El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Huerta en la sombra: qué se puede cultivar cuando no hay sol directo

Un espacio con poca luz no significa que tenga que renunciar a cultivar en casa. En esta guía le contamos qué plantas pueden adaptarse a estas condiciones y qué cuidados necesitan para crecer.

La Huerta

27 de agosto de 2026 - 01:15 p. m.
La falta de luz no tiene que ser un impedimento para cultivar alimentos.
Foto: Pexels
PUBLICIDAD

No tener un balcón, una terraza o una casa llena de luz no significa que tener una huerta en casa sea imposible. Encontrar el lugar adecuado para cultivar puede ser uno de los primeros retos de la agricultura urbana, especialmente cuando los espacios son pequeños o reciben poca iluminación. Pero hay plantas que pueden adaptarse a estas condiciones y crecer con algunos cuidados.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

Y aquí le tenemos una guía de cuáles son, dónde ubicarlas y qué debe tener en cuenta para que su huerta sobreviva incluso con poca luz.

¿Luz o sombra o luz tamizada?

Según explica Julián Ernesto Caballero, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Colombia y consultor especializado de Jardines de Julia, uno de los primeros aspectos que debemos considerar al momento de cultivar en casa es la cantidad y calidad de luz que recibe nuestro espacio. Esto es especialmente importante porque muchas de las hortalizas, aromáticas y plantas comestibles más comercializadas tienen su origen en regiones mediterráneas y zonas con estaciones, donde históricamente se desarrollaron bajo una alta exposición solar.

“Sin embargo, no todas las plantas tienen las mismas necesidades. En nuestra región también existen especies que se han adaptado a crecer bajo el sombrío. Por eso, tener poca luz no significa necesariamente que debamos renunciar a cultivar, sino que debemos aprender a elegir las especies adecuadas”, destacó el experto.

Eso sí, determinar cuánta luz necesita una planta no es tan sencillo como contar las horas de sol o dividir los espacios entre “luz directa” y “luz indirecta”. Como explica el experto, existe una medición técnica de la luminosidad que permite conocer con mayor precisión la cantidad de luz disponible. Aun así, en un espacio urbano podemos identificar algunas condiciones generales.

Por ejemplo, una ventana orientada hacia el oriente puede recibir luz directa durante la mañana, mientras que una ubicada hacia el occidente tendrá mayor exposición en la tarde. También podemos encontrar espacios donde prácticamente no entra luz directa. A esto se suman factores como el tamaño de las ventanas, la presencia de edificios cercanos que proyecten sombra y hasta la época del año.

Y aquí hay una diferencia importante: no es lo mismo recibir luz indirecta durante todo el día que recibir algunas horas de luz solar directa. Una planta ubicada junto a un ventanal pequeño puede permanecer iluminada durante varias horas, pero recibir una cantidad de luz mucho menor que otra expuesta directamente al sol.

Según Caballero, en terrazas o espacios abiertos suele existir un mayor potencial de exposición solar, aunque incluso allí pueden aparecer zonas de sombra por edificios, árboles u otras estructuras. Por eso, antes de elegir qué sembrar, conviene observar durante el día cuánto sol recibe realmente el lugar donde queremos ubicar nuestra huerta.

No ad for you

Como regla general, el experto señala que entre más luz podamos proporcionar, mayores serán las posibilidades de crecimiento y producción:

  • 4 horas de luz directa o más: ya permiten cultivar algunas especies, aunque posiblemente no alcancen su máximo potencial productivo.
  • 6 horas o más: ofrecen mejores condiciones para el desarrollo de una mayor variedad de plantas.
  • 8 horas o más: permiten alcanzar un mayor potencial de crecimiento y producción en especies que requieren alta exposición solar.

Por eso, cuando el espacio tiene poca iluminación, la clave no está necesariamente en descartarlo como lugar de cultivo. La estrategia es elegir plantas más tolerantes al sombrío, aunque algunas de ellas no sean las especies comerciales que normalmente encontramos en las huertas.

No ad for you

Entonces, ¿cuáles plantas nos sirven para poca luz?

Según Caballero, algunas especies pueden tolerar condiciones de menor exposición e incluso beneficiarse de cierta sombra. La rúgula, por ejemplo, es una de ellas. En pruebas realizadas en la Universidad Nacional se ha observado que puede desarrollarse mejor cuando recibe algo de sombra que cuando permanece completamente expuesta al sol.

Esto tiene una explicación: la exposición directa y prolongada al sol puede aumentar la demanda de agua y generar estrés térmico en algunas plantas. Pero tampoco se trata de llevarlas a un espacio completamente oscuro. Cuando la luz es insuficiente, la rúgula puede empezar a alargarse en busca de iluminación, desarrollar hojas más flácidas y perder parte de su textura crujiente, lo que afecta su calidad para el consumo.

No ad for you

Por eso, antes de elegir qué cultivar en un interior, balcón, ventana o espacio con poca iluminación, hay una pregunta que conviene hacerse: ¿qué queremos obtener de nuestra huerta? Si el objetivo es cultivar nuestros propios alimentos y disfrutar del proceso, podemos aceptar que algunas plantas no alcancen las características de una producción comercial. Pero si buscamos hojas, frutos o raíces con una calidad y tamaño óptimos, tendremos que ser mucho más cuidadosos con la elección de las especies.

Yuly Forero, propietaria y experta de Cultivando Vida, coincide en que la elección de la planta debe partir de las condiciones del espacio. Las plantas que toleran sombra total suelen ser principalmente ornamentales, mientras que las especies comestibles —como hortalizas, vegetales y algunas aromáticas— generalmente requieren al menos semisombra o exposición solar.

No ad for you

En otras palabras, que una planta pueda mantenerse verde y viva en un lugar oscuro no significa que sea adecuada para una huerta. Si en una vivienda prácticamente no hay luz solar, puede ser más conveniente optar por especies ornamentales como ficus, monstera o potos. Si, por el contrario, contamos con un patio, balcón o ventana que recibe algunas horas de sol, podemos ampliar las posibilidades e incorporar plantas comestibles.

Algunas plantas que toleran menos luz

  • Lechuga (Lactuca sativa): es una de las opciones más versátiles y puede desarrollarse en condiciones de semisombra. Una menor exposición también puede ayudar a reducir el estrés provocado por el calor.
  • Brócoli (Brassica oleracea var. italica): puede desarrollarse en semisombra y la protección frente al calor favorece la formación de cabezas compactas. Sin embargo, necesita suficiente luz para crecer adecuadamente.
  • Menta (Mentha): tolera la semisombra y agradece cierta protección durante las horas de mayor intensidad solar. Si recibe muy poca luz, puede alargarse y producir un follaje más débil.
  • Cilantro (Coriandrum sativum): la semisombra puede ayudar a retrasar su floración, especialmente en condiciones cálidas. No obstante, una falta excesiva de luz puede debilitar la planta y afectar el desarrollo de sus hojas.
  • Remolacha (Beta vulgaris): puede producir follaje con unas pocas horas de sol o luz suave. Sin embargo, para obtener raíces más grandes y un desarrollo más rápido necesita una mayor exposición.

“La clave, entonces, no es buscar plantas que sobrevivan a la oscuridad, sino especies que puedan aprovechar la cantidad de luz que realmente tiene nuestro espacio”, señala Forero.

No ad for you

¿Y qué cuidados debe tener?

Cuando cultivamos en espacios con poca luz, los cuidados también deben adaptarse a esas condiciones. Forero explica que, en semisombra o sombra, el sustrato suele conservar la humedad durante más tiempo, por lo que no es necesario regar con la misma frecuencia que en un lugar expuesto directamente al sol. Regar de más puede provocar encharcamientos y favorecer la aparición de hongos en las raíces.

A esto se suma otro efecto de la falta de luz que Caballero: las plantas pueden crecer más lentamente y comenzar a estirarse (lo que se conoce como etiolación) en busca de iluminación. Sus tallos se vuelven más largos y débiles, mientras que las hojas pueden hacerse más pequeñas y perder intensidad en su color. Esto puede notarse, por ejemplo, en lechugas crespas, mostazas o albahacas moradas.

No ad for you

Le podría interesar: ¿Qué es la etiolación en una planta? Un experto le explica cómo puede evitarla

Incluso algunas aromáticas pueden cambiar sus características. Una hierbabuena que recibe poca luz puede desarrollar tallos más largos, hojas pequeñas y un aroma menos intenso. Esto no significa necesariamente que la planta esté muriendo, pero sí que está creciendo bajo unas condiciones diferentes a las ideales.

No ad for you

Por eso, si decide cultivar en un espacio con poca iluminación, tenga en cuenta:

  • Revise la humedad antes de regar: el sustrato puede tardar más en secarse. Evite regar por rutina y compruebe primero si la planta realmente lo necesita.
  • Riegue directamente el suelo: procure no mojar constantemente las hojas o el follaje, pues la humedad sobre estos puede favorecer problemas de hongos.
  • Observe la planta: tallos excesivamente largos, hojas pequeñas o pérdida de color pueden ser señales de que necesita más luz.
  • Aproveche mejor la iluminación disponible: si es posible, acerque las plantas a ventanas o zonas donde reciban mayor cantidad de luz.
  • Considere iluminación artificial: cuando la luz natural es insuficiente, puede recurrir a luces de cultivo, teniendo presente el consumo energético y el costo que esto implica.
  • Mejore la distribución de la luz: paredes o superficies de colores claros pueden ayudar a reflejar parte de la iluminación disponible dentro del espacio.

Antes de decidir dónde poner cada planta, Caballero recomienda hacer algo tan sencillo como un pequeño mapa de luces y sombras. Observe durante varios momentos del día qué zonas reciben luz directa, cuáles permanecen iluminadas de manera indirecta y cuáles son las más oscuras. También conviene repetir esta observación en diferentes épocas del año, pues la posición del sol y las sombras proyectadas por edificios pueden modificar la cantidad de luz que recibe un balcón, patio o terraza.

Y, especialmente en una ciudad como Bogotá, estas condiciones pueden cambiar aunque no existan estaciones tan marcadas como en otras regiones. Un lugar que recibe suficiente luz durante una parte del año puede volverse más sombreado en otra, por lo que conocer el comportamiento de nuestro espacio ayudará a ubicar mejor las plantas.

No ad for you

Por último, Forero recomienda empezar con especies de hoja que toleren mejor estas condiciones y observar cómo se adaptan. En cambio, plantas como el tomate requieren mayor cantidad de luz para desarrollar adecuadamente sus flores y posteriormente sus frutos, por lo que cultivarlas en un espacio muy sombreado puede resultar mucho más difícil.

En definitiva, la poca luz no significa que sea imposible cultivar, pero sí obliga a elegir mejor las especies y ajustar las expectativas. Empiece con plantas que toleren estas condiciones, observe cómo responden y, a partir de ahí, determine si necesita hacer cambios en el espacio.

No ad for you

☘️🌿 Encuentre en La Huerta toda la información sobre plantas, jardinería, cultivos y siembra. ¿Tiene preguntas sobre sus plantas o quiere compartir su experiencia? Escríbanos a lbarbosa@elespectador.com, queremos leerlo. 🍂🌺🌼

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.