¿Se imagina partir una fruta que parece cacao y descubrir que su pulpa tiene un sabor que recuerda a la guanábana, la pera, la piña y hasta el banano? Aunque parece difícil de creer, existe y crece en la Amazonia: se llama copoazú.
Este fruto, conocido como cacao blanco, es una de esas rarezas de la naturaleza que sorprenden desde su apariencia hasta su sabor y que, pese a producirse también en Colombia, todavía es poco conocido.
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¿En qué se caracteriza el copoazú?
Theobroma grandiflorum, conocido comúnmente como copoazú, copoasu, cupuazú, cupuassu, cupu assu o cacao blanco, es un árbol originario de la Amazonia oriental y del centro de Sudamérica, principalmente de zonas de Perú, Bolivia y el norte de Brasil. Pero si su nombre no le ha dado ya una pista, hay un dato que puede resultar curioso: el copoazú es pariente del cacao, sí, el mismo árbol del que se obtiene el chocolate.
Ambas especies pertenecen al género Theobroma, aunque sus frutos tienen características y sabores diferentes.
El árbol se caracteriza porque puede alcanzar hasta 18 metros de altura. Sin embargo, cuando se cultiva, suele mantenerse entre 5 y 8 metros, una característica que facilita su manejo y aprovechamiento agrícola.
Sus hojas son grandes, de color verde oscuro y textura firme, además, de acuerdo con información del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI. Sus flores son mucho más pequeñas y crecen agrupadas en conjuntos de entre tres y siete.
Pero si el árbol sorprende por su tamaño, el fruto es el verdadero protagonista. El copoazú produce una especie de cápsula ovalada, de cáscara dura y leñosa, que puede tener tonalidades verdes y beige. Cada fruto mide entre 12 y 16 centímetros de largo y entre 9 y 12 centímetros de ancho.
Al abrirlo, la apariencia cambia por completo. En su interior hay entre 20 y 50 semillas, todas rodeadas por una pulpa de color blanco amarillento, de aroma agradable y sabor ligeramente ácido. Es justamente esta pulpa la que guarda el mayor atractivo del copoazú y la que se utiliza en diferentes preparaciones.
Así que, aunque por fuera pueda recordar a un fruto de cáscara gruesa y aspecto rústico, por dentro esconde una pulpa completamente distinta a lo que su apariencia podría hacer imaginar.
¿Para qué sirve y dónde se consigue?
Si algo hace especial al copoazú es que prácticamente todo el fruto puede aprovecharse. Su pulpa, sus semillas e incluso su cáscara tienen diferentes usos, por lo que este fruto amazónico no solo resulta llamativo por su sabor, sino también por las posibilidades que ofrece para la alimentación y el aprovechamiento sostenible del bosque.
De acuerdo con el SINCHI, la pulpa puede utilizarse para elaborar jugos, mermeladas, helados, néctares, compotas, gelatinas, dulces y otras preparaciones. Estas alternativas de transformación también pueden convertirse en una oportunidad para diversificar los ingresos de las comunidades que cultivan y aprovechan el copoazú de manera sostenible.
Según el instituto, la pulpa de esta fruta es de color blanco amarillento, tiene un aroma agradable y un sabor ligeramente ácido. Pero describir exactamente a qué sabe el copoazú no resulta tan sencillo. Su sabor combina notas ácidas y dulces y su aroma frutal e intenso ha llevado a compararlo con frutas como la guanábana, la piña, el maracuyá y la pera, mientras que algunas descripciones incluso encuentran en él un toque que recuerda al chocolate.
De hecho, una de las comparaciones más llamativas describe la pulpa como “una mezcla de chocolate con piña”, mientras que su jugo puede recordar a la pera con un toque de banano. Sin embargo, quienes conocen este fruto suelen decir que el copoazú sabe a copoazú.
Pero el aprovechamiento del copoazú no termina en la pulpa. Sus semillas también tienen un importante potencial. Contienen proteínas y grasas y pueden procesarse para elaborar cupulate o copolate, un producto similar al chocolate que se obtiene a partir de las semillas del copoazú.
Incluso la cáscara, que a primera vista podría parecer un residuo, puede aprovecharse como abono orgánico, de acuerdo con información de la Fundación Omacha, o usarse en procesos de restauración de áreas degradadas. De esta manera, diferentes partes del fruto pueden reincorporarse a otros procesos en lugar de convertirse simplemente en desperdicio.
En Colombia, el copoazú se encuentra principalmente en la región amazónica, aunque también existen registros de la especie en zonas de la Orinoquia y la región andina. Si quiere probarlo fuera de estas regiones, en algunas ciudades es posible encontrarlo en helados y otros productos elaborados a partir de este fruto, especialmente en tiendas especializadas y establecimientos que comercializan productos amazónicos.