Si usted tiene una planta mala madre en casa, seguramente ha notado que sus hojas crecen con facilidad y que, con el tiempo, produce pequeños brotes que cuelgan de sus tallos. Esta planta es conocida por su resistencia y por adaptarse a distintos espacios, pero eso no significa que pueda ubicarla en cualquier rincón.
¿Sabe dónde ponerla para que sus hojas se mantengan sanas y conserve su aspecto frondoso? Le contamos cuáles son los mejores lugares de la casa para tenerla y qué cuidados necesita.
Los mejores lugares
La mala madre, cinta o lazo de amor, o mejor conocida científicamente como Chlorophytum comosum, es una planta fácil de cuidar y adaptable a distintos espacios interiores. Pero, para que conserve el color de sus hojas y crezca saludablemente, lo ideal es ubicarla en un lugar con buena iluminación indirecta, lejos de los rayos directos del sol, que pueden quemar sus hojas.
Estos son algunos lugares de la casa donde puede crecer bien:
- Cerca de una ventana: es una de las mejores ubicaciones, siempre que reciba luz filtrada por una cortina ligera. También puede situarla a cierta distancia de la ventana si la luz es intensa.
- En la sala o el comedor: estos espacios suelen ofrecer buena iluminación natural. Puede colocarla sobre una repisa, una mesa auxiliar o en una matera colgante, donde sus hojas arqueadas y sus tallos colgantes tengan espacio para crecer.
- En la cocina: puede adaptarse bien si el lugar tiene suficiente luz natural y buena ventilación. Evite ponerla junto a fuentes de calor, como la estufa, o en zonas expuestas a cambios bruscos de temperatura.
¿Por qué debe cuidar tanto la temperatura? Según Verdecora, un blog especializado en plantas de interior, la mala madre se desarrolla mejor entre los 18 y 25 °C. Aunque puede soportar descensos ocasionales, el frío intenso puede afectar sus hojas. Por ello, si la cultiva en exteriores o cerca de una ventana, protéjala de las heladas y de las corrientes de aire frío.
¿Y qué lugares debe evitar?
Para saber dónde no ubicar la mala madre, tenga en cuenta sus necesidades de luz y los cuidados que requiere, los cuales le explicamos arriba. Elegir bien su ubicación no solo ayuda a mantenerla sana, sino que permite aprovechar sus hojas largas y arqueadas para decorar estanterías, escritorios o muebles.
- Junto a ventanas con sol directo intenso: especialmente durante las horas de la tarde, cuando la exposición prolongada puede quemar sus hojas y dejar las puntas marrones.
- En baños sin ventanas o con muy poca luz natural: la falta de iluminación puede dificultar su crecimiento y debilitar la planta. Si desea tenerla en el baño, busque un espacio con entrada de luz natural que le permita desarrollarse y ojo con la humedad, pues son sensibles a esta.
- En lugares donde sus hojas queden apretadas o atrapadas: por su crecimiento arqueado y sus pequeños brotes colgantes, la mala madre luce bien en repisas y soportes elevados. Evite ubicarla en espacios estrechos donde sus hojas se doblen o se maltraten; déjele suficiente espacio para crecer y lucir su forma natural.
Un truco para decorar con la mala madre
Una de las ventajas de la mala madre es que no necesita crecer hacia arriba para llamar la atención. Sus hojas arqueadas y los pequeños brotes que produce permiten jugar con distintas alturas y aprovechar espacios que otras plantas no lucen de la misma manera.
Puede ubicarla en una repisa alta, en un soporte de pared o en una matera colgante, siempre que reciba suficiente luz. También puede combinarla con materas de tonos neutros para destacar las franjas claras de sus hojas. Si la pone sobre un mueble, deje espacio alrededor para que los tallos cuelguen sin quedar atrapados entre objetos.
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