta casera

Con un poco de disposición y creatividad, es posible transformar una botella plástica en una huerta práctica, económica y sostenible.

La Huerta

28 de abril de 2026 - 03:00 p. m.
La idea de sembrar en botellas plásticas surge como una solución sostenible para reutilizar desechos, optimizando el espacio en áreas urbanas. Es una iniciativa ecológica que promueve el reciclaje y la autosuficiencia alimentaria en entornos limitados.
Foto: Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible
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Las botellas plásticas pueden convertirse en grandes aliadas en la huerta si se les da una segunda vida. Son prácticas, versátiles y están al alcance de casi todos, lo que las hace ideales para crear soluciones caseras y sostenibles. Y no es un dato menor: cada persona utiliza en promedio 156 botellas al año, según el Jardín Botánico del Desierto en Estados Unidos, por lo que reutilizarlas de forma creativa es una excelente manera de aprovecharlas mejor y reducir residuos.

Por eso, a continuación se explica cómo utilizarlas de forma fácil, práctica y eficiente en la huerta.

¿Cómo usar botellas plasticas para la huerta?

Según el Jardín Botánico del Desierto, reutilizar botellas plásticas en la huerta es una forma sencilla y práctica de crear sistemas de riego caseros, como macetas de autorriego. Este método permite mantener la humedad constante y facilita el cuidado de las plantas, incluso sin mucha experiencia.

Para hacerlo, solo se necesitan algunos materiales básicos: una botella plástica (idealmente de 2 litros), tierra o sustrato, agua, un cordón o mecha (puede ser de algodón), semillas o una planta pequeña y tijeras o cúter.

En el caso de las semillas, también se pueden conseguir en el Jardín Botánico de Bogotá, que cuenta con iniciativas para promover huertas urbanas y facilitar el acceso a este tipo de insumos.

Este es el paso a paso:

Primero, lave la botella y quítele la tapa. A esa tapa hágale un huequito y pase un cordón o hilo grueso, dejándolo con un nudo para que no se salga. Ese hilo es el que va a subir el agua.

Después, la botella se corta por la mitad: la parte inferior servirá como depósito de agua, mientras que la superior, colocada boca abajo, será la maceta.

Una vez armada la estructura, se agrega agua en la base y se llena la parte superior con tierra y semillas o una planta pequeña, asegurándose de que el cordón quede en contacto con el agua. Con el tiempo, este sistema permitirá que la humedad suba de manera gradual hacia la tierra, manteniéndola hidratada de forma constante pero sin llegar a encharcar la tierra.

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Así debe quedar:

¿Y cómo crear una huerta a partir de esta idea?

Una de las opciones más prácticas es hacer una huerta vertical. Solo hay que repetir el mismo sistema con varias botellas y organizarlas en una pared, una reja o una estructura de madera. Se pueden colgar con cuerdas, fijarlas con soportes o alinearlas en filas. Esto permite aprovechar el espacio en altura y tener varias plantas creciendo al mismo tiempo sin ocupar mucho lugar.

También se puede armar una huerta modular, colocando varias botellas en filas sobre el suelo, balcones o repisas. Así se pueden separar por tipos de cultivo: unas para hierbas como cilantro o menta, otras para hortalizas pequeñas como lechuga o espinaca.

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La clave está en la repetición del sistema: cada botella funciona como una pequeña maceta autónoma. Al unir varias, se crea una huerta funcional, fácil de mantener y adaptable a cualquier espacio. Además, como el riego es constante, el cuidado se simplifica mucho, lo que la hace ideal para quienes están empezando.

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