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Este es el pueblo más aguacatero en Colombia: cómo llegar y qué hacer ahí

Norcasia se ha convertido en el destino que mezcla naturaleza, cultura y sabor, demostrando que detrás del aguacate hay mucho más que un acompañante en la mesa.

Leidy Barbosa

05 de abril de 2026 - 01:00 p. m.
Mirador del embalse Amaní.
Foto: Cortesía Norcasia Travel
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En Colombia hay sabores que no solo se comen, sino que se heredan. El aguacate es uno de ellos: un fruto que ha pasado de generación en generación, presente en la mesa cotidiana y en la memoria colectiva. Cremoso, nutritivo y versátil, se ha ganado un lugar privilegiado en la gastronomía nacional, pero su historia va mucho más allá del plato.

En las montañas de Caldas, en Norcasia, donde la tierra fértil y el trabajo de las comunidades se entrelazan, el aguacate se transforma en símbolo de identidad, tradición y orgullo. Allí no solo se cultiva un alimento considerado hoy un “súper fruto” por sus múltiples beneficios, sino que también se siembra cultura: una que se celebra con ferias, fiestas y encuentros que reúnen a toda la comunidad.

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¿Por qué es el “pueblo más aguacatero”?

Hablar de un “pueblo aguacatero” no es sencillo en Colombia. Son muchos los territorios donde este fruto no solo hace parte de la dieta diaria, sino que también sostiene la economía y define la identidad cultural. En departamentos como Antioquia, Risaralda, Valle del Cauca y Caldas, el aguacate se ha convertido en una alternativa productiva clave, incluso reemplazando en algunas zonas al tradicional café.

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Hoy, este fruto vive un verdadero auge. En 2025, la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) menciona que Colombia exportó más de 200.000 toneladas de aguacate Hass, con un crecimiento cercano al 45 %, consolidándolo como uno de los productos agrícolas con mayor proyección internacional. Este crecimiento no solo impulsa la economía, sino que también genera miles de empleos y abre nuevas oportunidades para las comunidades rurales.

Pero más allá de las cifras, hay lugares donde el aguacate trasciende lo productivo y se convierte en símbolo. Municipios que han construido alrededor de este fruto experiencias turísticas, gastronómicas y culturales: miradores, rutas agrícolas y platos típicos que giran en torno a su sabor.

Uno de los casos más representativos es Norcasia, en Caldas. Allí, el aguacate no solo se cultiva: se celebra. Cada año, a mediados de junio, el municipio realiza las Fiestas del Aguacate y el Turismo, un evento que exalta la producción local y su riqueza natural. En estas celebraciones se puede ver cabalgatas, conciertos, ferias gastronómicas y el tradicional Reinado del Aguacate, consolidando al fruto como motor económico y atractivo turístico.

¿Qué hacer en Norcasia?

Enclavado entre montañas y selva, Norcasia, en Caldas, se ha convertido en uno de los destinos emergentes más atractivos para quienes buscan naturaleza, aventura y desconexión. Sus aguas cristalinas, junto con paisajes imponentes, lo posicionan como un referente del ecoturismo en Colombia.

Estas son algunas de las actividades imperdibles:

  • Aventura en el río La Miel: El río La Miel es el corazón turístico de Norcasia, un escenario natural donde sus aguas color esmeralda y el entorno selvático invitan a vivir experiencias llenas de adrenalina y conexión con la naturaleza. Allí se pueden practicar actividades como el body rafting, que consiste en descender por la corriente con chaleco salvavidas, y el tubing, una alternativa más tranquila para flotar sobre una dona inflable mientras se disfruta del paisaje.
  • Quebrada Las Pavas: A solo 15 minutos del casco urbano, este destino combina caminatas suaves con paisajes naturales. Para llegar a sus charcos y pozos ideales para nadar, se realiza un recorrido de aproximadamente 30 minutos entre senderos rodeados de vegetación.

Otro plan llamativo es hacer un recorrido por el embalse de Amaní, también conocido como la represa de Patángora. Allí es posible realizar paseos en lancha mientras se contemplan las montañas que rodean el paisaje, disfrutar de miradores con vistas panorámicas y practicar el avistamiento de aves en un entorno natural privilegiado.

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En este municipio es posible avistar fauna como aves, pavas y monos aulladores, además de visitar la cercana cascada La Pardo, un espacio perfecto para descansar o recorrer senderos ecológicos que permiten una inmersión total en la biodiversidad característica de esta región de Caldas.

¿Cómo llegar?

Si se viaja desde Bogotá, el primer paso es desplazarse hasta el municipio de La Dorada, un trayecto que puede durar aproximadamente cinco horas por vía terrestre.

Una vez en La Dorada, el viaje continúa por carretera hacia Norcasia en un recorrido de entre una hora y media y dos horas, dependiendo de las condiciones de la vía. Este tramo final ofrece vistas de la región y conecta directamente con el entorno natural que caracteriza al municipio.

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Por Leidy Barbosa

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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