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¿Cuál es el árbol cuyas hojas se vuelven rojas y es muy común en las calles de Bogotá?

El liquidámbar, un árbol resistente y común en Bogotá que transforma el paisaje urbano cuando algunas de sus hojas cambian de verde a tonos rojos, amarillos y morados.

La Huerta

25 de marzo de 2026 - 10:40 a. m.
liquidámbar
Foto: Pixabay
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Caminar por Bogotá es también aprender a mirar hacia arriba. Entre avenidas, parques y andenes, hay árboles que se repiten tanto que parecen parte silenciosa del paisaje, aunque pocos se detienen a reconocerlos. Uno de ellos destaca no por su corteza ni por su forma, sino por algo más llamativo: el cambio de color en sus hojas, que en ciertas épocas pasan del verde a tonos amarillos, naranjas, rojos e incluso morados, transformando por completo la escena urbana.

Se trata de una especie resistente, capaz de adaptarse a distintos ambientes de la ciudad, desde zonas húmedas hasta sectores más secos de la sabana. Su nombre, que significa “ámbar líquido”, hace referencia a la resina aromática que produce, y además contribuye a suavizar la fuerza del viento en entornos urbanos. Originario de América del Norte y Centroamérica, el liquidámbar no solo se integra con facilidad al paisaje bogotano, sino que, cuando sus hojas cambian de color, lo transforma por completo.

Características del árbol

El liquidámbar es un árbol que puede alcanzar hasta 40 metros de altura y se reconoce por su forma cónica y su corteza grisácea, a veces ligeramente surcada. Sus hojas cuelgan de pecíolos largos y tienen entre cinco y siete lóbulos con bordes dentados, lo que les da una forma muy particular. A lo largo del año pueden verse en tonos verde amarillento, pero también cambian hacia colores rojizos o más intensos según la edad del árbol y la época. Este cambio es lo que lo hace tan llamativo en la ciudad.

Además, ofrece una sombra moderada y su tamaño puede alcanzar cerca de 24 metros de alto y unos 12 metros de ancho.

Sus flores son pequeñas y discretas, sin pétalos visibles, y aparecen generalmente en marzo. Luego se transforman en frutos leñosos, redondos y con pequeñas protuberancias, que pueden verse entre abril y septiembre. Estas cápsulas contienen semillas aladas y también sirven como alimento para algunas especies de fauna.

Su nombre significa “ámbar líquido”, por la resina aromática que se obtiene de su corteza. Es un árbol resistente, con una vida aproximada de 20 a 40 años, capaz de adaptarse a distintos ambientes, desde zonas húmedas hasta áreas más secas.

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¿Por qué es tan común en Bogotá?

Según el Jardín Botánico de Bogotá, el liquidámbar es una de las especies más utilizadas en la ciudad por su alta resistencia a enfermedades, su capacidad de crecer con rapidez y su buena adaptación al clima frío. A esto se suma su tolerancia a la contaminación.

Además de su valor ambiental, cumple un papel importante en el ecosistema urbano: ofrece sombra, ayuda a regular la temperatura y sirve de refugio para aves como la torcaza, la mirla patinaranja y el colibrí chillón. Su resina, conocida como estoraque, también ha sido utilizada en cosmética, perfumería y medicina tradicional.

Todo esto explica por qué, más allá de su atractivo visual, el liquidámbar se ha convertido en un protagonista silencioso del paisaje bogotano.

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