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Cuando pensamos en las moras, probablemente imaginamos de inmediato esas pequeñas frutas de color oscuro, sabor entre dulce y ácido y presencia habitual en jugos, postres y preparaciones caseras. Sin embargo, detrás de ese fruto hay una planta que también ha despertado interés por otras de sus partes.
Las hojas de mora han sido utilizadas durante generaciones en diferentes prácticas de medicina tradicional y preparaciones populares. Hoy, ese conocimiento vuelve a llamar la atención de quienes buscan conocer más sobre los usos que se le han dado a esta planta y qué se sabe realmente sobre sus posibles propiedades.
¿En qué se caracterizan las hojas de mora?
Antes de hablar de sus hojas, hay una aclaración importante: cuando hablamos de mora, no nos referimos a una única especie, sino a diferentes plantas que producen frutos con características similares. En Colombia, una de las más conocidas es la mora de Castilla (Rubus glaucus), perteneciente al género Rubus.
Se trata de una planta perenne que crece principalmente en zonas de clima frío y templado. Sus tallos son largos, flexibles y pueden desarrollarse de forma arqueada o extenderse sobre el suelo; además, dependiendo de la variedad, pueden estar cubiertos de pequeñas espinas.
A medida que la planta se desarrolla, sus tallos producen ramas laterales en las que aparecen flores pequeñas, generalmente blancas o de tonos rosados. Después de la polinización, estas flores dan paso al fruto que conocemos como mora, formado por pequeñas estructuras carnosas agrupadas entre sí. Su crecimiento puede ser bastante vigoroso, por lo que cuando no se controla, puede formar una especie de maraña de tallos y ramas.
Sobre estos tallos también crecen las hojas, una de las partes fundamentales para el desarrollo de la planta. Se caracterizan por ser verdes y compuestas, es decir, están formadas por varios foliolos —pequeñas hojas que se unen a un mismo tallo— en lugar de una sola estructura. Dependiendo de la especie, pueden tener tres, cinco o hasta siete foliolos, generalmente con bordes dentados y una textura ligeramente áspera.
Su forma y tamaño pueden variar según la especie y las condiciones en las que crece la planta. Además de ser fundamentales para la fotosíntesis y el desarrollo de la mora, estas hojas han sido utilizadas tradicionalmente en diferentes regiones para preparar infusiones y otros remedios caseros. Este uso forma parte de saberes populares que hoy siguen despertando curiosidad, aunque no debe confundirse el uso tradicional con beneficios medicinales comprobados científicamente.
¿Para qué sirven las hojas?
Las hojas de mora han sido utilizadas durante generaciones en diferentes prácticas de medicina tradicional. De acuerdo con información del Jardín Botánico de Bogotá, a esta parte de la planta se le han atribuido distintos usos populares, especialmente relacionados con molestias respiratorias, digestivas y de la garganta.
Entre los usos tradicionales que se les han dado se encuentran:
- Para la tos: se han utilizado como expectorante en preparaciones tradicionales.
- Para molestias digestivas: se han empleado en casos de diarrea.
- Para la garganta: forman parte de preparaciones populares destinadas a aliviar inflamaciones y molestias.
- Para las encías: tradicionalmente se han utilizado para ayudar a fortalecerlas.
Pero la tradición no es lo único que ha despertado interés. Investigaciones científicas han analizado la composición de las hojas de diferentes variedades de Rubus y han identificado compuestos fenólicos y flavonoides, entre ellos ácido cafeico, ácido gálico, ácido elágico, quercetina, kaempferol y catequinas. Varios de estos compuestos tienen actividad antioxidante, una característica que ha llamado la atención por su posible relación con la protección de las células frente al daño causado por un exceso de radicales libres.
Esto resulta relevante porque el estrés oxidativo se ha relacionado con procesos de inflamación, envejecimiento celular y el desarrollo de algunas enfermedades crónicas, entre ellas problemas cardiovasculares y enfermedades neurodegenerativas. .
Ojo, aunque las hojas de mora forman parte de saberes tradicionales y contienen compuestos de interés científico, no deben considerarse por sí solas un tratamiento para ninguna enfermedad.
