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La planta de flores lavanda que se adapta al clima de Bogotá

Color, fragancia y vida en una sola maceta. El flox de jardín puede transformar su espacio, siempre que acierte con estos cuidados

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La  Huerta
31 de marzo de 2026 - 08:00 p. m.
Posee flores llamativas que pueden tener diferentes colores e incluso ser de dos colores.
Posee flores llamativas que pueden tener diferentes colores e incluso ser de dos colores.
Foto: Freepik
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Si lo que busca es una planta que llene de color sus macetas y transforme cualquier espacio sin esfuerzo, el flox de jardín puede ser una elección que no pasa desapercibida. Sus flores no solo destacan por su variedad de tonos, sino por la sensación de vida que aportan durante semanas, creando un punto focal que cambia y evoluciona con el tiempo.

Conocida como Phlox paniculata, es una planta herbácea perenne de porte erguido que forma matas densas y puede alcanzar entre 60 y 120 centímetros de altura. Su principal atractivo, según el programa de extensión de la Universidad de Carolina del Norte, está en sus flores, que se presentan en una amplia gama de colores, desde tonos suaves como blanco y lavanda hasta matices intensos como rojo, rosa o púrpura, incluso con combinaciones bicolores.

Además de su valor ornamental, su fragancia dulce y su capacidad para atraer colibríes lo convierten en una excelente opción para jardines biodiversos.

En Colombia, esta especie ha ganado popularidad en los últimos años por su capacidad de aportar color durante varias semanas y su relativa adaptabilidad. Sin embargo, no siempre es una planta fácil de mantener, ya que puede verse afectada por plagas como ácaros o chinches, así como por enfermedades fúngicas y pudrición de raíz si las condiciones no son adecuadas.

Por eso, más que una planta exigente, requiere atención en aspectos clave como el riego, la ventilación y el manejo del suelo para mantenerse saludable.

Cuidados

Luz

  • El flox de jardín necesita pleno sol, idealmente al menos seis horas diarias, para lograr una floración abundante y de buena calidad. En climas más cálidos puede tolerar algo de semisombra, aunque esto puede reducir la cantidad de flores.

Clima:

  • Prefiere climas templados y puede verse afectado por zonas muy calurosas y húmedas, donde su desarrollo se debilita. En condiciones extremas, la planta se vuelve más vulnerable a enfermedades. Para mantenerlo saludable, es importante asegurar buena ventilación y evitar espacios cerrados o con poco flujo de aire, ya que esto reduce el estrés ambiental y mejora su resistencia.

Riego

  • Durante las primeras semanas tras la siembra, requiere riegos frecuentes para ayudar a su establecimiento. Una vez adaptado, necesita humedad constante, evitando siempre el exceso de agua.
  • Es fundamental regar directamente al suelo y no sobre las hojas, ya que el follaje húmedo favorece la aparición de hongos como el oídio.

Sustrato

  • Crece mejor en sustratos fértiles, ricos en materia orgánica y con buen drenaje, aunque puede adaptarse a distintos tipos de pH. La clave está en mantener un equilibrio entre retención de humedad y drenaje eficiente.

Abono

  • No es una planta exigente, pero responde bien a una fertilización moderada. Aplicar compost en cada floración ayuda a mejorar su crecimiento y la calidad de sus flores.
  • Si no se dispone de materia orgánica, se puede complementar con un fertilizante equilibrado en pequeñas cantidades al inicio del crecimiento y antes de la floración.

Poda

  • Retirar las flores marchitas estimula una segunda floración y mantiene la planta más estética. También ayuda a evitar la formación de semillas no deseadas.
  • Al final de la temporada, se recomienda podar los tallos tras las primeras heladas, lo que favorece un crecimiento más vigoroso en el siguiente ciclo.

Plagas

  • Los ácaros son la plaga más común, especialmente en climas cálidos y secos. Se alimentan de la savia, debilitando la planta y provocando manchas amarillas en las hojas. Para prevenirlos, es clave mantener la planta bien hidratada y vigorosa. En infestaciones tempranas, se pueden controlar con jabón insecticida aplicado en horas frescas.
  • El oídio es la enfermedad más frecuente, reconocible por un polvo blanco sobre las hojas. Se desarrolla principalmente en ambientes húmedos y con poca ventilación.

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