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La cúrcuma suele llegar a la cocina en forma de polvo amarillo intenso, lista para dar color y un matiz exótico a distintas preparaciones. Sin embargo, pocas veces se piensa en la planta que hay detrás de esa especia tan común. Más allá de su uso culinario y de su fama como ingrediente del curry o colorante natural, la cúrcuma es una planta tropical sorprendente, tanto por su historia como por su apariencia.
Y es que detrás de sus rizomas de color anaranjado, de donde se obtiene la especie, hay una planta ornamental con flores llamativas y un crecimiento que despierta curiosidad. Conocerla no solo permite entender mejor su origen, sino también descubrir que es posible cultivarla en casa si se le brindan las condiciones adecuadas.
¿Qué características tiene la cúrcuma?
La cúrcuma conocida como Curcuma longa, es una planta herbácea perenne originaria del sur y sudeste asiático. Según el portal de Flora y Fauna de NParks, en Singapur, se trata de una especie robusta que puede alcanzar hasta un metro de altura y que crece formando matas densas a partir de rizomas gruesos y carnosos.
Estos tallos subterráneos se extienden lentamente y son la base tanto del crecimiento de la planta como del uso culinario que se le da desde hace siglos. De hecho, este rizoma principal se ramifica en múltiples “dedos” de color naranja intenso, que al cortarse liberan una savia amarilla con olor picante, famosa por manchar piel y telas de forma casi permanente.
Según la Universidad de Florida, a través de su programa de extensión, si usted desea cultivarla en su jardín, la cúrcuma tiene un valor como planta ornamental y productiva en jardines y cultivos domésticos. Y es que gracias a su aspecto tropical y a sus flores vistosas, similares a tulipanes y de tonos claros, se usa en macizos, bordes, parques y también en contenedores. Además, cumple un papel ecológico al servir como planta huésped para algunas mariposas, lo que la convierte en una aliada para jardines que buscan atraer fauna.
¿Cómo cultivarlo?
Según la Universidad de Florida, la propagación de la cúrcuma es sencilla si se parte de un rizoma de buena calidad. Lo ideal es escoger uno firme, fresco y sin signos de pudrición, ya que de allí dependerá un buen inicio del cultivo.
Para preparar el material de siembra, tenga en cuenta los siguientes puntos:
- Corte el rizoma en trozos de entre 2,5 y 3,8 cm de largo
- Procure que cada fragmento tenga al menos un “ojo” o brote visible
- Realice el corte unos días antes de plantar para que las superficies se sequen y cicatricen, lo que reduce el riesgo de hongos y pudrición
Una vez listo el sustrato, el proceso de siembra es directo. Inserte cada trozo de rizoma en la tierra y cúbralo con una capa de aproximadamente 2,5 cm, sin compactar demasiado el suelo para permitir una buena aireación. El terreno debe estar suelto y enriquecido con materia orgánica.
En cuanto al espacio y el momento adecuados, la Universidad de Florida recomienda separar los rizomas unos 38 cm dentro de la hilera.
¿Y cómo cuidarlo?
- Clima: La cúrcuma prefiere climas templados a cálidos, con temperaturas ideales entre 18 y 28 °C. No tolera las heladas: cuando el frío es intenso, sus hojas se queman y comienzan a tornarse amarillas, entrando en reposo.
- Luz: Necesita crecer en espacios abiertos y bien iluminados. Lo ideal es que reciba luz solar directa durante al menos 8 horas al día, lo que favorece un follaje vigoroso y una buena formación de rizomas.
- Riego: Requiere riegos frecuentes pero moderados. El sustrato debe mantenerse húmedo, nunca encharcado, ya que el exceso de agua puede provocar la pudrición del rizoma. En temporada seca se recomienda regar a diario, mientras que en época de lluvias basta con hacerlo día de por medio.
- Suelo: Crece mejor en suelos sueltos, bien drenados y ricos en materia orgánica. La tierra negra abonada es una buena opción, ya que aporta los nutrientes necesarios y facilita la evacuación del exceso de agua.
- Abono y fertilización: Al ser una planta exigente en nutrientes, es importante enriquecer el suelo periódicamente. Se recomienda aplicar humus líquido cada cinco meses, lo que garantiza una buena disponibilidad de materia orgánica y favorece su desarrollo.
- Plagas: El principal enemigo de la cúrcuma es el pulgón, un insecto chupador que puede debilitar la planta. Conviene revisarla con frecuencia y, ante los primeros signos, actuar de inmediato con un insecticida adecuado para evitar daños mayores.
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