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¿Ha visto una fruta amarilla, rugosa y redonda que a primera vista podría confundirse con un limón? Aunque su apariencia puede llevar a engaños, se trata del madroño, un fruto llamativo que crece en algunas regiones de Colombia y que destaca por su particular forma, su cáscara firme y su pulpa jugosa.
Quédese, que aquí en La Huerta le explicamos qué lo hace diferente, dónde se encuentra y todo lo que debe saber sobre este curioso fruto.
¿En qué se caracteriza el madroño?
El madroño (Garcinia madruno) es un árbol nativo de los bosques tropicales de América, presente desde Centroamérica hasta países de Suramérica como Colombia, Venezuela, Bolivia y Brasil. En Colombia se encuentra principalmente en zonas cálidas y húmedas, desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1.800 metros de altitud, aunque es más común por debajo de los 1.200 metros.
Según menciona el Catálogo virtual de flora del Valle de Aburrá por UEIA, puede alcanzar hasta 15 metros de altura y desarrollar una copa densa que proporciona abundante sombra. Su tronco es recto, de corteza grisácea, y una de sus características más particulares es que, al ser cortado o sufrir alguna lesión, produce un látex amarillo o anaranjado y pegajoso.
Sus hojas son verdes, alargadas y brillantes, y cuando aparecen los nuevos brotes, estos pueden tener tonalidades rojizas o granate, lo que hace que el árbol sea especialmente llamativo.
Eso sí, uno de sus mayores atractivos son sus frutos. Según menciona la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, los llamados madroños son bayas ovaladas o alargadas, de color amarillo y con una cáscara gruesa y rugosa, que pueden alcanzar entre 5 y 9 centímetros de largo, las cuales en su interior tienen una pulpa blanca, jugosa y aromática, de sabor agridulce.
El fruto es comestible y su sabor ha sido comparado con el del mangostino, una especie de la misma familia botánica. Además de su valor como alimento, el árbol cumple funciones ecológicas importantes, pues sus frutos sirven de alimento para diferentes especies de fauna, especialmente aves.
En Colombia, el madroño puede encontrarse en bordes de bosques, caminos, rastrojos y zonas cercanas a fuentes de agua, particularmente en regiones de clima cálido y húmedo. También puede utilizarse como árbol ornamental y en espacios públicos gracias a su follaje abundante y su capacidad para generar sombra.
¿Por qué se ha vuelto tan popular esta fruta?
El madroño no destaca únicamente por su apariencia y su particular sabor. Este árbol también cumple un papel importante en los ecosistemas donde crece. De acuerdo con la Fundación Corocoras, sus frutos sirven de alimento para aves, murciélagos y diferentes mamíferos, mientras que sus semillas son dispersadas por la fauna y contribuyen a la regeneración de los bosques.
Además, sus raíces ayudan a estabilizar el suelo y reducir la erosión, por lo que puede ser una especie de interés para la recuperación de áreas degradadas. El árbol también hace parte de las redes tróficas, pues sirve de refugio y alimento para insectos y otros invertebrados.
Pero su importancia no termina en el bosque. El madroño también ha sido aprovechado tradicionalmente por las comunidades. Su fruto puede consumirse fresco y utilizarse para preparar jugos, jaleas, bebidas y otros productos. También existen usos tradicionales de diferentes partes del árbol, como las hojas y la corteza.
