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Si quiere crear un jardín para mariposas, hay algo fundamental que muchas veces se pasa por alto. No basta con sembrar flores vistosas o plantas con néctar para atraerlas. Para que realmente permanezcan y se reproduzcan en el jardín, también necesitan un lugar donde puedan completar su ciclo de vida.
Y es que, según el Jardín Botánico de Medellín, las mariposas dependen de dos tipos de plantas que cumplen funciones distintas pero complementarias: las nectaríferas, que les proporcionan alimento cuando son adultas, y las hospederas, donde depositan sus huevos y de las que se alimentan las orugas al nacer. Sin estas últimas, el jardín puede recibir visitas ocasionales de mariposas, pero difícilmente se convertirá en un espacio donde puedan desarrollarse y mantenerse en el tiempo.
Por eso, si la idea es crear un verdadero refugio para estos insectos, es fundamental contar con ambos tipos de plantas. Y como anteriormente ya le explicamos algunas especies que ayudan a atraerlas, aquí le decimos ahora esas plantas hospederas que debe incluir.
Capuchina
La capuchina (Tropaeolum majus) es una planta herbácea trepadora o rastrera originaria de los Andes, apreciada tanto por su valor ornamental como gastronómico. Puede alcanzar cerca de un metro de altura y se reconoce fácilmente por sus flores vistosas, que aparecen en tonos rojos, anaranjados y amarillos, y por sus hojas redondeadas, similares a pequeñas sombrillas. Gracias a su rápido crecimiento y a la intensidad de sus colores, también es muy valorada en jardines y huertas caseras.
Además de su atractivo y usos culinarios, la capuchina cumple un papel importante para la fauna del jardín, ya que es planta hospedera de la mariposa Leptophobia aripa, conocida como mariposa de la col. Esto significa que las mariposas depositan sus huevos en la planta y, cuando nacen, las orugas se alimentan de sus hojas para desarrollarse. Por esta razón, incluir capuchina en el jardín no solo aporta color y sabor a la huerta, sino que también contribuye a apoyar el ciclo de vida de estas mariposas y a favorecer la biodiversidad.
Heliconias
Las heliconias (Heliconia spp.) son plantas herbáceas perennes propias de las regiones tropicales de América que destacan por su porte imponente y sus flores de colores intensos. Conocidas también como platanillos o picos de tucán, poseen tallos largos, hojas grandes similares a las del banano y vistosas brácteas que pueden aparecer en tonos rojos, amarillos, naranjas o combinaciones de estos colores.
Además de su valor ornamental, las heliconias cumplen un papel importante en los ecosistemas, ya que sirven como plantas hospederas para varias especies de mariposas de la familia Nymphalidae. Entre ellas se encuentra Caligo atreus, conocida como mariposa búho. Estas mariposas depositan sus huevos en las hojas de la planta y, cuando nacen, las orugas se alimentan de ellas durante su desarrollo.
Pasifloras
Las pasifloras (Passiflora spp.) son enredaderas y plantas rastreras ampliamente conocidas por sus frutos y por la complejidad de sus flores. En Colombia existe una gran diversidad de estas plantas: se han reportado cerca de 190 especies, de las cuales 62 son endémicas y alrededor de 80 producen frutos comestibles, como el maracuyá, la curuba y la granadilla. Gracias a su valor gastronómico, medicinal y ornamental, las pasifloras se cultivan y estudian ampliamente en distintas regiones del país.
Además de sus usos y su belleza, las pasifloras cumplen un papel ecológico importante porque funcionan como plantas hospederas para diversas mariposas, especialmente del género Heliconius. Las hojas ricas en nutrientes permiten que las larvas se desarrollen hasta formar la crisálida y completar la metamorfosis que dará origen a la mariposa adulta.
Asclepias o Algodoncillos
La asclepia o algodoncillo (Asclepias curassavica) es una planta herbácea que puede alcanzar cerca de un metro de altura y se reconoce fácilmente por sus vistosas flores agrupadas en tonos naranja, rojo o amarillo. Es famosa en jardines para mariposas, debido a que produce abundante néctar que atrae a distintos insectos polinizadores; además, la planta también ha desarrollado compuestos tóxicos que la protegen de la mayoría de los herbívoros, una característica que la hace particularmente interesante dentro de las relaciones ecológicas entre plantas e insectos.
Entre las especies que dependen de ella se encuentra la mariposa monarca (Danaus plexippus), para la cual el algodoncillo cumple un papel fundamental como planta hospedera. Las hembras depositan sus huevos en sus hojas y, cuando nacen, las orugas se alimentan exclusivamente de esta planta durante su desarrollo. Al consumirla, las larvas incorporan en su organismo las toxinas del algodoncillo, lo que las vuelve poco atractivas para muchos depredadores.
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