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En el universo del realismo mágico creado por Gabriel García Márquez hay un elemento que a menudo pasa desapercibido entre los grandes acontecimientos de la historia: las plantas. Árboles, flores y hierbas aparecen nombrados con naturalidad a lo largo de Cien años de soledad, como parte del paisaje cotidiano que rodea a los personajes.
Precisamente por esa presencia constante, el botánico Santiago Madriñán reunió las especies mencionadas en el artículo “Flora de Macondo”, un trabajo publicado por el Banco de la República de Colombia en su Boletín Cultural y Bibliográfico. Allí se identifican 77 plantas que aparecen a lo largo de la obra, y que, desde la mirada de un amante de las plantas, la novela revela un paisaje lleno de árboles, flores —muchas de ellas amarillas— y plantas silvestres que no solo construyen el entorno de Macondo, sino que atraviesan la historia de la familia Buendía, el clima, la geografía y la memoria del relato.
Con motivo del natalicio de Gabriel García Márquez, el Banco de la República seleccionó seis de estas especies para recorrer ese universo vegetal.
Macondo
No se podía iniciar una serie de plantas representativas de Macondo sin mencionar el árbol que comparte su nombre. Según el Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, macondo fue nombrado porque coincidía con un árbol que aparecía en el portal de una finca bananera de la región y fue retomado por Gabriel García Márquez para bautizar el mítico pueblo de su universo literario.
Pero más allá de la literatura, el macondo es un árbol real: conocido científicamente como Cavanillesia platanifolia, es una especie propia del bosque seco tropical de América y suele encontrarse en zonas cálidas por debajo de los 500 metros sobre el nivel del mar. Se trata de un árbol imponente que puede alcanzar hasta 35 metros de altura, con un tronco liso, grueso y brillante marcado por anillos claros y oscuros.
Pertenece a un grupo de árboles emparentados con la ceiba, lo que explica su tamaño y su presencia dominante en el paisaje. Su madera, blanda y fácil de trabajar, ha sido utilizada tradicionalmente para fabricar canoas, bateas y recipientes de cocina, lo que muestra que, además de su valor simbólico, también ha tenido un lugar en la vida cotidiana de muchas comunidades.
Almendro
El almendro conocido científicamente como Terminalia catappa, es un árbol de origen asiático que hoy forma parte del paisaje de muchas regiones tropicales. Según el Banco de la República, fue un árbol representativo en Macondo. En Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, se menciona que fue José Arcadio Buendía quien decidió sembrar almendros en las calles del pueblo “en vez de acacias”. Además, descubrió —sin revelarlos nunca— los métodos para hacerlos eternos.
Si desea conocerlo más a fondo, aquí le decimos rápidamente sus características: es especie ampliamente distribuida en zonas cálidas, especialmente en áreas costeras y por debajo de los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Puede alcanzar cerca de 15 metros de altura y desarrollar copas muy extendidas que superan los 14 metros de diámetro, lo que explica su uso frecuente en parques, plazas y avenidas. Sus frutos son drupas que guardan una almendra comestible y su follaje, además de ofrecer sombra, aporta refugio y alimento para distintas especies de fauna.
Amapola
La amapola, pero no la europea que muchos imaginan, sino la que crece en estas tierras: Lycoseris crocata. Se trata de una hierba nativa que suele aparecer en lugares abiertos o terrenos alterados, donde puede formar praderas de flores amarillas o anaranjadas, similares a pequeñas margaritas que destacan sobre el paisaje. En la naturaleza, esta especie puede crecer como arbusto escandente de hasta dos metros de altura.
Su presencia también quedó registrada cuando en Cien años de soledad se narra cómo el coronel Aureliano Buendía atraviesa una región donde lo único que queda de una antigua nave es “el costillar carbonizado en medio de un campo de amapolas”.
Azucena
La azucena (Lilium candidum) es una planta herbácea originaria del Oriente Medio, conocida por sus elegantes flores blancas formadas por seis tépalos. A lo largo del tiempo ha sido cultivada en distintos lugares por su valor ornamental y por el simbolismo asociado a su forma y color. Por su porte y su fragancia, el lirio o azucena ha sido ampliamente utilizado en jardines y arreglos florales, donde destaca por su apariencia sobria y su apertura gradual.
En Cien años de soledad se menciona una escena en la que, al forzar la cerradura de un baúl, se encuentran cartas atadas con cintas de color rosa, “hinchadas de azucenas frescas y todavía húmedas de lágrimas”, dirigidas —pero nunca enviadas— a Pietro Crespi.
Geranio
El geranio (Pelargonium peltatum) es una planta ornamental de origen mediterráneo muy conocida en patios, balcones y ventanas, donde suele cultivarse en materas o jardineras. Sus tallos pueden colgar o trepar si se les guía, lo que le ha dado nombres populares como gitanilla o geranio colgante. Además, su uso popular se debe a que produce flores vistosas que pueden aparecer en distintos colores y que la han convertido en una de las plantas ornamentales más populares en jardines y balcones.
En la novela se describe un momento en el que comienza a soplar un viento “tibio, incipiente, lleno de voces del pasado”, acompañado por “murmullos de geranios antiguos y suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces”.
Jazmín
El jazmín común (Jasminum officinale) es una planta trepadora de origen asiático, conocida por sus flores blancas intensamente fragantes. Pertenece a la familia de las oleáceas y ha sido cultivada durante siglos tanto por su aroma como por su valor ornamental. Se trata de una enredadera vigorosa que puede alcanzar hasta 12 metros de altura si cuenta con soporte para trepar y es popular debido a sus flores, que pueden variar de tonos rosados a blancos, las cuales liberan un aroma más intenso al anochecer para atraer polinizadores como polillas, mariposas o colibríes.
En Cien años de soledad, se menciona que pocos meses después del regreso de Aureliano José, se presentó en la casa una mujer exuberante, perfumada de jazmines, con un niño de unos cinco años. Afirmó que era hijo del coronel Aureliano Buendía y lo llevaba para que Úrsula lo bautizara".
Guayacán trébol
El guayacán trébol (Platymiscium pinnatum) es un árbol nativo de América tropical, característico de zonas cálidas y secas del Caribe. Puede alcanzar entre 20 y 35 metros de altura y se reconoce por su copa amplia y por sus pequeñas flores amarillas que aparecen en abundancia durante la floración.
En la literatura, esta imagen quedó inmortalizada cuando se describe cómo, tras la muerte de José Arcadio Buendía, “caía una llovizna de minúsculas flores amarillas” mientras tomaban medidas para su ataúd y que durante la noche cubrió el pueblo, los techos y las puertas en una silenciosa tormenta vegetal que incluso sofocó a los animales que durmieron a la intemperie.
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