¿Tiene una planta que dejó de crecer, tiene las hojas decaídas o parece no estar tan saludable como antes? Aunque estos cambios pueden tener distintas causas, en algunos casos el problema está bajo tierra: las raíces necesitan más espacio o el sustrato ha dejado de ofrecer las condiciones adecuadas para su desarrollo. Si es así, puede que haya llegado el momento de trasplantarla.
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Cambiar una planta de maceta o llevarla directamente al jardín parece una tarea sencilla, pero hacerlo sin las precauciones necesarias puede afectar sus raíces y dificultar su adaptación. Elegir un recipiente del tamaño adecuado, preparar el sustrato y saber cómo retirar la planta de su ubicación anterior son pasos fundamentales para reducir el estrés que genera este cambio.
Pero ¿cómo saber si una planta necesita más espacio y qué debe tener en cuenta antes de moverla? Si está pensando en trasplantar una de sus plantas, aquí le explicamos cómo hacerlo paso a paso, desde la preparación de los materiales hasta los cuidados que necesita después de instalarse en su nuevo lugar.
Dos consideraciones importantes
- Evite la exposición al sol directo durante el trasplante.
Durante el trasplante, las raíces quedan expuestas a la manipulación y pueden perder parte de su capacidad para absorber agua temporalmente. Sí, además, la planta recibe sol directo o está expuesta a temperaturas elevadas, la pérdida de humedad por las hojas puede aumentar y dificultar su recuperación.
Por eso, procure mantener las raíces protegidas y el cepellón —la masa de tierra que rodea las raíces— lo más intacto posible durante el proceso.
- Tenga presente el estrés por trasplante.
Cambiar una planta de maceta o de lugar implica modificar las condiciones en las que se desarrollaba. Al manipular sus raíces, estas pueden sufrir daños y necesitar tiempo para recuperar su capacidad de absorber agua y nutrientes. A esto se suman los posibles cambios en el sustrato, la humedad, la temperatura y la exposición a la luz, que obligan a la planta a adaptarse a su nuevo entorno.
Este proceso se conoce como shock o estrés por trasplante y puede manifestarse con hojas decaídas, marchitez, caída de algunas hojas o una pausa temporal en el crecimiento y la floración. Para favorecer su recuperación, mantenga la planta en un lugar protegido durante los primeros días, evite los cambios bruscos de ubicación y riegue según las necesidades de la especie, sin encharcar el sustrato. También es recomendable esperar a que se adapte antes de aplicar fertilizantes, pues una planta con las raíces afectadas puede resentirse con una fertilización inadecuada.
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