Hay frutas que pasan inadvertidas en el mercado y otras que, con solo verlas una vez, despiertan la curiosidad de cualquiera. Ese es el caso del kiwano (Cucumis metuliferus), un fruto originario de África que parece sacado de una película de ciencia ficción: una cáscara cubierta de pequeños cuernos y un interior de pulpa verde, brillante y gelatinosa.
Aunque su aspecto puede parecer intimidante a primera vista, este fruto exótico se ha ganado un lugar entre los alimentos más curiosos del mundo gracias a su apariencia única y a sus características nutricionales.
¿Qué es la mano Kiwano?
El kiwano, cuyo nombre científico es Cucumis metuliferus, también conocido como melón africano, pepino africano, pepino cornudo o fruto del paraíso, es una fruta exótica originaria del sur y centro de África. Pertenece a la familia de las cucurbitáceas (Cucurbitaceae), la misma del pepino, el melón, la sandía y la calabaza, y ojo, se dará cuenta aquí del primer dato clave que le tenemos, y es que, pese a su nombre, no tiene parentesco con el kiwi.
Según el Jardín Botánico del Atlántico de Gijón (Asturias), esta fruta se destaca por su apariencia poco común. Cuando madura, su cáscara adquiere un intenso color naranja y está cubierta de espinas o protuberancias carnosas que le dan el aspecto de un pequeño cactus. Generalmente, el fruto mide entre 10 y 12 centímetros de largo y alrededor de 6 centímetros de ancho, con una forma ovalada muy similar a la de un melón.
Al abrirlo, revela una pulpa verde brillante, gelatinosa y mucilaginosa, repleta de pequeñas semillas comestibles. La disposición de estas semillas deja en evidencia su parentesco con el pepino, aunque el intenso color verde de su interior lo diferencia claramente de este.
En cuanto a su sabor, suele describirse como una combinación refrescante con notas que recuerdan al pepino, el kiwi, el plátano e incluso los cítricos, dependiendo del grado de maduración. Puede consumirse directamente con una cuchara, añadirse a ensaladas, postres, batidos o bebidas, ya que aporta un toque ligeramente dulce y refrescante.
Aunque es una especie nativa de África, actualmente también se cultiva en países como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, España y algunas regiones de Europa y Medio Oriente con climas cálidos. De hecho, el nombre comercial “kiwano” fue popularizado por productores de Nueva Zelanda, mientras que en su lugar de origen recibe otros nombres, como gaka o gakachika en Zimbabue.
Además de su aspecto exótico, el Jardín Botánico del Atlántico señala que el kiwano destaca por su valor nutricional. Su principal componente es el agua, por lo que se trata de una fruta muy hidratante y baja en calorías, ya que aporta pocas proteínas, grasas e hidratos de carbono. También es una buena fuente de vitamina C, antioxidantes y potasio, un mineral esencial para la transmisión de los impulsos nerviosos, el funcionamiento de los músculos y el equilibrio de los líquidos en el organismo.
Gracias a estas características, su consumo puede ser una opción adecuada dentro de una alimentación equilibrada, incluso para personas con diabetes, hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares, siempre siguiendo las recomendaciones de un profesional de la salud. Además, si su cáscara permanece intacta y sin golpes, el fruto puede conservarse en buen estado durante varios meses bajo refrigeración.
¿Dónde se consigue?
En Colombia todavía es una fruta poco común y rara vez se encuentra fresca en supermercados o plazas de mercado. Sin embargo, es posible conseguir semillas en viveros especializados o plataformas de comercio electrónico para cultivarla en casa, siempre que se disponga de un clima cálido o de un invernadero adecuado.
En muchos casos, estos ejemplares llegan por encargo o mediante importaciones realizadas por viveros enfocados en colecciones botánicas. Eso sí, no está de más tener precaución con las especies exóticas, ya que algunas pueden requerir cuidados muy específicos y, en ciertos casos, generar impactos negativos sobre los ecosistemas locales.