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¿Le gustan las magnolias? Tres especies colombianas que quizá no conocía

Las magnolias se han convertido en uno de los mayores tesoros botánicos de Colombia, un país que hoy alberga algunas de las especies más únicas y amenazadas de América.

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La  Huerta
16 de mayo de 2026 - 12:00 a. m.
Magnolia
Magnolia
Foto: AFP - HANDOUT
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Si existe un árbol capaz de mezclar elegancia, historia y biodiversidad en una sola flor, ese es la magnolia. Considerado uno de los géneros más antiguos entre las plantas con flores, este grupo ha sobrevivido durante millones de años y hoy sigue sorprendiendo por sus grandes flores fragantes, sus formas imponentes y la variedad de colores que adornan bosques y jardines alrededor del mundo.

El género Magnolia, perteneciente a la familia Magnoliaceae, reúne cerca de 350 especies en el mundo, de las cuales alrededor de 160 habitan en el neotrópico y unas 40 en Colombia, convirtiendo al país en uno de los mayores hotspots de diversidad de magnolias en América.

Muchas de estas especies son endémicas, es decir, no existen en ningún otro lugar del planeta. Sin embargo, detrás de sus grandes flores y su belleza imponente también existe una realidad preocupante: varias se encuentran amenazadas y hacen parte de las categorías de riesgo establecidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Por eso, más allá de admirarlas, también es importante reconocerlas y valorar su papel en los ecosistemas. Estas son algunas de las magnolias colombianas más icónicas que debería conocer.

Magnolia caricifragrans

La Magnolia caricifragrans es una especie endémica de Colombia que habita principalmente en la Cordillera Oriental, en departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Arauca y Norte de Santander, entre los 1.800 y 2.400 metros de altura. Este árbol, que puede superar los 15 metros, se caracteriza por sus grandes flores blanco cremosas con un aroma similar al de algunos frutos del género Carica, además de sus hojas verde oscuro y frutos de gran tamaño.

Conocida también como apiorruncho, alpargato o cacaíto, la especie ha sido fuertemente afectada por la explotación de su madera y la deforestación, factores que han reducido sus poblaciones y degradado su hábitat natural.

Para conseguir este árbol, puede acercarse al Jardín Botánico de Bogotá y consultar con sus expertos para que evalúen las condiciones del espacio y le orienten sobre su siembra y cuidado.

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Gallinazo morado (Magnolia yarumalensis)

Conocida como gallinazo morado, boñigo o almanegra de Yarumal, esta especie de magnolia es un árbol que puede alcanzar hasta 30 metros de altura y habita en bosques húmedos y nublados de Antioquia y Risaralda, entre los 1.800 y 2.800 metros de altitud. Sus flores son de color crema y sus frutos exponen semillas rojizas y aromáticas.

Actualmente se encuentra en peligro debido a la reducción y fragmentación de su hábitat por actividades agropecuarias. Tradicionalmente, su madera ha sido utilizada para techos, pisos, muebles y la fabricación industrial de palos de escoba.

Molinillo (Magnolia hernandezii)

Esta magnolia, endémica de Colombia y catalogada En Peligro de extinción, es un árbol que puede alcanzar entre 18 y 30 metros de altura y habita principalmente en bosques húmedos montanos del valle del río Cauca, entre los 1.700 y 2.600 metros de altitud. Destaca por sus grandes flores blancas o crema y frutos leñosos con semillas rojizas aromáticas que sirven de alimento para la fauna y atraen polinizadores.

Tradicionalmente, el eje central de sus frutos se ha utilizado para fabricar molinillos, mientras que su madera ha sido aprovechada en carpintería y ebanistería. Además, es valorada como especie ornamental y para procesos de restauración ecológica.

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