Si usted busca un arbusto resistente, decorativo y capaz de lucir bien durante todo el año, el durillo puede ser una excelente elección. Tolera el frío, se adapta con facilidad y aporta color incluso cuando otras plantas pierden protagonismo.
El durillo o laurentino (Viburnum), es un arbusto de follaje perenne y elegante, que destaca por su prolongada floración. Produce densos corimbos de pequeñas flores blancas, que luego dan paso a bayas no comestibles de tonos azulados, rojizos o violáceos. Sus hojas son brillantes, de nervaduras marcadas y color verde oscuro, características que le permiten adaptarse bien a climas templados y mantenerse atractivo durante todo el año. De hecho, algunas de sus variedades producen hojas parecidas a las del laurel, por lo que se le da el nombre común del “laurel salvaje”.
El género Viburnum agrupa entre 150 y 175 especies de arbustos y pequeños árboles, actualmente clasificados dentro de la familia Adoxaceae. Estas plantas se distribuyen principalmente en regiones templadas del hemisferio norte, aunque algunas especies crecen en zonas montañosas de Sudamérica, el sudeste asiático y el norte de África. Sus flores, generalmente blancas o rosadas, se agrupan en inflorescencias de hasta 15 centímetros de ancho y producen frutos en forma de drupa, que sirven de alimento para aves y otros animales silvestres.
En los Andes colombianos, el Viburnum es una especie nativa del bosque andino, conocida con nombres como cabo de hacha, doblador, sauco montañero o pelotillo. Puede alcanzar hasta ocho metros de altura y se desarrolla entre los 1.300 y 3.600 metros sobre el nivel del mar.
Según el Catálogo virtual de flora de Alta Montaña de la Universidad EIA se utilizan tradicionalmente para la obtención de colorantes naturales.
Cuidados
- Luz: Se desarrolla mejor en sol parcial, aunque tolera tanto el pleno sol como la sombra, siendo esta última menos favorable para la floración.
- Clima: Prefiere climas templados y mediterráneos, con buena resistencia al frío moderado y al calor, siempre que no esté expuesto a condiciones extremas prolongadas.
- Riego: Requiere riegos moderados cada una o dos semanas, evitando el exceso de agua para prevenir la pudrición de raíces.
- Sustrato: Crece mejor en suelos fértiles y bien drenados, con pH ligeramente ácido a neutro y una mezcla que favorezca la aireación.
- Poda: Solo necesita podas ligeras para retirar ramas secas o dar forma, preferiblemente después de la floración o a finales del invierno.
- Plagas: Puede verse afectado por escarabajos de las hojas y orugas, especialmente en climas cálidos, por lo que conviene revisarlo con regularidad.
- Enfermedades: Es susceptible a manchas foliares y pudriciones cuando hay exceso de humedad, por lo que un buen drenaje y ventilación son clave.
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