En Bogotá, algunos árboles no solo hacen parte del paisaje: también dejaron su nombre en calles, barrios y avenidas. Estos son algunos ejemplos de cómo estas especies quedaron ligadas a la historia y transformación de la ciudad.
Si ha recorrido Bogotá, seguramente le resulta familiar el nombre de El Nogal, uno de los barrios tradicionales de Chapinero. Su nombre no es casualidad: hace referencia al nogal andino (Juglans neotropica), un árbol que antiguamente hacía parte del paisaje de la zona y que terminó dejando su huella en la ciudad. Esta especie, originaria de los Andes, puede alcanzar hasta 40 metros de altura, produce las conocidas nueces y se caracteriza por su crecimiento lento. Hoy, el nogal es árbol insignia de Bogotá y uno de sus ejemplares más antiguos sobrevive en la calle 77 con carrera 9, como testimonio de la historia que dio nombre al barrio.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada